Sobre la estupidez, los estúpidos y los estupidizados

Estupidez (de stupidus, aturdido): Torpeza notable en comprender las cosas. Estrechez mental.

Estúpido: Necio (de ne scio, «no sé»), falto de inteligencia, imbécil, bobo, idiota, memo, tonto, patoso, ridículo.

  • «La estupidez es el enemigo» (Flaubert)
  • «La Historia es la lucha de la estupidez contra el sentido común» (Dalmacio Negro)
  • «La estupidez de la clase dirigente es revolucionaria: convierte la simple estupidez, con la que hay que contar siempre, en una enfermedad sumamente contagiosa y peligrosa que destruye los pueblos que padecen gobiernos estúpidos infectados por la ideología con su carga utópica de reconciliar al hombre con el mundo o sencillamente porque los estúpidos se han hecho con el poder aupados por la masa de necios» (Dalmacio Negro)
  • «Las ideas tiranizan al necio» (Gómez Dávila)
  • «Un hombre nunca va tan lejos como cuando no sabe a dónde va» (Cromwell)
  • «La estupidez no es totalmente incompatible con ser listo o astuto» (Dalmacio Negro)
  • «La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida, es independiente de cualquier otra característica de la misma persona» (Carlo. M. Cipolla)
  • «Toda forma de inteligencia tiene su forma de estupidez» (Robert Musil)
  • «La soberbia es un hada que satisface todos los deseos del idiota» (J. P. Ritcher)
  • «Hoy cabe hablar del «género idiota» debido al gran número de políticos que requiere la burocratización en los gobiernos estatistas apoyados por la masa de los estúpidos» (Dalmacio Negro)
  • «No se debe atribuir a la maldad lo que es casi siempre consecuencia de la estupidez» (Hanlon)
  • «Los hombres se vuelven estúpidos cuando decaen sus civilizaciones» (Ortega y Gasset)
  • «Stultorum infinitus est numerus» (Eclesiastés 1, 15)
  • «Todo está lleno de necios» (Cicerón)
  • «Hay dos cosas infinitas: el Universo y la imbecilidad humana, pero yo dudo de la primera» (Albert Einstein)
  • «La estupidez es una enfermedad extraordinaria de narcisistas incapaces de percibir su propia estupidez. Su particularidad consiste en que no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás» (Voltaire)
  • «La diferencia entre la estupidez y el genio consiste en que el genio tiene límites» (Albert Einstein)
  • «La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe» (Moreno Castillo)
  • «La conjura de los imbéciles se dedica a instaurar el predominio del cretino» (J. P. Brighelli)
  • «Hoy, fomentar la cultura es coronar a mediocres» (Gómez Dávila)
  • «Liberales totalitarios autoproclamados demócratas promueven y financian la estupidez –no siempre intencionadamente– mediante la infinita legislación crecientemente maternal, que condiciona la conducta idiotizando la manera de actuar y hasta el habla, que, entre otras cosas, debe ser automáticamente emotiva e inclusiva» (Robert Spaemann)
  • «La razón no ha gozado ya de buena salud desde mediados del siglo XIX o un poco después» (Robert Musil)
  • «Desde mediados del siglo XIX comenzó la destrucción del sentido común, gracias al cual era soportable la estupidez» (Whitehead)
  • «Las ideologías prestan a quienes carecen de ideas el mismo servicio que las pelucas a los calvos» (R. Castillo)
  • «Las ideologías crean sectarios que sólo tienen certezas» (Bertrand Russell)
  • «Los estúpidos, si tienen poder, se convierten fácilmente en canallas» (Dalmacio Negro)
  • «Los tontos corrompen instintivamente la cultura para afirmarse en el poder» (Dalmacio Negro)
  • «El tonto es avieso, envidioso, mezquino» (Unamuno)
  • «La actual clase política está integrada al 100% por un elenco de discapacitados intelectuales» (F. Jiménez Losantos)
  • «España es ejemplo universal de cómo se instala definitivamente la estupidez colectiva» (Dalmacio Negro)
  • «El idiota prohíbe a la razón ir más allá de la memoria» (Richter)
  • «El consenso político ha conseguido que España esté por fin en manos de tantos necios y gentes infantiles, incluso por su edad, sin que falten resentidos, malvados, delincuentes, como no lo ha estado nunca» (Dalmacio Negro)
  • «Si no hay hombres completamente inteligentes, sí los hay completamente tontos» (Moreno Castillo)
  • «Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona sin obtener al mismo tiempo un provecho para sí, o, incluso, obteniendo un perjuicio» (Cipolla)
  • «Marx no era idiota porque dijo que no era marxista, y es que ser marxista es síntoma de idiotez incurable» (Dalmacio Negro)

