Sobre el bombardeo de Guernica: verdades y mentiras

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Por desgracia, después de décadas de falsedades, mentiras cochinas, medias verdades y toneladas de manipulación, la más reciente historia de España muere a la espera de que, puede que dentro de quinientos años, historiadores y españoles de verdad vuelvan a contar a nuestro pueblo sencillamente eso: LA VERDAD.

Caso, como otros muchísimos, es el del bombardeo de Guernica, del que se cumple ahora aniversario, que recurrentemente aprovecha la anti-España impenitente para volver a mentir y mentir sobre él con la repugnante complicidad del silencio de los demás y de los académicos de la Historia, que no sabemos para qué valen, y de los que se autodenominan «historiadores» que no siéndolo quieren aparentarlo dejándose llevar por la corriente actual a fin de seguir comiendo. Hace tiempo, la Sexta, cómo no, dedicaba un programa especial a soltar toda la porquería y mentiras posibles sobre este hecho, llegando incluso a mostrar fotografías que en nada tenían que ver con él, como si lo fueran; allá quiénes se lo crean.

En aras de la verdad histórica, presentamos a continuación un breve pero fidedigno y documentado estudio de lo ocurrido en tal localidad el 26 de Abril de 1937.

Y como no puede abordarse ningún hecho histórico sin ambientarlo, comencemos por introducirnos en los días previos, una vez que, fracasada la toma de Madrid tanto de forma directa como mediante las operaciones envolventes del Jarama y Guadalajara, el Caudillo, demostrando una vez más su magnífica visión estratégica, decidía arremeter contra el importantísimo baluarte del Norte que permanecía en poder de los rojos y separatistas vascongados, sin que ni unos ni otros hubieran sabido darle la utilidad que sin duda poseía, perdiendo así, una vez más y por su ya habitual incapacidad, una de sus mejores bazas estratégicas y tácticas de toda la contienda.

Plan General de liberación de Vizcaya
Plan General de liberación de Vizcaya
  • El plan general ideado por Franco y su Estado Mayor para recuperar el Norte comenzaba por liberar Vizcaya con la siguiente idea de maniobra:
    Penetrar en ella por dos puntos de forma simultánea: uno, desde Vergara y Elgueta para avanzar sobre Elorrio y Durango en dirección Oeste; otro, desde Villarreal para alcanzar el puerto de Baranzar hasta establecer una primera línea apoyada en Lequeitio-Marquina-Durango-puerto de Baranzar-monte Gorbea, siendo su punto fundamental Durango.
  • Proseguir en dirección Bilbao hasta alcanzar la línea Amorebieta-Lemona-Sierra de Mendiguisa.
  • Estos esfuerzos principales irían acompañados por otro secundario cercano a la costa según la línea Ondarroa-Lequitio-Guernica-Munguía-Algorta. Existía y otra acción Sur-Norte desde Orduña, preparatoria de una fuerte progresión que por esta vía debía realizarse en el momento que se alcanzara la segunda de las líneas citadas.
  • Llegados a tales puntos se atacaría Bilbao, si bien tal ataque se decidiría más adelante según las circunstancias, pues no se descartaba ninguna posibilidad, fuera el ataque directo, el envolvimiento o, incluso, que para entonces el enemigo pudiera rendirse.
  • Se realizaría una acción de distracción desde Quincoces de Yuso hacia Valmaseda.
  • Se consideraba clave para todo lo anterior la ruptura del frente en Elgueta, así como el secreto en la concentración de fuerzas, por lo que se planeó hacerla en puntos alejados, trasladándolas sólo en el último momento a sus bases de partida. El plan, diseñado por los Grls. Mola y Solchaga, sería aprobado en todos sus términos por Franco, quien únicamente recomendaría “…la conveniencia de hacer un estudio detallado del plan de fuegos que ha de desencadenarse en la preparación de la operación de ruptura en el sector Campanzar-Elgueta, lo que requiere una intensa preparación artillera en masa, acumulando cuantas unidades sea posible de este arma… coordinándola con una eficaz acción de bombardeo aéreo… las ventajas… más fácil penetración y economía de bajas, sino de una elevación de la moral y espíritu combativo…”; para su jefe de operaciones, el ya citado Tte. Col. Barroso “…el 50 por ciento del éxito de la operación estriba en un acertado empleo de este arma (de la Artillería)…”.

De todo lo proyectado vamos a centrarnos en la primera de las citadas fases que es la que terminará afecatndo a Guernica.

Primera fase: del 31 de Marzo al 30 de Abril de 1937.

Combatientes de las Brigadas Navarras
Combatientes de las Brigadas Navarras

En ella se llevarán a cabo de forma sucesiva —porque las fuerzas disponibles no permitían hacerlo de manera simultánea ante el riesgo de dispersión de esfuerzos—, dos acciones: una de ruptura del frente, y otra de envolvimiento. Tras ellas, quedarán en manos nacionales los puertos sobre la divisoria cantábrica —Barazar, Sumeiza y Urquiola—, la línea Udala-Inchortas con los importantes puertos de Campanzar y Elgueta, y las localidades de Elgueta y Elorrio, amenazando así a Durango, punto clave de la defensa de la “línea exterior” del cinturón de hierro, dejando potencialmente envueltos Lequeitio, Marquina y Éibar.

La primera acción, la de ruptura del frente, se inició desde Villarreal, cuya conservación que tanto costara en su momento se demostraba ahora fundamental. El enemigo poseía en este sector tres líneas de defensa posibles: la primera en las estribaciones montañosas pegadas a Villarreal sobre la carretera que de Mondragón; la segunda en torno a Ochandiano; la tercera ya en los puertos sobre la divisoria cantábrica más arriba citados que eran, por demás, el verdadero objetivo inmediato de los nacionales. Las fuerzas que intervendrían serían, de Norte a Sur, la III, I y IV Brigadas navarras. Siguiendo la pauta señalada por el mando, y recomendada por Franco, el plan de fuegos de la Artillería y de la Aviación se estudió al detalle, dándole el importante valor que poseía la actuación de ambas armas.

