«Sobre algunos límites posibles para la libertad de expresión»

En mi artículo «No son de izquierdas, son vividores de la res pública» (publicado el pasado 31 de enero del corriente 2020 por una bitácora entiendo que hermana de El Español Digital por lo que dice a la defensa de lo católico, lo hispano, lo identitario y lo patriota), me permito proclamar las para mí verdades que siguen: el que gobierne el PSOE ya sea un ayuntamiento perdido en la geografía española, es prácticamente siempre (salvadas muy loables excepciones, si es que pudieran haberse dado en algún momento de nuestra historia) una mala noticia para España. Esta mala noticia se convierte en tragedia de proporciones cósmicas si el PSOE, también llamado PSOEZ (en todo caso -y esto también lo digo en mi artículo de marras-, el partido más corrupto, cleptómano, golpista y guerracivilista de cuantos ha habido en la historia de España) alcanza el Gobierno de la nación, de la mano traidora, felona, ambiciosa, inescrupulosa, mentirosa, farsante y demagógica de individuos de la catadura moral de Pedro Sánchez, José Luis Ávalos & company… más el indispensable apoyo de otros descarados conspiradores contra el Dios Uno y Trino y contra España llamados separatistas catalanes, proetarras vascos y podemitas bolivarianos, a su vez financiados estos últimos por ciertas narcodictaduras hispanoamericanas.

Una muy amarga hora para España, sumida en la más más inhóspita y deshumanizada de las apostasías, a la que los partidos de izquierda han contribuido decisivamente con su laicismo empeñado en extirpar el orden de Dios de la faz de la tierra. Esto también lo declaro o proclamo en mi artículo. Y asimismo el temor a la ruina económica que nos van a acarrear a una mayoría de españoles estos socialistas comandados por la indeseable e indocumentada felonía de Sánchez; secundados por los separatistas vascos y catalanes, enemigos seculares de España, y los podemitas bolivarianos, quienes son lo peor de lo peor, lo peor de cada casa: una panda de indigentes mentales y morales mas sí que totalitarios y sacamantecas del erario público; una acomodación de listillos que en no pocos casos no han dado un palo al agua en su vida y que, de repente, tras la gran trepada en la cosa política partidista, se ven instalados en la casta, en la crema de la crema, con casoplones de ensueño, con cuentas corrientes que ya envidiaran no pocos de la alta aristocracia «burguesa y de derechas» tradicionalmente vinculada en España con los sectores más pudientes, clasistas y privilegiados de la sociedad.

Pues bien: estas son mis opiniones expuestas. Con mejor o peor tino estilístico (o literario) expuestas por mí, son, siempre a mi juicio, «verdades del barquero, verdades como puños» ciertamente defendidas por cada vez más analistas de la realidad y por intelectuales del mundo de la filosofía y el pensamiento, la literatura, el arte… Lejos de querer imponerlas a nadie desde la insensata pretensión de pretender poseer quien estas líneas escribe la verdad absoluta, lejos también me siento de querer callarlas en esta hora dramática para España; en verdad, asimismo para la Iglesia, para la herencia toda de la civilización cristiana.

Pero henos aquí con que hay foristas a los que mis opiniones molestan, chirrían, indignan a tope. Y además no se cortan un pelo a la hora de expresar de manera ruin, despectiva, insultante, sus desacuerdos. Mas esto ya es muy discutible, porque estos foristas entran en el peligroso terreno del ataque ad hominem.  

No contentos con expresar su oposición a mis opiniones (posición totalmente aceptable, respetable), ya en docenas y docenas de veces se han dado tales foristas que digo al pim pam pun contra mí, justamente en esa bitácora cuya identidad no revelaré, a la que a veces mando algunos artículos, por más que mis artículos últimamente los estoy sobre todo reservando para dos bitácoras que tan amablemente han decidido acoger algunas de mis reflexiones: El Español Digital, El Correo de Madrid.