Fuente: «La revolución de los estúpidos» de Dalmacio Negro. Revista Razón Española Nº 232 (Julio-Agosto 2022). Sólo en papel y para subscriptores. 65€/año. Bimestral. Tel 617 32 61 23 ó fundacionbalmes@yahoo.es


7 respuestas a «Sobre la estupidez, los estúpidos y los estupidizados»

  1. Antaño a un tonto, o idiota, bobo, lelo, en fin, a cualquiera que tuviese la desgracia de no haber sido favorecido en su ser, se le daba un cuaderno y un lápiz para que se entretuviese. Cuando se le acababa el material se le daban otros similares y así hasta la siguiente.

    Pero hoy en día y debido a la popularización de los medios digitales -blogs, foros, incluso comentarios a los artículos de prensa-, esos tontos, bobos o idiotas se han multiplicado, hoy son eso que llaman «trolls».
    Son el ejemplo actual de estupidez, gentes sin gracia alguna, individuos escondidos detrás de un teclado que procuran romper cualquier tipo de diálogo, de exposición, de romper cualquier actividad constructiva.

    Antes no se notaban, los había en muchas casas, pero se les tapaba, ahora hay que soportarlos aunque no se nos pague por tal menester. Son ese tipo de individuos que mediante una ocurrencia, al alcance de demasiados y entre los que hay otros bobos que todo lo tragan aunque no molesten, rompen cualquier esquema. Son de los que ante el dedo y la Luna algo dirán que obligará a explicar qué es un dedo, y qué la Luna para evitar que los haya que crean que es la Luna la que señala al dedo.

    Por supuesto, cualquier pretensión de limitar su número y nefasta influencia es inútil y tiempo perdido, pues no hay modo de limitar la estupidez.

  2. Este relaro orienta a entender la procendencia de la estupidización de hoy día, dormido en la vigillia.

    La alegoría del Yo prisionero.

    Comencemos a presentar la alegoría fijando la atención en un hombre, a quien han to­mado prisionero y condenado, de manera inapelable, a reclusión perpetua. El desconoce esta sentencia, así como cualquier información posterior a su captura procedente del mundo exte­rior, pues se ha decidido mantenerlo indefinidamente incomunicado. Para ello ha sido encerra­do en una torre inaccesible la cual se halla rodeada de murallas, abismos y fosos, y donde re­sulta aparentemente imposible todo intento de fuga. Una guarnición de soldados enemigos, a los cuales no es posible dirigirse sin recibir algún castigo, se encargan de vigilar permanente­mente la torre; son despiadados y crueles, pero terriblemente eficientes y leales: ni pensar en comprarlos o engañarlos. En estas condiciones no parecen existir muchas esperanzas de que el prisionero recobre alguna vez la libertad. Y, sin embargo, la situación real es muy otra. Si bien HACIA AFUERA de la Torre la salida está cortada por murallas, fosos y soldados, DESDE ADENTRO es posible salir directamente al exterior, sin tropezar con ningún obstáculo. ¿Cómo? Por medio de UNA SALIDA SECRETA cuyo acceso se encuentra hábilmente disimu­lado en el piso de la celda. Naturalmente, el prisionero ignora la existencia de este pasadizo como tampoco lo saben sus carceleros.