Pieza de una batería de Artillería nacional
Pieza de una batería de Artillería nacional

Sobre las 7,00 h. del 31 de Marzo, la Artillería nacional comenzaba su preparación, al tiempo que los primeros aviones sobrevolaban el frente. A partir de las 9,40 h., la Infantería de la III y I Brigadas avanzaba. Si bien los rojo-separatistas no fueron sorprendidos por el inicio de la ofensiva, sí lo fueron por la violencia del fuego que sobre ellos cayó. Intervinieron en un primer momento no menos de 50 aviones —de ellos veinte bombarderos Ju-52—, así como tres escuadrillas de caza que ametrallaron las posiciones enemigas utilizando la táctica de “cadena”, es decir, un aparato detrás de otro dando pasadas hasta agotar las municiones. A lo largo del día la Aviación descargaría sobre todo el sector 70 toneladas de bombas y consumiría 35.000 cartuchos. Se bombardearon objetivos en Durango, Ochandiano, Elorrio y Elgueta con el fin de obstaculizar los movimientos enemigos a retaguardia y procurar la desmoralización de los defensores. Las acciones más comunes fueron el bombardeo y ametrallamiento de las posiciones de primera línea, así como de carreteras.

En el bombardeo de Durango —llevado a cabo por cuatro bombarderos y nueve cazas, todos de la Legión Cóndor—, murieron según cifras oficiales del propio gobierno vascongado 74 personas identificadas y una veintena sin identificar, no sobrepasando el centenar en total; la mayoría de ellas se debió a que algunas bombas cayeron sobre la iglesia de Santa María —que estaba llena—, la residencia de los padres jesuitas y el convento de Santa Susana. Tan desafortunado hecho fue rápidamente capitalizado por la propaganda rojo-separatista tachándolo de “despiadado” asegurando que buscaba aterrorizar a la población civil, bien que ocultando el hecho irrefutable de que tal localidad, como otras muchas, había sido convertida por los propios rojo-separatistas en posición defensiva de la “línea exterior” del cinturón, habiendo sido ubicadas en su interior numerosos núcleos de fuerzas.

Durango bombardeado
Durango bombardeado

Al final del día, y aun con los avances logrados por las vanguardias nacionales, no se había conseguido alcanzar los objetivos previstos, pues la defensa de las posiciones enemigas se mostró en general más fuerte de lo esperado contradiciendo así al exceso de confianza de que hacían gala los mandos nacionales según se deduce de la lectura de las órdenes de operaciones.

La reacción rojo-separatista ante el inicio de la ofensiva nacional fue, paradójicamente, y en vez de contraatacar en fuerza, crear el denominado «Tribunal Militar de Euzkadi» que comenzaría a funcionar de inmediato como órgano de vigilancia y enjuiciamiento de los reclutas que llamados a filas no se presentaban; y es que el número de desertores era elevadísimo e iba in crescendo. Al tiempo, el gobierno de Aguirre reiteraba y urgía al de Valencia solicitando ayuda. Por su parte, Manuel de Irujo, dirigente del PNV y ministro de Justicia, escribía a Largo Caballero una nota en la que entre otras cosas le decía “… sin pan la población civil, sin protección, con el mar entregado a los facciosos y en la proporción de cinco a uno en el aire, las posibilidades no son ciertamente lisonjeras. Aguirre muy seguro, pero no ignora que la caída de Bilbao significaría tanto como la caída de todo el Norte…”. La tensión entre ambos gobiernos ya no cesaría.

Del 1 al 4 de Abril, bajo intensas lluvias, los nacionales conseguían ocupar Ochandiano y Olaeta. Para ello, las tres Brigadas se vieron obligadas a pelear muy duros combates. A destacar la ocupación del monte Gorbea que se hizo mediante un exitoso golpe de mano ejecutado el día 1 por fuerzas de la IV Brigada de Navarra, si bien al día siguiente un fortísimo contraataque enemigo les obligaría a desalojar su cumbre, no así sus laderas que se lograrían conservar. Las bajas rojo-separatistas fueron cuantiosas, recogiendo los nacionales cerca de 400 cadáveres abandonados en el campo, así como importantes cantidades de material, entre él varias piezas de Artillería.

La zona estrellada indica las localidades más bombardeadas

Entre el 5 y el 7 de Abril, bajo lluvias torrenciales que a veces degeneraron en granizo, y tras durísimos combates, se ocupan los puertos de Barazar, Sumelza y Urquiola. Punto fuerte de la defensa, cuya conquista obligó a asaltarlo, fue el llamado fuerte de Sebigán, sito en el último de los puertos citados. En sus correspondientes contraataques los rojo-separatistas llegarían a utilizar algunos carros rusos. Los nacionales recogieron esta vez del campo 876 cadáveres, lo que da una idea de la sangría que sufrían sus enemigos, así como de su tenaz resistencia; fue también capturado gran cantidad de material, entre otro un depósito de municiones en Olaeta con medio millón de cartuchos, 1.500 granadas de mortero y otras tantas de mano, no siendo el único pues en general en las localidades que se ocupaban existían otros muy similares. El día 7, la aviación nacional castigó duramente los aeródromos bilbaínos de Sondica, Lamiaco y el de La Albericia —este último en Santander—, destruyendo en el suelo varios aparatos enemigos. Los bombardeos se centraron sobre instalaciones industriales incluso del propio Bilbao, siendo imposible evitar bajas entre la población, pero sobre el particular hay que resaltar que de nuevo, su escaso número, así como las órdenes de las misiones que se conservan, avalan que los objetivos perseguidos eran estrictamente militares y, en ningún caso, castigar intencionadamente a la población civil.

