El SIPM en el golpe del Col. Casado

Suele pasar desapercibida la significativa y eficacísima participación del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) nacional en el golpe del Col. Casado que propició el final de nuestra contienda 1936-39. Su decisiva actuación fue el resultado de una tenaz e inteligente labor, llena de peligros y dolorosas pérdidas humanas. Una guerra, no por oculta y silenciosa, menos real que la otra, plagada de héroes y no exenta de villanos.

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José Ungría Jiménez

En mayo de 1937 el Generalísimo creó el SIPM a cuyo frente situó al Tte. Col. José Ungría Jiménez; barcelonés, de Infantería, enlace principal con las tropas francesas en el desembarco de Alhucemas, nº1 de Estado Mayor, compañero de de Gaulle en la escuela de guerra gala, agregado militar en París y amigo personal de Mola, quien había llegado a zona nacional en abril tras haber permanecido refugiado en la embajada francesa en Madrid desde el Alzamiento.

Al SIPM se le encargó absorber los servicios de información improvisados en zona nacional a raíz del Alzamiento para cubrir tan esencial necesidad, así como a la importantísima Quinta Columna que comenzaba a recuperarse de la debacle sufrida durante 1936 por la terrible represión frentepopulista; por Quinta Columna se entendió a todos los que, afectos a la causa nacional, habían quedado atrapados en zona frentepopulista.

De acuerdo con lo anterior, el SIPM asumió todas las competencias de espionaje y contraespionaje en ambas zonas y en el extranjero; de vigilancia y seguridad propias y de guerrilla –golpes de mano, sabotajes, etc.– y contraguerrilla; para finales de 1938 estaba constituido por un total de 30.000 personas, hombres y mujeres, militares y civiles; disponía de una eficacísima red de emisoras clandestinas en zona frentepopulista, con cabeceras en zona nacional en la pequeña localidad de La Torre de Esteban Hambrán, a 50 km. de Madrid, y en los altos de Lozoyuela, cuyas claves nunca fueron descifradas por el Servicio de Información Militar (SIM) frentepopulista –órgano más de represión que de información, completamente controlado por los comunistas–; y había logrado penetrar en profundidad en los cuarteles generales y Estados Mayores de las grandes unidades enemigas, principalmente en los de Madrid, Valencia y Barcelona, consiguiendo éxitos clamorosos como los planes de la ofensiva que dio lugar a la batalla de Brunete cuarenta y ochos horas antes de su desencadenamiento, los de la de Peñarroya y el despliegue de la zona frentepopulista al final de la guerra, así como siempre multitud de información militar precisa de todo tipo.

Penetró también en centros de formación –la Escuela de Capacitación de Mandos de Barajas fue en realidad «difusora de cuanto no debe hacerse en técnica militar y foco de desmoralizados» (Ungría)–, de reclutamiento y en hospitales consiguiendo cerca de 20.000 incapacitaciones falsas para el servicio militar, amaño de ingresos y diagnósticos, dilatación de estancias y de tratamientos. Así mismo, en organismos policiales y civiles, como tribunales populares –el secretario principal del Tribunal Supremo fue quintacolumnista durante toda la guerra–, comisarías y cárceles, logrando el retraso, pérdida o archivo de causas judiciales, disminución de penas, advertir de registros y expedir documentaciones válidas o falsas. Encomiable fue la intensa labor de ayuda a las familias de presos, huidos, combatientes en zona nacional o refugiados en embajadas; alguna de las cuales convirtieron en base de operaciones. Eficacísima fue la arriesgada labor de evacuación de perseguidos –en Puebla de Montalbán funcionó durante toda la contienda una red de pasos que nunca fueron descubierta por la que escaparon 90 mandos militares y 300 civiles– y la propagación de rumores desmoralizadores.

Su labor no hubiera sido posible sin contar con los decididos miembros de la Quinta Columna, jóvenes, incluso menores de edad, y no tan jóvenes, mayormente falangistas –Madrid llegó a contar con unos 5.500– y requetés, de ambos sexos, que popularizaron el lema «Yo busqué el peligro», los cuales cubrieron muchas de las misiones citadas recabando informaciones, expandiendo rumores, sirviendo de enlaces entre las cárceles y embajadas, canalizando evacuados, escondiendo a perseguidos y, asunto especialmente notable, llevando personalmente la documentación e informes más sensibles cruzando los frentes de combate.