    Supongamos ahora que, sea porque SE LE HA CONVENCIDO de que es imposible escapar, sea porque DESCONOCE su calidad de cautivo, o por cualquier otro motivo, el pri­sionero no muestra predisposición para la fuga: no manifiesta ni valor ni arrojo y, por supues­to, no busca la salida secreta; simplemente se ha resignado a su precaria situación. Indudable­mente es su propia actitud negativa el peor enemigo ya que, de mantener vivo el deseo de esca­par, o aún, si experimentase la NOSTALGIA por la libertad perdida, se revolvería en su celda donde existe, al menos, una posibilidad en un millón de dar con la salida secreta POR CA­SUALIDAD. Pero no es así y el prisionero, en SU CONFUSIÓN, ha adoptado una conducta apacible que, a medida que transcurren los meses y los años, se torna cada vez mas pusilánime e idiota.

    Habiéndose entregado a su suerte, sólo cabria esperar para el cautivo una ayuda exte­rior, la cual sólo puede consistir en la REVELACIÓN DE LA SALIDA SECRETA. Pero no es tan simple de exponer el problema ya que el prisionero no lo desea o no sabe que puede huir, según hemos dicho. Se deben, pues, cumplir dos cosas:

    1°). Lograr que asuma su condi­ción de prisionero, de persona a quien han QUITADO la libertad, y, en lo posible, que RE­CUERDE LOS DÍAS DORADOS cuando no existían celdas ni cadenas. Es necesario que tome conciencia de su miserable situación y desee ardientemente salir, previamente a:

    2°). Reve­larle la existencia de la ÚNICA POSIBILIDAD DE HUIR. Porque bastaría, ahora que el pri­sionero desea huir, sólo CON QUE SEPA LA EXISTENCIA de la salida secreta; a ésta la buscará y hallará por sí mismo.

    Planteado así, el problema parece muy difícil de resolver: es necesario despabilarlo, DESPERTARLO de su letargo, ORIENTARLO, y luego REVELARLE el secreto. Por eso es hora ya de que nos preguntemos: ¿hay alguien dispuesto a ayudar al miserable prisionero? Y si lo hubiese ¿cómo se las arreglaría para cumplir las dos condiciones del problema?

    Debemos declarar que, afortunadamente, hay otras personas que aman y procuran ayu­dar al prisionero. Son aquellos que participan de su etnia y habitan un país muy, pero muy, le­jano, el cual se encuentra en guerra con la nación que lo aprisionó. Pero no pueden intentar ninguna acción militar para liberarlo debido a las represalias que el enemigo podría tomar so­bre los incontables cautivos que, además del de la torre, mantienen en sus terribles prisiones. Se trata pues de dirigir la ayuda de la manera prevista: DESPERTARLO, ORIENTARLO Y REVELARLE EL SECRETO.

    Para ello es preciso llegar hasta él, pero ¿cómo hacerlo si ha sido encerrado en el cora­zón de una ciudadela fortificada, saturada de enemigos en permanente alerta? Hay que descar­tar la posibilidad de infiltrar un espía debido a las DIFERENCIAS ÉTNICAS insuperables: un alemán no podría infiltrarse como espía en el ejercito chino del mismo modo que un chino no podría espiar en el cuartel de las S.S. Sin poder entrar en la prisión y sin posibilidad de com­prar o engañar a los guardianes sólo queda el recurso de HACER LLEGAR UN MENSAJE al prisionero.

    Sin embargo enviar un mensaje parece ser tan difícil como introducir un espía. En efecto; en el improbable caso de que una gestión diplomática consiguiese la autorización para presentar el mensaje y la promesa de que éste seria entregado al prisionero, ello no serviría de nada porque el solo hecho de que tenga que atravesar siete niveles de seguridad, en donde seria censurado y mutilado, torna completamente inútil a esta posibilidad. Además, por tal VÍA LEGAL (previa autorización), se impondría la condición de que el mensaje fuese escrito en un lenguaje claro y accesible al enemigo, quien luego censuraría parte de su contenido y transpon­dría los términos para evitar un posible segundo mensaje cifrado. Y no nos olvidemos que el secreto de la salida oculta, tanto interesa que lo conozca el prisionero como que lo ignore el enemigo. Y lo primero: ¿qué decir en un mero mensaje para lograr que el prisionero DES­PIERTE, se ORIENTE, comprenda que DEBE escapar? Por mucho que lo pensemos se hará evidente al final que el mensaje DEBE SER CLANDESTINO y que el mismo NO PUEDE SER ESCRITO. Tampoco puede ser ÓPTICO debido a que el pequeño ventanuco de su celda permite observar solamente uno de los patios interiores, hasta donde no pueden llegar señales desde el exterior de la prisión