El día 5, se celebraba en Bilbao una importante reunión de los más altos cargos rojo-separatistas, estando en ella presentes, entre otros, el presidente Aguirre, los Gral,s Llano de la Encomienda y Martínez Cabrera, el comunista Vicente Uribe —ministro de Agricultura— y Leizaola que habían llegado en avión desde Valencia. Además de dirigir posteriormente varios mensajes a los ciudadanos animando a la lucha y la defensa a ultranza, se decretó la movilización general de todos los hombres útiles para el servicio entre 18 y 45 años de edad; los que hicieran caso omiso de esta orden serían severamente juzgados por el Tribunal Militar ya en funcionamiento.

Requetés de las Brigadas Navarras
Requetés de las Brigadas Navarras

Por su parte, los nacionales también analizaron lo ocurrido hasta el momento siendo evidentes las causas del retraso que no eran otras que el exceso de confianza y la infravaloración del enemigo “…a juicio del que suscribe se han emprendido estas operaciones con escasas fuerzas en relación con el objetivo a alcanzar, terreno a recorrer y trascendencia que en lo militar y político habrían de tener para la campaña… El terreno se come mucha infantería… la mayoría de la Artillería no va sobre mulos, por lo que el apoyo de la Infantería es relativo. No hay reservas importantes…” (Tte. Col. Barroso, jefe de operaciones del cuartel general del Generalísimo). Como resultado, sobre todo ante la inesperada resistencia opuesta por el enemigo, superior a lo considerado, se concluía con la urgente necesidad de reforzar el despliegue a fin de poder cubrir el elevado número de bajas que se producían, así como para evitar el estancamiento de la ofensiva, algo que era muy posible de seguir la resistencia enemiga ofreciéndose tan dura como hasta el momento; a tales efectos se ordenaba el urgente envío desde Madrid de tres batallones de Infantería, una Bandera de la Legión y dos Tabores de Regulares —unos 3.500 hombres—, es decir, de seis unidades de lo más selecto.

La evidencia de lo anterior suscitaría también de parte de alemanes e italianos fuertes críticas contra los jefes españoles no sólo por la escasez de las fuerzas calculadas —principalmente de Artillería—, sino también por el modo como dirigían la ofensiva “…Gral. “Sander” (Sperrel, jefe de la Legión Cóndor) opina que si las tropas no avanzan con rapidez no entraremos en Bilbao. El retraso del avance de las tropas es debido al escaso apoyo de la Artillería… la acción de la aviación será inútil si no se aprovecha para el avance…” (Del cuartel General de la Legión Cóndor a Gral. Kindelán el 2 de Abril); “…Las operaciones sobre Bilbao van prolongándose excesivamente en tiempo a pesar de los éxitos alcanzados desde su comienzo. Esto obedece, a mi juicio, a que no han sido empeladas suficientes fuerzas. No se ha conseguido el rápido arrollamiento del enemigo y el avance ininterrumpido hasta por lo menos las posiciones fortificadas de Bilbao… Los rojos, gracias al tiempo ganado y al que aún han de ganar reforzarán su personal y material dedicándose con todas sus fuerzas a mejorar sus posiciones defensivas…” (Informe de Sperrel a Franco el 11 de Abril).

Del 11 al 14 de Abril, los combates se centraron sobre las posiciones del Sebigán donde los nacionales sufrirán durísimos contraataques que les obligará en varias ocasiones al abandono de varias de ellas y su posterior reconquista —llegando en ellos los rojo-separatistas a realizar preparaciones artilleras de hasta tres horas de duración—, logrando por fin en el último día de los citados su posesión definitiva. Las unidades nacionales que llevaron el peso de estos combates fueron los Tercios de requetés de Navarra, San Miguel, San Ignacio, Montejurra, así como la 3ª Bandera de Falange y los batallones de Sicilia y América, todos ellos de la I Brigada, unidad que tendría que ser relevada por la III, una vez consolidadas las posiciones, por el gran desgaste sufrido. Por parte rojo-separatista también las bajas fueron muy elevadas, recogiendo del campo los nacionales —tras uno sólo de estos combates— cerca de 200 cadáveres. Tan dura y prolongada lucha dejaba una vez más en evidencia que la defensa se mostraba muy fuerte, que existía decisión para el contraataque y que el futuro no se presentaba nada fácil para el avance nacional como se había creído.

Cte. Beldarraín
Cte. Beldarraín

La segunda acción, la de envolvimiento, no podría dar comienzo hasta el día 20 debido al temporal que azotó toda la zona. Para llevarla a cabo los nacionales tuvieron primero que proceder a un profundo reajuste de sus fuerzas trasladando de zona de actuación a la II Brigada para que sirviera de apoyo a la I, siendo aquella relevada a su vez nuevamente en esta ocasión por la de “Flechas Negras”, que pasaba así a primera línea preparada para progresar por la costa. La idea de maniobra consistía en que la IV Brigada rompiera el frente desde Vergara para tomar el importante puerto del Campanzar —así como el de Elgueta y la localidad que le da nombre— para proseguir amenazando Éibar, mientras que la I Brigada —junto con las unidades desplazadas de la II— debían progresar hacia Elorrio para amenazar Durango.

