Sobre la falaz Junta Rectora del Centro Cultural de los Ejércitos. Las pruebas
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Antes se coge a un mentiroso que a un palomo cojo. Dime de qué alardeas y te diré de qué careces. Por la boca muere el pez. Pues bien, todo ello puede aplicarse a la actual Junta Rectora del Centro Cultural de los Ejércitos (Casino Militar de Madrid), que tras nuestro artículo (AQUÍ) replicó con un comunicado (AQUÍ) pleno de falacias, que esta siempre benemérita web publicó demostrando una vez más su fidelidad al principio fundamental de libertad de expresión como uno de los derechos y pilares que debería ser de nuestra sociedad; no opina así la Junta Rectora que en su comunicado amenaza con «matar al mensajero», lo que les deja en evidencia más si cabe todavía.
La publicación de dicha réplica nos da la oportunidad de contestarla avalados por los hechos públicos, notorios e irrefutables, es decir, por las pruebas, que también ponen en evidencia a dicha Junta Rectora. Pero antes conste que nuestro artículo tuvo por sano fin intentar que dicha Junta tuviera la decencia e inteligencia de acogerlo como el gesto de buena voluntad que era para ayudarles a recapacitar y salir del error y ensimismamiento de su recalcitrante actitud, para hacerles ver que están desnudos, para que asumieran que tener fecha de caducidad no es vergonzoso sino condición humana, para que se dieran cuenta de que cuando uno se convierte en problema lo más honesto es hacerse a un lado y… aquí paz y después gloria para el Casino, que es lo único que importa, y para todos sus socios, pero a la vista está que pecamos de ingenuos, olvidando que si la soberbia cegaba a los dioses, ya vemos lo que hace con los mortales de la Junta Rectora.
Ahora, las pruebas de las falacias que dicha Junta vuelca en su réplica, y para ello nada mejor que el hilo de los acontecimientos hasta llegar a la obligación, por sentencia judicial, de que convoquen la próxima Asamblea de Febrero:
En la Asamblea General de Marzo de 2024, lograron ser reelegidos al pillar desprevenida a la candidatura alternativa que en su buena fe jamás pensó que fueran capaces de proceder como lo hicieron.
En dicha Asamblea, enseguida se percibió que las cuentas presentaban un desfase de 50.000€, lo que se puso de manifiesto públicamente por varios socios. ¿Qué se puede decir de una Junta Rectora que llega a la Asamblea General en semejante circunstancia? ¿Qué de quienes no sólo tienen la desfachated de presentarse así, sino que, en el mejor de los casos, ni siquiera han revisado las cuentas y visto semejante desaguisado?
Frente a lo que dice la réplica, todavía no se ha justificado a los socios dicho desfase, ni los interventores han firmado las cuentas de 2024, ni la supuesta auditoria de la que alardea la Junta ha sido entregada a los socios, ni se sabe quién la ha realizado, ni tampoco se conoce su resultado.
A pesar de lo ocurrido, y por haber sido reelegida la Junta, aún en tan penosas circunstacias, un grupo de socios solicitó al poco, conforme a lo que para estos casos determinan los Estatutos, o sea, con el aval del 10% de los socios numerarios, que se convocara una Asamblea Extraordinaria con el objeto de cesar a la Junta, solicitud que, a pesar de ser estatutariamente de obligado cumplimiento, la Junta se pasó por el forro vulnerando los Estatutos. Una aclaración: elegir tal procedimiento, legal y conforme a Estatutos, en vez de la impugnación de la Asamblea celebrada, fue por consejo de los abogados, porque la resolución de la impugnación por vía judicial se demoraría fácilmente cuatro años o más, con los correspondientes recursos, etc., lo que sin duda era lo que imaginó y pretendía la Junta Rectora que mientras seguiría perpetuándose en el cargo a la espera de que el tiempo diluyera el malestar existente, hiciera olvidar lo ocurrido y pudiera seguir haciendo de su capa un sayo.
Como quiera que, como hemos dicho, la Junta Rectora desatendió la solicitud de convocatoria de Junta General Extraordinaria, no hubo más remedio que pedir, entonces sí, amparo judicial, ante lo cual la Junta alegó que ninguno de los firmantes de dicha petición pertenecía a la candidatura alternativa presentada en la Asamblea General de Marzo del 2024, calificando la solicitud de «fraude de ley» (¿?) acusándo a los solicitantes de pretender modificar o torcer el resultado de aquella Asamblea que les había renovado, burda y falaz alegación que fue rechazada radicalmente por el juez recibiendo así la Junta un palo monumental, quedando de nuevo en evidencia su bochornoso comportamiento.
Obligada la Junta Rectora a convocar la Asamblea General Extraordinaria, protagonizó en ella, en otros, hechos tan repudiables como el siguiente:
a la candidatura alternativa no se le permitió revisar los votos, como tampoco al notario llevado allí a los efectos. Y es que cómo iban a permitir dicha revisión si, aunque se había establecido un control de presentes y representados a la entrada de la Asamblea, sin embargo, una vez finalizada la votación, y sabiendo su resultado, una empleada del Casino entregó al presidente un voluminosos montón con «delegaciones» que metió directamente en la urna, haciendo caso omiso de las inmediatas, acaloradas y multitudinarias protestas por tan irregular proceder; una vez conocidos los votos presentes y los representados, y por ello los emitidos, sumados a los así introducidos la Junta salió ¡sorpresa! de nuevo reelegida.
todo ello fue público y notorio, repetimos, el escándalo mayúsculo, y varios socios lo denunciaron reiteradamente allí mismo a voz en grito y… la respuesta la dio también allí públicamente Yusti Bastarreche, miembro de la Junta Rectora y magistrado jubilado, que con la prepotencia que le caracteriza, espetó: «si no están de acuerdo vayan a los tribunales»; es decir, de nuevo la intención de judicializar la vida del Casino a sabiendas del laberinto y tardanza que ello supone, de nuevo la intención de diluir, aburrir y dilatar para que todo siguiera igual.