    En las condiciones que hemos expuesto, no resulta evidente, sin duda, de que manera pueden sus KAMERADEN dar solución al problema y ayudar al prisionero a escapar. Tal vez se haga la luz si tenemos presente que, pese a todas las precauciones tomadas por el enemigo para mantener al cautivo desconectado del mundo exterior, NO LOGRARON AISLARLO ACÚSTICAMENTE. (Para ello hubiesen debido tenerlo, como a KASPAR HAUSER, en una celda a prueba de sonidos).

    Veamos ahora, como epílogo, el modo elegido por los Kameraden para brindar efectiva ayuda; una ayuda tal que 1º: DESPIERTE y 2º: REVELE EL SECRETO, al prisionero, ORIENTÁNDOLO HACIA LA LIBERTAD.

    Al decidirse por una vía acústica para hacer llegar el mensaje los Kameraden compren­dieron que contaban con una gran ventaja: EL ENEMIGO IGNORA LA LENGUA ORIGI­NAL DEL PRISIONERO. Es posible entonces trasmitir el mensaje simplemente, sin doble sentido, aprovechando que el mismo NO SERÁ COMPRENDIDO POR EL ENEMIGO. Con esta convicción los Kameraden hicieron lo siguiente: varios de ellos treparon a una montaña cercana y, munidos de una enorme caracola, la cual permite amplificar muchísimo el sonido de la voz, comenzaron a emitir el mensaje. Lo hicieron ininterrumpidamente, durante años, pues se habían juramentado a no abandonar el intento mientras el prisionero no estuviese nuevamen­te libre. Y el mensaje descendió de la montaña, cruzó los campos y los ríos, atravesó las mura­llas e invadió hasta el ultimo rincón de la prisión. Los enemigos al principio se sorprendieron, pero, como ese lenguaje para ellos no significaba nada, tomaron el musical sonido por el canto de algún ave fabulosa y lejana, y al final acabaron por acostumbrarse a el y le olvidaron. Pero, ¿que decía el mensaje?

    Constaba de dos partes. Primero Los Kameraden cantaban una CANCIÓN INFANTIL. Era una canción QUE EL PRISIONERO HABÍA OÍDO MUCHAS VECES DURANTE SU NIÑEZ, allá, en la PATRIA DORADA, cuando estaban aún lejanos los días negros de la guerra y el cautiverio perpetuo sólo podía ser una pesadilla imposible de soñar. ¡Oh, que dul­ces recuerdos evocaba aquella melodía! ¿Qué espíritu, por más dormido que estuviese, no des­pertaría, sintiéndose eternamente joven, al oír nuevamente las canciones primordiales aquéllas que escuchara embelesado en los días felices de la infancia y que, sin saber como, se transfor­maron en un sueño lejano y misterioso? Si; el prisionero, por muy dormido que estuviese su espíritu, por más que el olvido hubiese cerrado sus sentidos, acabaría por despertar y recordar. Sentiría la nostalgia de la patria lejana, comprobaría su situación humillante, y comprendería que sólo quien cuente con un valor infinito, con una intrepidez sin limites, podría realizar la hazaña de la fuga.

    Si tal fuera el sentir del prisionero, entonces la segunda parte del mensaje le dará LA CLAVE para hallar la salida secreta.

    Obsérvese que hemos dicho LA CLAVE y no LA SALIDA SECRETA. Porque sucede que mediante la clave el prisionero DEBERÁ BUSCAR la salida secreta (tarea que no ha de ser tan difícil considerando las reducidas dimensiones de la celda). Pero, luego que la en­cuentre, habrá de completar su hazaña DESCENDIENDO hasta profundidades increíbles, atravesando corredores sumidos en tinieblas impenetrables y SUBIENDO, finalmente, a cum­bres remotas: tal el complicado trayecto de la enigmática salida secreta. Sin embargo YA ESTÁ SALVADO, en el mismo momento que INICIA EL REGRESO, y nada ni nadie logrará detenerlo.