Mapa

Como se ha dicho, el 20 de Abril comenzaban a operar las unidades consiguiendo la I Brigada alcanzar Ibarra, pero estrellándose la IV contra los Inchortas, conjunto de fortísimas posiciones muy bien fortificadas que se encontraban al mando del Cte. Beldarraín Olalde. En el ataque los nacionales sufrieron 24 bajas de oficiales y 303 de tropa; de ellas, 6 y 39 muertos respectivamente. El fracaso estuvo en parte también motivado por la descoordinación que afectó a la Artillería “…a las 13,00 h. comenzaría el tiro de eficacia (de la Artillería) que terminaría a las 13,30 h. La Infantería comienza su avance a las 13.10 h., hora en que la aviación lanza su cortina de humo, señal de avance. La Artillería, creyendo llegado el momento del asalto, suspende el fuego y la Infantería se ve privada durante veinte minutos de toda protección y con una preparación insuficiente. De nuevo se intenta la preparación, pero se había ya roto la continuidad del esfuerzo, produciendo vacilaciones y frenando la rapidez de la marcha. No fueron estas solas la contrariedades; la aviación propias descarga sobre un grupo de treinta y cinco falangistas que habían ocupado el Camino de los Toldos unas bombas, dejándolos reducidos a doce. Este desgraciado hecho repercutió en las demás unidades de Falange que habían de seguir aquella y lo presenciaron, originando nuevo retraso en el avance, suficiente para que el enemigo, saliendo de los refugios, volviera a sus puestos de combate y obras de fortificación numerosas que hacen de los Inchortas verdaderas fortalezas…” (Diario de Operaciones de la I Brigada de Navarra).

Aunque, el día 21, la I Brigada avanzó, bien que con gran esfuerzo, la IV volvería a fracasar en su ataque frontal a los Inchortas sufriendo esta vez 6 muertos y 49 heridos, detectándose que los rojo-separatistas, además del buen trazado y nivel de sus obras, utilizaban sus fuegos con gran eficacia, descubriéndose la existencia de algunas defensas que hasta ese instante no se conocían con la consiguiente sorpresa de los nacionales; será aquí donde se haría famoso el “camino de los toldos”: “…frente a los Inchortas, la IV Brigada de Navarra no logró sus objetivos por un famoso Camino de los Toldos, que admirablemente batido y vaciado de enemigos por nuestros artilleros, se hallaba enfilado de lejos por un par de ametralladoras inadvertidas que lo hicieron inhabitable…” (Gral. Martínez de Campo). Sobre los Inchortas resultaría derribado el Cap. nacional Del Val, a los mandos de un Breguet Br-XIX, mientras que dos Me-109 pilotados por alemanes lograban sendos derribos de cazas rojos.

Cap. Felipe del Río
Cap. Felipe del Río

El día 22, los nacionales intenta el bombardeo de objetivos en Bilbao —el día 19 lo habían logrado ya con éxito— empleando para ello siete bimotores de la Legión Cóndor, pero al carecer de escolta de caza y ser interceptados por cinco cazas rojos, abortaban la misión optando por descargar sus bombas de forma precipitada para poder evadirse, causando seis muertos y 60 heridos entre la población civil, resultando abatidos dos de los bombarderos. Por fuego erróneo efectuado desde el destructor rojo José Luis Díez, surto en la rada bilbaína, resultaría asimismo derribado y muerto el Cap. Felipe del Río, uno de los ases de la aviación roja y jefe de la escuadrilla de cazas que había atacado a los bombarderos nacionales. El 23 de Abril, los nacionales volverían a bombardear objetivos militares en Bilbao por última vez en toda la guerra.

Combatientes separatistas
Combatientes separatistas

No será hasta el día 24, cuando gracias al profundo avance que logra en esta ocasión la I Brigada, y que la lleva a ocupar Elorrio, cuando el enemigo, al verse desbordado, se vea obligado a abandonar los Inchortas que son, entonces sí, ocupados por los hombres de la IV Brigada; sobre este hecho un informe del puesto de mando rojo-separatista del sector no deja lugar a dudas “…la maniobra envolvente sobre Elorrio nos supuso la pérdida de 600 prisioneros; el día 23, se produjo gran desbandada entre los batallones “Zabalbide”, “Larrañaga” y “Martiartur”; sobre el castigo sufrido por los defensores de los Inchortas, el diario Euzkadi escribía “….la silueta del monte se nos figura que ha sufrido variación: tan intenso fue el bombardeo, tantas columnas de tierra levantó…”. El día 25, ambas Brigadas progresan decididas alcanzando sus objetivos, por una parte, amenazar Éibar y, por la otra, Durango.

Batería de artillería nacional
Batería de artillería nacional

Todo lo ocurrido hasta el momento, aun cuando suponía un notable logro para los nacionales, también era un relativo fracaso a la vista del tiempo empleado; asimismo porque algunas posiciones, como los Inchortas, no había podido ser conquistadas, sino que cayeron por obligado abandono por parte del enemigo. Pero con todo, la progresión lograda por los nacionales significaba para los rojo-separatistas un gran varapalo pues comenzaban a presentir que a pesar de los esfuerzos, sin duda inmensos, al final poco o nada iban a conseguir; su moral, siempre delicada, comenzaría a presentar los primeros síntomas serios de resquebrajamiento “…la CNT había retirado varios de sus batallones… (abandonando concretamente el pico de Udala que) tuvo que ser reconquistado… (ante las muestras de indisciplina) ha habido que desarmar algunos batallones…” (Gral. Llano de la Encomienda); “…(de los tres batallones de la CNT que se habían retirado, dos habían tenido que ser desarmados y) el tercero se metió en el cuartel de San Francisco donde está sitiado, negándose a entregar las armas…” (Informe del Servicio de Información Nacional). La escasez de alimentos que sufría la población civil era a estas alturas prácticamente total “…las cosas en el Note marchaban mal. La ofensiva desencadenada por Mola progresaba. Los ataques contra las fuerzas del Norte eran durísimos y estaban apoyados por una formidable masa de aviones que no tenía sino una débil competencia. Se temía el asedio de Bilbao…” (Julián Zugazagoítia).