Todo ello siempre bajo el temor de ser detenidos bien por la casualidad, el propio error o la delación, careciendo, en tal caso, de la mínima posibilidad de defensa física o jurídica; durante 1938 se contabilizaron no menos de 3.000 detenidos, de los cuales unos 300 terminaron en el paredón; sin contar la dureza de los interrogatorios y posteriores penas de cárcel. A pesar de lo cual nunca faltaron voluntarios; ninguno reclamó tras la guerra reconocimiento o compensación alguna.

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En la zona frentepopulista, la mayoría de los mandos de unidades de combate lo fueron de las milicias, mientras que los militares profesionales fueron destinados a los Estados Mayores y unidades de retaguardia, fuera por el visceral rechazo ideológico de las bases de dicha zona hacia ellos, por la innata desconfianza de sus autoridades o por sus conocimientos. No pocos de los que quedaron en tal zona eran afectos o simpatizantes con la causa nacional o se convirtieron a ella tras conocer el fin de muchos de sus compañeros durante la represión de 1936, lo que además les infundió pasividad e incluso repugnancia a prestar sus servicios lealmente a dicho bando. Ello dio pie a que se protegieran unos a otros, directa o indirectamente, según las circunstancias promoviendo cambios de destinos, ascensos, neutralizando acciones del SIM e, incluso, aportando fondos para la subsistencia de los perseguidos; muchos pasaron a la acción contactando con la Quinta Columna.

Fue por ello siempre prioridad del SIPM conocer la disposición y evolución ideológica y anímica de los mandos militares profesionales, más la de los responsables civiles frentepopulistas, para captarlos en provecho propio o utilizarlos en detrimento de sus enemigos. Aquí radicó uno de los mayores éxitos del SIPM, factor esencial para comprender su protagonismo y eficacia en el golpe de Casado.

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A los efectos de este trabajo interesan dos redes de la Quinta Columna que, coordinadas por el SIPM, operaron en Madrid, con ramificaciones secundarias, no por ello menos importantes, en Valencia.

Rodríguez Aguado

La primera, la Organización Antonio, creada y dirigida por el teniente de Intendencia Antonio Rodríguez Aguado –terminó siendo detenido, muriendo en prisión–, integrada, entre otros, por los comandantes médicos Ricardo Bertoloty Ramírez, laureado de Marruecos, y Diego Medina Garijo –cuyo papel veremos esencial–, los comandante César Casado –hermano del coronel– y Sanz Cano, los capitanes López Palazón, Delgado Cros y Fulleda Castillejo, así como el profesor de derecho internacional Antonio Luna García –también fundamental– y el científico Julio Palacios Martínez, entre otros civiles.

José Centaño de la Paz

La segunda, Lucero Verde, dirigida por el Tte. Col. José Centaño de la Paz, máximo representante del SIPM en Madrid –de Ingenieros y Estado Mayor, jefe del Polígono de Experiencias Industriales de Aranjuez y del Parque de Artillería Nº 4 de Madrid, asesor del Estado Mayor de la Región Centro en cuestiones de Artillería–, que contó, entre otros, con el Tte. Col. Manuel Guitián, enlace principal entre las redes de Madrid y Valencia.

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Manuel Matallana Gómez

En Valencia, el SIPM consiguió ya desde diciembre de 1937 establecer relación con el Gral. Manuel Matallana Gómez, cuya actitud favorable a la causa nacional fue conocida gracias a su hermano, Alberto, Tte. Col. de la Guardia Civil, decidido partidario de ella y miembro de la Quinta Columna, a quien, por todo ello el general tuvo que proteger. Nombrado en abril de 1938 jefe del Estado Mayor de la Región Centro, directamente a las órdenes del gral. Miaja, desde finales de tal año, gracias a su hermano, a los también colaboradores de la Quinta Columna, Tte. Col. Antonio Garijo y mayor Leopoldo Ortega, miembros de su gabinete, y a su acrecentado derrotismo, no sólo se implicó intensamente en el golpe y fue siempre partidario de la rendición incondicional, sino que facilitó los planes de la ofensiva de Peñarroya, así como los del despliegue de todo el ejército frentepopulista en los días previos al golpe; planes que el SIPM logró entregar en Burgos en tan sólo veinticuatro horas por medio de enlaces.

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En Madrid, foco principal del golpe, fueron dos la vías utilizadas por el SIPM para influir en él: mediante Besteiro y mediante el propio col. Casado.

El líder socialista Julián Besteiro –de siempre opuesto a la línea bolchevique de Largo y Prieto–, por enormemente realista fue siempre decidido pacifista, considerando la contienda perdida desde que en agosto de 1936 los nacionales unieran las dos zonas en que habían quedado divididos tras el fracaso de la sublevación, certeza que la evolución posterior del conflicto no hizo más que confirmarle; por eso, siguiendo instrucciones de Azaña, protagonizó en mayo de 1937, con ocasión de la coronación de Jorge VI, el primer intento de conseguir la mediación británica para su fin negociado, lo que no resultó.