    Sólo nos falta, para completar el epilogo de la alegoría, decir una palabra sobre la se­gunda parte del mensaje acústico, ésa que contenía la clave del secreto. Era también una can­ción. Una curiosa canción que narraba la historia de un amor prohibido y sublime entre un ca­ballero y una dama ya desposada. Consumido por una pasión sin esperanza el caballero había emprendido un largo y peligroso viaje por países lejanos y desconocidos, durante el cual se fue haciendo diestro en el arte de la guerra. Al principio trató de olvidar a su amada, pero pasados muchos años y habiendo comprobado que el recuerdo se mantenía siempre vivo en su corazón, comprendió que debería vivir eternamente esclavo del amor imposible. Entonces se hizo una promesa: no importarían las aventuras que tuviese que correr en su largo camino, ni las ale­grías o infortunios que ellas implicaran; interiormente él se mantendría fiel a su amor sin espe­ranzas con religiosa devoción; y ninguna circunstancia lograría apartarlo de su firme determi­nación.

    Y así terminaba la canción: recordando que en algún lugar de la Tierra, convertido ahora en un monje guerrero, marcha el caballero valeroso, provisto de poderosa espada y brio­so corcel pero llevando colgada del cuello una bolsa que contiene la prueba de su drama, la CLAVE de su secreto de amor: EL ANILLO DE BODAS que jamás sería lucido por su dama.

    Contrariamente a la canción infantil de la primera parte del mensaje, ésta no producía una inmediata nostalgia sino un sentimiento de pudorosa curiosidad en el prisionero. Al escu­char, viniendo quien sabe de donde, en su antigua lengua natal, la historia del galante caballe­ro, tan fuerte y valeroso, tan COMPLETO en la batalla, y sin embargo tan dulce y melancólico, tan DESGARRADO interiormente por el RECUERDO DE AMOR, se sentía el cautivo presa de esa curiosidad pudorosa que experimentan los niños cuando presienten las promesas del sexo o intuyen los misterios del amor. ¡Podemos imaginar al prisionero cavilando, perplejo por el enigma de la canción evocadora! Y podemos suponer, también, que finalmente hallará una CLAVE en aquel ANILLO DE BODAS… que según la canción jamás seria usado en boda alguna. Por inducción, la idea del ANILLO, le llevará a buscar y encontrar la salida secreta.

    1. Los pares de contrarios (unión y soledad, libertad y cautiverio, luz y la oscuridad, conciencia e inconciencia, etc.) nos hacen sentir una nostalgia y desazón que sólo puede superarse transcendentemente. Por otra parte, si lo humano no contuviera lo divino, ¿acaso sería verdaderamente humano? La idea poética es arrobadora y la página está muy bien redactada. Felicidades.

      1. Buenas Miguel, la nostalgia a la que se refiere no es cultural, sucede al despertar el espíritu y añora retornar a su origen, orientarlo para resolver el laberinto de la psique, que es la matriz arquetípica, comprender a la serpiente para ser nuevamente libre en el origen, que por un misterio se extravió a encarnar en la materia.

        Saludos

        1. Odal: jamás la mente comprenderá a la mente del mismo modo que los ojos no pueden verse a sí mismos. Las explicaciones filosóficas o psicológicas (terminología de la llamada «psicología compleja» de Jung) son inteligentes e interesantes pero no satisfacen mientras que las imágenes poéticas, por el contrario, son bellas e inspiradoras. La trascendencia es más amiga del arte que de la ciencia, conque Usted debe servirse de su talento de poeta, expresarse por imágenes, y dejar las explicaciones para otros genios menos capaces…

          1. La serpiente lo tiene bien cegado en su soma, no se moleste en responderme, es evidente que tiene el espíritu dormido, pero bien dormido, que no le es posible comprender que es la serpiente, solo conoce la moral de la doctrina. Le ruego que no insista más conmigo, siga su camino, que tenemos diferentes caminos.

            Saludos

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