Éibar fue destruida por los incendios provocados por los milicianos separatistas en su huida
Éibar fue destruida por los incendios provocados por los milicianos separatistas en su huida

De todas formas los últimos avances suponían un considerable éxito para los nacionales, cuya eficaz táctica de combate era reconocida incluso por sus enemigos —“…concentración del esfuerzo en un punto concreto, en ocasiones el más difícil y mejor definido… acción persistente de la aviación y artillería, y actuación de la infantería cuando por dicha acción se ha conseguido ablandar al enemigo (o sea a ellos)… la infantería y los carros suben al ataque cuando todavía vuela su aviación y es por ello fácil que se produzcan efectos de sorpresa, pues aún están los defensores bajo el efecto de una paralización nerviosa de un bombardeo sostenido (su Artillería es) buena y mucha… la maniobra es difícil mientras el enemigo mantenga su absoluto dominio del aire…” (Belarmino Tomás)—; máxime si se tiene en cuenta que la defensa rojo-separatista sufría un gran menoscabo permitiendo a aquellos realizar una profunda y considerable explotación del éxito conseguido.

Para intentar tal explotación, realizarían las siguientes progresiones:

  • La IV Brigada ocupaba, el día 26, Ermua y Éibar —esta última localidad abandonada por sus defensores tras aplicarle el concepto de “tierra quemada” que ya se utilizó en Irún en su momento, si bien no con tanto éxito en las destrucciones—, partiendo de los cuales avanzarán en dirección noroeste; el día 27 ocuparían, entre otros, Marquina, y el día 28, el monte Oíz.
  • Los italianos tomarán Berriartua el día 27 y Lequitio el día 28.
  • La I Brigada encontrará fuerte resistencia frente a Durango —punto fuerte de la línea exterior de defensa rojo-separatista—, optando por llevar a cabo diversos movimientos envolventes que traerán como resultado su abandono por el enemigo, entrando en ella los nacionales el día 28 “… el Bón. De Arapiles reforzado, se descuelga sobre Yurreta y Zautumu, cortando en este punto la carretera de Durango y persiguiendo al enemigo a la bayoneta cuando evacuaba Durango y que huye a la desbandada…” (Diario de Operaciones de la I Brigada).

Ante el profundo avance nacional, el mando rojo-separatista intentó reestructurar sus defensas pasando Guernica a ser considerado como nuevo punto fuerte de la zona, instalándose en ella una División al completo. Asimismo, realizaron un notable esfuerzo de recluta de hombres cuyo éxito se debió en parte a que ya se dejaban sentir los efectos de la movilización general decretada; también, porque se consiguió cierto nivel de acuerdo para traer algunas fuerzas de las otras provincias cantábricas —cuatro Brigadas de Asturias y dos de Santander—, forzados por la gravedad de la situación.

El 29 de Abril, la IV Brigada de Navarra y la Brigada “Flechas Negras” italiana confluían sobre Guernica, que ocupan, encontrándola prácticamente destruida al haber sido bombardeada el día 26 por la Legión Cóndor. Sobre este hecho, que tanto dio y sigue dando que hablar, conviene dejar bien sentado lo ocurrido en aras de la verdad.

Mapa

El bombardeo de Guernica

Casa de Juntas y árbol de Guernica
Casa de Juntas y árbol de Guernica

Guernica era una pequeña localidad sita sobre la margen izquierda del río Oca, quedando en la opuesta el barrio de Rentería, unidas ambas por el puente al que da nombre este último. Su población era en 1937 de unos 5.000 habitantes censados, si bien cuando los nacionales se acercan a ella su número era lógicamente muy inferior y no todos eran oriundos de ella ya que muchos de sus habitantes naturales o habían sido evacuados o habían huido, siendo sustituidos por otros de pueblos cercanos que se acogían a ella buscando refugio. Dentro del casco urbano y población de Guernica se encontraban aposentadas varias unidades militares, en concreto dos batallones completos —unos 1.400 hombres—, así como varios puestos de mando, existiendo también depósitos de armamento, munición y de otro material bélico. Caído Durango, Guernica pasó a ser pieza fundamental del dispositivo rojo-separatista en la zona, por lo que también en sus cercanías se aposentaron otras varias unidades de reserva. En su casco urbano se encuentra la conocida Casa de Juntas y el árbol símbolos ambos por excelencia del separatismo vascongado, lo que dotaba a esta localidad de una fuerte carga sentimental. Guernica estaba formada por viejas casas dispuestas en un típico trazado de pueblo con calles muy estrechas y enrevesadas; en su interior, así como en su extrarradio, se asentaban varias fábricas e industrias de todo tipo dedicadas a la producción de armamento —entre ellas la conocida Unceta y Cia. dedicada a la fabricación de pistolas—, así como otras de bombas de aviación, granadas de mortero, artillería y hasta cargas de profundidad antisubmarinas. Era también importantísimo nudo de comunicaciones, tanto de carreteras como ferroviarias. El puente de Rentería, ya citado, era además la última vía de paso del río Oca antes de su salida al mar, lo que aumentaba el valor estratégico de la localidad.

He-111 nacional

Conforme se acerca el día 26, y Guernica por la situación general del frente se convierte en la pieza clave del sector como se ha dicho, el mando rojo-separatista, que se apercibe de ello, toma ciertas medidas de precaución ordenando la evacuación de la localidad. La defensa antiaérea disponible en ella era nula a pesar de su importancia, estando reducida a una única ametralladora antiaérea instalada en el convento de los agustinos. Si bien Guernica había sido bombardeada antes, en concreto, el 31 de Marzo, por un solitario avión italiano que intentó destruir el puente de Rentería sin conseguirlo, estaba claro para todos que ahora podía muy bien serlo de forma más intensa. Guernica era, además, en el día en que va a ser destruida, colector de fuerzas rojo-separatistas que se retiraban en desorden “…tras una visita a la retaguardia del frente, la impresión de desorden continua. Parece que no hay enlace entre ciertos batallones y el Alto Mando. Algunos comandantes de batallón, llenos de buena voluntad, no saben a dónde dirigirse. Ni en las grandes poblaciones es posible encontrar un lugar donde obtener información o un oficial que oriente a los rezagados y les diga lo que deben hacer… es intolerable que los hombres de ciertas unidades se hayan dispersado por cinco o seis pueblos diferentes… la desmoralización lleva al umbral del pánico. Es imposible contener a las tropas cuando contraen el hábito de la retirada…” (Jaureghuy, asesor del presidente separatista José Antonio Aguirre).