Fíjense si no:

  1. LEÓN. Un buen profesor no intenta el adoctrinamiento de sus alumnos/as. Por tanto, no se empeñe en imponer sus ideas y sus prejuicios. Dedíquese con objetividad, a impartir formación. Ud es un peligro.
  2. Manu Santana.   A mí en cambio me encanta leer estas cosas de estos porque me puedo hacer idea del ardor de estómago continuo que deben sufrir desde que se levantan hasta que echan a descansar. En el fondo dan pena.
  3. Concha Báez. Rosa, querida, no se si es cierto que lees sus artículos, pero permite que lo dude, puesto que los comentarios van acorde a los escritos. Este señor descalifica a mansalva, menosprecia e insulta, o sea que quien primero lanza piedras (ad hominem) no puede quejarse de recibir alguna en toda la cara.
  4. Rosa Hernández. Hace algunos meses que me parece apreciar que los artículos firmados por Luis Henríquez, autor del que soy fiel lectora, reciben ataques “ad hominem”, es decir, comentarios a fin de desacreditarlo. Sin duda, quien apela a personalismos injuriosos carece de argumentación para invalidar sus certeros artículos de opinión.
  5. León. Vividora de la ‘res’ pública es ANA ORAMAS. Economista. Desde los 18 años viviendo de la política hasta los 61 de ahora Coalición Canaria le paga 13.000 € mensuales por ‘gastos de representación’, además de los 6.000 € mensuales que, entre una cosa y otra, cobra por ser diputada. Y esta muchacha de izquierdas no es.
  6. LEÓN. Simple y llanamente ¡¡ ME REPUGNA TANTA ENQUINA !!
  7. Concha Báez. Oiga joven, en el sitio donde sufren sus alumnos no habrá por casualidad alguien que de Psicologia. Bueno, si lo hay puede que sea un intransigente comunista, bolivariano, del cárter venezolano, separatista de mierda y etarra perdido, con el que no se hable, Ta´claro.

Ahí queda la cosa. No quito ni una coma de lo que me dicen. Ni sus alias de foristas, para que «el mundo sepa cómo se las gastan». Desde luego, ¿quiénes se creen que son hasta para meterse en mi mundo personal, profesional…? Me parece completamente injusto, desproporcionado; vamos, son ataques ad hominem que más ponen de manifiesto que se trata de personas instaladas en el laicismo imperante, lo más probable. Y desde luego, quienes los llevan a cabo se retratan: con la que está cayendo en España, en Europa, en todo Occidente, enfurecerse y mostrar las garras de tales maneras contra alguien que pone el dedo en la llaga como, modestia aparte, sin duda estoy haciendo yo, con la cortedad de medios y posibilidades a mi alcance según mi talento, según mis talentos…

Verbigracia, el que firma como A. León -el sujeto este está como al quite: artículo mío que me reproducen, artículo que aprovecha para lanzar sus ataques, sin más argumentos que sus intentos de descalificación personal-. A este nota no se le ocurre otra sugerencia que poco menos que exigirme que no adoctrine a mi alumnado (por cierto, ¿quién se cree que es para llevar la cosa hasta este extremo?). Y esto lo sugiere, lo exige un individuo que, por sus ideas apenas dejadas entrever en sus brevísimos escritos con que se mete conmigo bajo la forma de exabruptos, es calificable de progre, laicista, políticamente correcto. Ergo, un progre, un laicista, un izquierdista, un políticamente correcto del pensamiento único que es impuesto a la fuerza por los lobies o thinking tanks del pensamiento, ¿con qué autoridad moral se cree para exigir a un católico (la religión más odiada, perseguida y ridiculizada a escala planetaria) que no adoctrine a su alumnado? ¿Acaso lo dirá para que los que sí adoctrinen sigan siendo los de la ideología de género, a la cual me permito calificar, por cierto -ya que el Pisuerga vuelve a pasar por Valladolid, sigue pasando, para continuar dando la razón a Heráclito-, de ideología siniestra, tóxica, anticientífica, deshumanizante y totalitaria?

De nada, A. León, Manu Santana, Concha Báez et alii.


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