Besteiro en su alocución radiofónica en la noche del golpe de Casado, que aprace tras él con capa

La decepción de tal fracaso, detectada por el profesor Antonio Luna, así como por Julio Palacios, ambos cercanos a Besteiro –se movían en los mismos círculos académicos, ya que Besteiro era profesor de Lógica–, les llevó a intensificar su amistad con él, el cual, a su vez, no opuso reticencia alguna en transmitirles sus pensamientos; aunque conocedor de sus simpatías por la causa nacional, en absoluto sabía de sus incipientes actividades clandestinas.

En noviembre de 1938, Besteiro viajó a Barcelona a petición de Azaña, reuniéndose con las máximas autoridades frentepopulistas, Negrín incluido, constatando la decisión de los comunistas de continuar la guerra. A su regresó a Madrid, profundamente deprimido, confió sus importantes informaciones a Luna, quien aprovechó el momento para descubrirle sus actividades y animarle a pasar a la acción cuando llegara el momento.

Por su parte, en Octubre de 1938, el SIPM conoció, principalmente por el Gral. Matallana –también por César Casado–, que aquél, junto con Casado y Miaja habían decidido poner fin a la guerra aún en contra de los comunista, disponiéndose a buscar la ocasión más propicia.

Cte. Diego Medina, de paisano, en el acto de rendición de Madrid a los nacionales en 1939

Surgió entonces la providencial figura del Cte. Diego Medina. Al empezar la guerra era capitán médico del batallón de la escolta presidencial, o sea de Azaña, en la cual figuraba también Casado, con el que trabó amistad. Tras salvar a muchos de los heridos en el Cuartel de la Montaña, en abril de 1937 había contactado con la Quinta Columna, colaborando intensamente con ella desde sus cargos de director del Hospital de Gaseados de Madrid, miembro de la Jefatura de Sanidad de la Primera División Orgánica y presidente del Tribunal Médico de dos reemplazos.

Así pues, viendo el SIPM que tenía todas las cartas en la mano y previendo la precipitación de los acontecimientos, ordenó a Diego Medina situarse cerca del coronel, para lo cual, éste hizo valer su reputación y su amistad consiguiendo que en noviembre de 1938 Casado le designara su médico personal; bien que sin sospechar nada de él.

El tremendo golpe que supuso la liberación de Barcelona el 26 de enero de 1939, propició la oportunidad que esperaba el SIPM. Fue Diego Medina, descubriéndose, el encargado de comunicar verbalmente a Casado, el 1 de febrero, no sólo su condición de quintacolumnista, sino también el conocimiento que tenían los nacionales de su decisión de encabezar el golpe contra Negrín y, más aún, las garantías que otorgaba Franco a los militares que depusieran las armas y no tuvieran delitos de sangre; recuérdese que en esos mismos días Franco aprobaba la operación de rendición de Menorca mediante la negociación británica con idénticas condiciones, cuyo cumplimiento influiría mucho en el ánimo de Casado y demás mandos militares frentepopulistas.

Casado aceptó comenzar tal relación. El éxito incitó al SIPM a aprovechar la ocasión para provocar el tan ansiado como esencial encuentro personal entre el coronel y Besteiro que uniría la trama militar y la civil, fundamental para el éxito del golpe. Impulsados, respectivamente, por Medina y Luna, Casado visitó el 3 de febrero a Besteiro en su domicilio, quedando ambos totalmente de acuerdo.

Interior de la Posición Jaca, que hoy se puede visitar

Aprovechando tan resonante éxito, el SIPM decidió arriesgarlo todo. El 5 de febrero los Tte.s Col.s Centaño y Guitián se presentaban en el despacho de Casado, en la Posición Jaca, descubriéndose como agentes del SIPM, ofreciéndose a garantizar la rapidez y seguridad de la comunicación del coronel con Burgos. Podemos hacernos una idea de la intensidad del momento. Casado accedió también en esta ocasión; solicitó de nuevo como prueba de la veracidad de lo que se le decía una carta del col. Fernando Barrón Ortiz, jefe de la sección de operaciones del Cuartel General del Generalísimo, con quien antes de la guerra le unía estrecha amistad.