En tan dramáticas circunstancias, el 26 de Abril, amaneció con el cielo despejado. Sobre las 16,15 h., un único avión sobrevolaba la localidad arrojando algunas bombas. Pero a los quince minutos llegaba una primera oleada de aparatos de la Legión Cóndor a la que seguirían otras varias hasta las 19,00 h. en que cesaría el bombardeo. Los aviones partían de Vitoria, volaban hasta el mar y dando media vuelta enfilaban Guernica de Norte a Sur. Los modelos empleados fueron He-111 y Ju-52 que iban escoltados por cazas He-51. Cada oleada estaba integrada por unos 15 a 20 aparatos. Los aviones de las primeras oleadas lanzaron bombas rompedoras, arrojando los que les siguieron racimos de incendiarias, mientras los cazas, ante la nula presencia de aviones enemigos, ametrallaban al personal que divisaban al descubierto por los campos cercanos. Tras el bombardeo y los incendios consiguientes resultaron afectadas 721 casas de las cuales el 51 por ciento quedaron totalmente destruidas, sosteniéndose en pie sólo sus muros exteriores; otro siete por ciento sufrió graves daños. Los principales edificios administrativos, entre ellos la estación de ferrocarril, fueron de los que quedaron destruidos. Los incendios y algunas explosiones esporádicas durarían varios días. Curiosa y extrañamente el famoso árbol y la Casa de Juntas resultaron completamente indemnes.

Junker Ju-52 en misión de bombardeo
Junker Ju-52 en misión de bombardeo

Sobre la cifra de víctimas el “baile” de números que se ofrece es muy significativo, producto en gran medida de los intereses sectarios que de todo tipo se mezclan aún hoy en este asunto. El gobierno de Aguirre dio en los primeros instantes la cifra de 1.645 muertos y 889 heridos. Algunos autores, a posteriori, elevarían la cantidad de víctimas a 3.000. Un autor muy significativo como Hugh Thomas recogió la de Aguirre en la edición española de 1954 de su conocida obra “La Guerra Civil española”, pero en la edición inglesa que se publicó revisada por su autor en 1965 la rebajaba a 100. El estudio hasta el momento más riguroso sobre el bombardeo se debe al periodista español Vicente Talón quien da una relación con nombres y apellidos de 126 muertos; por nuestra parte, basándonos en tal estudio por su rigurosidad consideramos que no llega a doscientas el número máximo más correcto de víctimas; contando entre ellas los soldados rojo-separatistas que pudieran haber quedado atrapados por la acción de los aviones alemanes. Tal cifra puede muy bien ser avalada a tenor de las siguientes consideraciones:

Efectos del bombardeo sobre Guernica
Efectos del bombardeo sobre Guernica
  • La población existente el 26 de Abril en Guernica debía ser más que reducida, toda vez que se había decretado su evacuación general, al tiempo que era conocida la cercanía de las vanguardias nacionales, lo que debió impulsar a muchos desde hacía días a abandonar el pueblo.
  • Aunque el bombardeo duró tres horas, como se ha dicho, entre oleada y oleada había tiempo suficiente para abandonar la localidad, lo que hace que aunque la primera y la segunda causaran cierta sorpresa, no es posible que las siguientes lo hicieran, por lo que su efectividad a la hora de causar víctimas debió ser muy reducida.
  • Los primeros incendios obligarían sin duda al desalojo urgente no sólo de las casas afectadas, sino también de las cercanas, y ello siempre y cuando para entonces estuvieran todavía ocupadas.
  • El bombardeo, aunque intenso, no fue masivo, es decir, llevado a cabo en la forma y con los medios abrumadores que luego se verán emplear a unos y otros en la II Guerra Mundial, por lo que hay que evitar en lo posible dejarse arrastrar a la hora de calcular los efectos por las imágenes de todos conocidas que prevalecen de aquellos hechos posteriores al que relatamos.

La noticia sobre el bombardeo sería al día siguiente, 27 de Abril, ampliamente divulgada por la prensa extranjera y a partir de ella por la roja —que siempre acusará desde estos primeros instantes y siempre sólo a los alemanes como autores únicos del bombardeo—, cogiendo por sorpresa a los nacionales que no dieron crédito a lo ocurrido porque ni lo habían ordenado ni sabían que se iba a realizar “…aviadores alemanes al servicio de los rebeldes hicieron un bombardeo brutal y sistemático de la histórica Guernica, en condiciones tales que al menos de atribuir al General Franco y sus colaboradores una deficiencia mental que están muy lejos de adolecer, debió causarles hondo disgusto…” (Salvador de Madariaga).

Efectos del bombardeo sobre Guernica
Efectos del bombardeo sobre Guernica

Ante las noticias que surgían por doquier, ese mismo día 27 el mando español inquiría de la Legión Cóndor información sobre si habían sido ellos, respondiéndosele por los alemanes de forma torticera que “…hoy no se ha volado…”, lo que era verdad, si bien en tal ladina respuesta no hay que dejar de observar la posible existencia de una mezcla de error —el bombardeo había sido el día 26, no el 27— y de posible picardía o incluso malicia, pues era evidente por lo que se preguntaba. Fiados de tal contestación, los nacionales se volcaron enseguida en negar radicalmente el hecho, atribuyendo la destrucción de la localidad a los rojos arguyendo que se debía a la aplicación del concepto de “tierra quemada” que ya aplicaran en otras localidades anteriormente; las fotografías que se publicaban parecían, a priori y además, avalar tal posibilidad pues en ellas el puente de Rentería aparecía intacto, así como la Casa de Juntas y el árbol, por lo que de haberse tratado de un bombardeo masivo como se decía no hubieran sobrevivido. También al hecho de que los incendios eran de una magnitud desproporcionada para haber sido provocados por las bombas de aviación que se venían utilizando hasta el momento y de que los muros de muchas de las casas aparecían intactos habiéndose hundido sus estructuras hacia el interior lo que parecía imposible, pues de haber sido alcanzadas por bombas lo normal era que reventarán hacia afuera. Por eso las primeras negativas de parte de los nacionales fueron lógicas y en ningún caso maniobra premeditada por ocultar los hechos o echar la culpa a sus enemigos; los hechos posteriores que ahora veremos también así lo acreditan. Sin embargo, y debido al cariz que tomaba el asunto y sus más que evidentes consecuencias políticas y propagandísticas, Franco encargó personalmente a Mola que se enterara por sí mismo de lo ocurrido.

Vista general de Guernica tras el bombardeo
Vista general de Guernica tras el bombardeo

El día 29, Mola llegaba a Guernica materialmente junto a las tropas de vanguardia que la ocupaban a fin de comprobar por sí mismo el estado del pueblo, así como lo que había sucedido. Tras una visita detallada —aun en medio de los incendios que persistían en algunos puntos, de ocasionales explosiones e incluso de algún que otro tiroteo—, Mola no pudo menos que llegar a la conclusión de que efectivamente Guernica había sido bombardeada, apercibiéndose al instante del engaño en que hasta ese momento les mantenían los alemanes que a pesar de todo lo que sucedía no habían modificado su primera información. Testigos directos del instante relataron así lo que entonces ocurrió “…temblando de ira, Mola se encerró con sus oficiales y con el Gral. Piazzioni en la casa Orube-Abizuri, que se encuentra situada en la afueras de Arteaga. Allí se oyeron cosas tremendas. El General sabía, por fin, a qué atenerse y de qué manera habían sucedido las cosas… el General Mola estaba furioso, y es que el bombardeo fue de la exclusiva iniciativa de la aviación alemana, que nos hizo un flaco servicio…”. Mola informó de inmediato a Franco quien “…ordenó al Col. Funck (enlace de la Legión Cóndor) que se presentase ante él. Pálido de ira dijo a Funck “No haré la guerra contra mi propio pueblo”… Kindelán recibió entonces órdenes de asegurarse de que cosas como aquella no volverían a ocurrir, aunque fuera a costa de inutilizar los aviones alemanes. Pese a cuanto se dijo en público, en el cuartel general las relaciones entre nosotros y los alemanes estuvieron muy tirantes durante una larga temporada…”.

A pesar de todo, la ocupación de Guernica no fue sencilla. Ese mismo día 29, y al día siguiente, los rojo-separatistas lanzarían sobre ella fuertes contraataques que tuvieron que repeler los nacionales con decisión. Por orden de Mola se encargó, en primera instancia, que una guardia de moros —por ser fuerzas de Regulares las que primero entraron en la localidad—, protegiera los símbolos vascongados —el árbol y la Casa de Juntas—, pasando a ser sustituidos, conforme la situación lo permitió, por una guardia de requetés y falangistas con orden expresa de que nadie los tocara.

Como consecuencia de este incidente, el jefe de la Legión Cóndor, el Gral. Sperrel, sería en breve “reclamado” desde Berlín y sustituido, y Franco prohibió cualquier bombardeo sobre Bilbao, incluidos los que se tuviera previstos, motivo por el cual ya se dijo que el último lo fue el 23 de Abril.

Vistos los hechos documentados queda por saber las posibles causas que llevaron a los alemanes, sin conocimiento alguno del mando nacional, a bombardear de esa forma Guernica, cuestión sobre la que también mucho se ha dicho y muy poco acertado. Principalmente se viene afirmando que el bombardeo fue un “banco de pruebas” por parte de los alemanes, si no de sus armas —se utilizaron las que venían siendo utilizadas normalmente—, sí de nuevas técnicas, y en concreto de las de “bombardeo masivo de poblaciones” para infundir terror en el enemigo a través de su población civil. Lo anterior se intenta sustentar sobre lo que años después se verá durante la II Guerra Mundial, así como en el hecho de que la operación fuera de exclusiva factura alemana. Si bien no hay que descartar tal posibilidad —aunque tampoco nunca nadie lo podrá probar, por lo que al menos no puede ser tomada en gran consideración al estar basada en conjeturas—, a nuestro entender consideramos que las razones fueron más bien las siguientes que, además, encajan mucho mejor que las anteriores a tenor del momento y de las circunstancias del bombardeo:

  • Sabemos que tanto los alemanes —del propio Gral. Sperrel hemos reflejado dos informes—, como los italianos, estaban por aquellos días profundamente descontentos con la forma en la que Franco y sus Generales habían planeado y llevaban a cabo la campaña sobre Vizcaya.
  • Sabemos que tenían razón en lo referente a la escasez de medios con que se había empezado, motivo por el que se había tenido que traer fuerzas desde Madrid.
  • También que Guernica, como localidad, era objetivo militar preferente, lo que no se puede ni enmascarar ni negar a la vista de todo lo acreditado.
  • Lo único que no sabemos a ciencia cierta es si los alemanes conocían o se daban siquiera cuenta del enorme valor sentimental de dicha localidad; es decir, si le daban toda la importancia que tenía desde el punto de vista político, pudiendo considerar que muy posiblemente no, o al menos no como se hacía por parte de los españoles.