El SIPM no perdió tiempo, y, además de un adelanto por radio, despachó un enlace que, cruzando el frente por el Tajo, llegó a Burgos al día siguiente. La carta de Barrón y la propuesta de Franco no pudieron entregarse a Casado hasta el día 16, toda vez que la reentrada de Negrín en España y su visita a Madrid endurecieron la vigilancia en el frente dificultando la vuelta del enlace.

A partir de este momento quedaron, mediante el SIPM, «institucionalizadas» las relaciones entre Casado y Franco. Dos nuevas entrevistas de Centaño y el coronel los días 20 y 22 de febrero corroboran lo dicho. Los tres actores principales del inminente golpe, es decir, Casado, Besteiro y ¡quién lo diría! el SIPM nacional, habían por fin confluido. Casado iba a contar con un canal de comunicación directo y privilegiado con los nacionales, baza esencial tanto para él –hay que tener en cuenta que cuando en los días previos al golpe surjan dudas en Burgos sobre la firmeza y capacidad de Casado para llevarlo adelante, el SIPM será su mayor aval para ambas cosas–, como para Franco, porque caso de que el golpe fuera a fracasar lo sabría en tiempo real, pudiendo adoptar las decisiones más convenientes con total seguridad de acierto.

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La intensidad de las informaciones que el SIPM trasmitió a Burgos durante los días del golpe son imposibles de plasmar en este trabajo. Con algunas lógicas imprecisiones ante la dificultad de valorar y ordenar todas las que se adquirían, tanto de la caótica situación en Madrid, como de la sublevación de Cartagena, focos principales de los acontecimientos de esos días, puede asegurarse que el SIPM mantuvo a Franco puntualmente informado de lo que ocurría. Para ello, incluso los casadistas llegaron a  facilitar salvoconductos y puntos de paso especiales a falangistas de la Quinta Columna a través de zonas del frente bajo control socialista o anarquista.

Una idea de la emoción y euforia que cundió entre los que llevaban años sometidos a la tensión de la clandestinidad nos la da la siguiente orden que el 7 de marzo trasmitía el Cuartel General del Generalísimo a la Quinta Columna «se haga llegar a todas las Organizaciones de FET en Madrid y en general a todas las que por afinidad se hallen al lado de la Causa Nacional que no hagan imprudencias, ni se metan en nada, sin orden expresa, ni se descubran a los rojos, que esperen confiados y sólo obren por órdenes que reciban expresamente por los enlaces».

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El 13 de marzo, ya con la situación controlada, Casado decidió intentar abrir negociaciones con Franco con vistas a una rendición con condiciones, informándole por vía del SIPM de su intención de trasladarse a Burgos «Agente interior Madrid comunica por medio Sección destacada SIPM siguiente radio cifrado recibido 21h. 45. Casado y Matallana dispuestos y entusiasmados ir Burgos. Sólo esperan día y hora. Iré con ellos. Hay matanzas de comunistas».

El lógico enroque del Caudillo y la fijación del 27 de marzo como día D de su ofensiva final –lo que se comunicó a Casado–, le obligó a desistir, comunicando el día 21 por vía del SIPM su disposición a enviar al Tte. Col. Antonio Garijo y al mayor Leopoldo Ortega –ambos colaboradores del SIPM– a fin de zanjar el final de la guerra en las condiciones exigidas por Franco.

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Entre los participantes en las reuniones celebradas en el aeródromo de Gamonal entre los días 23 y 25 de marzo, figuró el jefe del SIPM, el ya coronel (habilitado) Ungría Jiménez. El cte. Diego Medina formó parte de la delegación frentepopulista que rindió Madrid en la Ciudad Universitaria; es el único que viste de paisano en la famosa fotografía.

Post scriptum.-

Col. Casado

Desde principios del siglo XIX, sino antes, la poderosa Gran Logia de Inglaterra camina de la mano del Foreing Office, y no pocas veces a la inversa. La secta estuvo siempre ampliamente representada en el bando frentepopulista. Desde principios de 1938, ante la evidencia de la victoria nacional y para no tener que abatir columnas en España, la secta decidió hacer lo posible por ocupar un espacio en el bando nacional, por ínfimo que fuera, desde el que poder renacer algún día, de ahí el interés británico/masónico de mediar en la rendición de Menorca –intervino el cónsul británico en Palma de Mallorca, Allan Hilgarth, masón–, en el éxito del golpe de Casado –anglófilo y masón, constando en 1927 y 1931 en planchas de la logia madrileña hispanoamericana nº2– y en la mediación final animándole a lograr esa utópica «paz negociada que asombrará al mundo» (Col. Casado), para lo cual el día 12 el cónsul británico en Madrid, Dennis Cowan, masón y principal exponente de los servicios secretos británicos en España, se reunió con Casado y Besteiro –éste no fue masón, pero no estuvo exento de roces con la secta–, buscando una benéfica imagen que pudieran rentabilizar los hermanos; en la España nacional lograron subsistir 28 logias y 11 triángulos con un total de 915 afiliados, poco, pero menos era nada.