Pues bien, a pesar de que a partir del día 26 las tropas nacionales comenzarán a avanzar ya con cierta facilidad, eso aún no se veía venir, por lo que resulta muy plausible que en la mente de Sperrel jugara un papel preponderante la idea de “dar una lección” a Franco y a sus Generales de cómo hacer la guerra cuando el enemigo se muestra tenaz y no se poseen, como ocurría, suficientes fuerzas para “arrollarlo”, que era lo que ellos venían reclamando desde hacía tiempo. Para ello, muy posiblemente Sperrel concluyó que nada mejor que atacar un objetivo militar e industrial de primer orden como era ya Guernica —y por ello previsiblemente evacuado por al menos la inmensa mayoría de la población civil—, “planchándolo” de forma que infundiese tal temor en el enemigo que se consiguiese el hundimiento de toda la resistencia del sector.

Franco

Un testimonio de gran relevancia sobre la actitud de Franco en relación con este lamentable incidente nos ha llegado de primera mano de parte del que entonces era embajador de Italia, Cantalupo, quien dio fe de los pensamientos del Generalísimo al respecto, pues tuvo la oportunidad de conocerlos tras mantener con él una larga entrevista a los pocos días de haber sucedido el bombardeo “…Embajador, Franco no hace la guerra a España, sino que hace solamente obra de liberación de España. Si hay alguien que quiera creer que el jefe del Movimiento Salvador quiera perderse, se equivoca. No debo exterminar a un enemigo, ni destruir ciudades, ni campos, ni industria, ni producción. Por ello no puedo tener prisa… Y si necesito no tener prisa en la España liberada, imagínese cuanta mayor necesidad tengo de proceder lentamente hacia la España que se halla todavía en manos de los rojos…. Necesito etapas gradadas proporcionadas a los medios de que dispongo, y es por ello por lo que me limito a ofensivas parciales, pero de éxito seguro. Ocuparé ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, ferrocarril por ferrocarril. Las fracasadas ofensivas contra Madrid, me han enseñado que debo abandonar todo programa de grandiosa e inmediata liberación total. Región por región, éxito tras éxito: las poblaciones de la otra parte comprenderán y esperarán. Ninguna razón me obligará a apartarme de este programa gradual: me reportará menos gloria, pero más paz interna. A cada éxito, el número de rojos disminuirá a mis espaldas y frente a mí… Hago lo imposible para no hacerla (la guerra) durar más de lo necesario, pero no puedo hacer nada para que dure menos de lo imprescindible… Desgraciado si tuviera prisa, hundiría a mi país… Cuando llegue la gran hora, la hora de Madrid, mi ejército se hallará dispuesto para el acto final… Esta es una guerra de reconquista ante espiritual que militar. España no es la enemiga, es mi patria… no me den prisa, no me impulsen a vencer inmediatamente, porque esto significaría invitarme a matar a un mayor número de españoles, a destruir una mayor cantidad de riqueza nacional y, por tanto, a hacer cada vez más inestables las bases de mi Gobierno…”.

Algunas conclusiones verídicas (entre otra infinidad de ellas que podrían expresarse)

  • Guernica se había convertido en objetivo de interés militar de primer orden.- Guernica sí tenía interés militar. La propaganda roja-separatista ha insistido en que se trataba de una población indefensa y carente de interés militar. Pero la villa no sólo tenía interés por sus fábricas de armas y cuarteles, sino que su toma inmediata habría permitido copar a grandes unidades del ejército rojo-separatista, lo que habría precipitado el final de la primera fase de la campaña del Norte y la liberación de Vizcaya. Guernica era un nudo de comunicaciones y, aunque no se pretendía con la operación cambiar el curso de la guerra, sí se quería facilitar la ofensiva terrestre que se iba a llevar a cabo.
  • No hubo ametrallamiento de civiles.- The New York Times, con su mala baba de siempre —también ahora— tituló su información sobre el bombardeo: «Histórica ciudad vasca destruida, aviones rebeldes ametrallan a civiles». Pero era materialmente imposible hacerlo porque las calles del casco urbano de Guernica no tenían ni la anchura ni la longitud necesarias. Tampoco las escuadrillas de Junker y Heinkel tenían una carga especial de bombas, como se ha especulado. Se utilizaron las mismas que en otros bombardeos. Si los efectos fueron más destructivos se debió a lo compacto del núcleo urbano, la abundancia de casas de madera y el hecho de que los bomberos de Bilbao fueran avisados muy tarde y no llegaran a Guernica a apagar el incendio hasta las diez de la noche, tres horas después de concluir el ataque.
  • No hubo miles de víctimas.- Los estudios de Salas Larrazábal son concluyentes. Un número tan elevado de víctimas (entre 1.600 y 3.000) era imposible. El recuento de la recogida de cadáveres arrojó un número concreto, la cifra difícilmente alcanzaría los 200 fallecimientos. Estudios posteriores los reducen aún más y dan el número de 126 víctimas.
  • El mercado había terminado horas antes del ataque.- Los estudiosos del bombardeo de Guernica, como Paul Preston, han usado los documentos de la propaganda que se desarrolló durante los últimos meses de la Guerra Civil. Uno de sus tópicos fue que era día de mercado y que se bombardeó el recinto. Este apenas sufrió daños al no recibir el impacto directo de las bombas alemanas. Además, el bombardeo se produjo más de dos horas después del cierre de los puestos.
  • No fue ensayo de nada, menos aun de los bombardeos masivos de la II Guerra Mundial.- Como hemos vito, fue una operación unilateral de los alemanes con un objetivo muy concreto, en ningún caso se pretendió arrasar nada, ni destruir el «corazón espiritual vascongado» —eran mayoría los de tal región que luchaban con los nacionales, como no podía ser de otra forma. Entonces todavía se hacía la guerra para lograr la victoria militar, para imponer la voluntad al enemigo, no para arrasarlo; al menos de parte nacional.
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2 thoughts on “Sobre el bombardeo de Guernica: verdades y mentiras”

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