Que sólo Casado y 193 personas más fueran los únicos que abandonaran España por el puerto de Gandía, gestionado por los ingleses gracias a una concesión de las autoridades frentepopulistas, y no por los atestados y caóticos de Valencia y Alicante, es también significativo.

Para Razón Española

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3 thoughts on “El SIPM en el golpe del Col. Casado”

  1. «Más vale maña que fuerzaª, si este dicho es válido en general, en una situación de guerra, muchísimo más.
    La información e «inteligencia» es vital, y el disponer de gente «no quemada» para que pueda sobrevivir cuando el enemigo lo domina todo, para poder mantener resistencia, resulta vital. Hay que sacar muchas lecciones de este fenomenal artículo.
    Pensar todos los peligros que corrieron toda esta gente, los que pasaban las líneas enemigas de noche sin saber si los iban a capturar. Los que eran delatados y detenidos, y sufrían interrogatorios de torturas hasta morir. Creo que hay una película argentina sobre la guerra de las Malvinas titulada «soldado desconocido sólo conocido por Dios» (lo digo de memoria. Sólo Dios sabe el nombre y los sucesos de muchos españoles y de muchas españolas asesinadas en estas circunstancias del terror rojo, de algunas solo sabemos que desaparecieron pero sin saber cómo ni dónde, como es el caso de la falangista Carmen Cabezuelo, pero de otros muchos su martirio fue totalmente anónimo, sólo Dios lo sabe, porque no quedó entre las victimas o compañeros de infortunio nadie vivo que pudiera luego dar testimonio de estos mártires y de lo sucedido.
    Todo este sufrimiento y todo este sacrificio de los que lo arriesgaron todo, del miedo que pasaron jugando, a la ajedrez con la muerte, en el Madrid ocupado por los soviet (y quien dice Madrid dice Barcelona, Alicante, Valencia, Málaga y tantas ciudades sometidas al terror rojo) cuando todo esto se despreció en la Transición. Se vendió a toda esta gente, a todos estos héroes y a los mártires que no pudieron ver la Victoria porque los delataron o los descubrieron.
    Creo que es obligada la lectura del Libro del extraordinario escritor Joaquin Borrás «6000 mujeres», para hacerse idea de lo que fue una parte de la Quinta columna, porque la resistencia de la España Nacional en territorio enemigo, tomado por los soviets y sus «sans culotte», fue una resistencia heroica: sea por la gente que dentro de las ciudades dominadas por el enemigo servía a España jugándose la vida a cada minuto, desempeñando servicios de infarto, sea como en la Defensa del Alcázar de Toledo, que fue una resistencia «operativa», nada de quedarse atrincherados, sino saliendo de noche a dar golpes de mano, esto por no hablar de la gesta del Capitán Alba Navas que fue capaz de salir y burlar el asedio para intentar llegar a las líneas nacionales y avisr de que el Alzázar no se había rendido como falsamente propagaba la prensa roja. Fue reconocido por un antiguo soldado, y asesinado acto seguido.
    A veces nos olvidamos de la gran importancia de disponer de una estructura de «inteligencia», en todas las guerras.
    Extraordinario artículo. Enhorabuena

    1. Estimado seguidor: magnífico comentario y muy completo. El libro que cita es, efectivamente, esencial. Y aquello fue épico en todos los órdenes. No podemos hacernos hoy en día lo que fue y supuso. Saludos cordiales

  2. Insuperable y revelador artículo.Tanto por su erudición, como por la ordenada exposición de los hechos y las circunstancias.
    Le sirve de broche, además, las certeras consideraciones de Kevlar Steiner.
    Mi mejor enhorabuena al autor del trabajo
    Con una sugerencia. O mejor dicho súplica al hilo del post scriptum.
    Puesto que demuestra conocer muy bien, que la masonería al final siempre es el «peregil de todas las salsas» nos ilustre con un nuevo artículo donde desarrolle el asesinato del T.Col de la Guardia Civil Gabaldón, de su hija adolescente y del conductor del coche oficial.
    Desvelando en su caso, si alguno de aquellos hermanos que «abatieron columnas» al finalizar la Cruzada, tras largos años «durmiendo» despertaron para tener un papel esencial en la «Transacción»
    Gracias por adelantado.

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