Sobre la renovación de los Estatutos, es verdad que se aprobó que las modificaciones las elaborara una comisión, pero, los propios Estatutos dicen que esas modificaciones tienen que ser aprobadas en Asamblea General, que es la soberana, lo que nunca ha ocurrido porque la Junta Rectora consideró que tenía potestad para aprobarlas ella misma. ¿Tenían miedo de que en Asamblea fueran rechazadas? Así pues, otra vez la misma cantinela, es decir, poner a los socios disconformes ante la tesitura de impugnar judicialmente dichas modificaciones abocando a un nuevo laberinto judicial largo y tedioso, sistemático modus operandi de la Junta Rectora.
Por todo lo anterior es por lo que la candidatura alternativa, siempre amparada por un numeroso grupo de socios, es por lo que acudió de nuevo a los tribunales, lo que la Junta no esperaba, solicitando la convocatoria de una nueva Asamblea General, esa a la que la sentencia de la Justicia obliga ahora –pretenden eufemísticamente descalificarla diciendo que es sólo un “decreto” (¿?)– y que se celebrará en Febrero, y sentencia con la que la Junta Rectora dice en su réplica estar en desacuerdo porque el juez se basa en la «legislación mercantil» para dictarla, cuando, fíjense bien, es al contrario, pues fue la Junta Rectora la que intentó desbaratar la solicitud alegando que era la legislación mercantil la que debía aplicarse por el hecho de que el Casino tiene ¡¡un restaurante!! en su interior, lo cual fue radicalmente desestimado por el juez, como no podía ser de otra forma.
Como puede verse todo muy distinto al contenido de la réplica, dejando en evidencia a una Junta Rectora falaz que busca insistentemente judicializar la vida del Casino con los inconvenientes de todo tipo que ello supone para la armonía y convivencia de la institución, pero que beneficia a la Junta, en vez de actuar con la honradez, decencia, pulcritud, integridad, trasnperencia y fidelidad que se espera de ella, buscando siempre y exclusivamente el bien del Casino y no los enfrentamientos y la discordia en ese divide y vencerás tan propio de quienes, sea cual sea el colectivo o las circunstancias, la historia demuestra que sólo buscan su mayor gloria o beneficio. Actuar como lo vienen haciendo lo dice todo de ellos ¿o no?
Pero aún hay más. Les insertamos AQUÍ y AQUÍ copias íntegras del texto de dos cartas dirigidas en su día por la candidatura alternativa (las distribuidas lo fueron convenientemente firmadas), una a los socios y otra a los empleados del Casino, que no tienen desperdicio. Juzguen ustedes mismos. Por cierto ¿constituyen “delito” contra el honor y reputación de la Junta Rectora?
Otrosí: la legalidad vigente obliga siempre a conceder y respetar la presunción de inocencia, lo que en su réplica no hace la Junta Rectora que se erige en juez, parte y verdugo calificando directamente de “delito” lo que no está ni probado, ni menos aún sentenciado; tal vez es que hay alguien que aún se cree ser lo que ya, por jubilación, no es.
En cuanto al anexo de la réplica, nada mejor que su tono triunfalista, ensimismado, creídos de sí mismos, lleno de alharacas, autobombo y muchos platillos para evidenciar lo dicho al principio de que dígannos de qué alardean y les diremos de qué carecen, sobre todo si no justifican aquello de lo que se ufanan, como, por ejemplo, y como ellos mismos reconocen, el hecho de que en un Centro Cultural el gasto en “actos culturales diversos” en todo 2024 fuera de tan sólo ¡¡231€!! ¡acojonante!, máxime si las reservas son de nada más y nada menos que de ¡¡1.127.878,89€!! O también, la afirmación de lo maravillosamente que está el Casino si, como también afirman, nadie acude a él… ¿será porque nada hay que les atraiga y porque no es tan maravilloso como aseguran? Eso sí, el presidente es reconocido con premios e incluso internacionalmente, pero eso ya no cuela porque ya sabemos lo que suele haber destrás de esos reconocimientos siempre vacuos que sólo sirven para satisfacer la vanidad del «premiado» y de excusa para comilonas pantagruélicas de… la Junta Rectora.
Por último, el honor y la reputación, señores miembros de la Junta Rectora, se construye, consolida y defiende con los propios actos día a día. Esa moda que ya dura décadas de querer hacerlo en los tribunales es propio de quienes o nunca tuvieron ni honor ni reputación o han perdido ambos, precisamente, por sus actos; también existe la posibilidad de defender honor y reputación cara a cara y a solas, pero para eso hace falta tener lo que hay que tener, si es que se tiene.
En la Asamblea general de Febrero, obligada por vía judicial, qué pena llegar a esto, tienen ustedes una magnífica oportunidad de enmendar sus desvarios haciéndose a un lado, entregando el relevo y dejando que otros demuestren si son capaces o no.
PD. 1.- Hace unos días comimos en el Casino y, bueno, más bien ayunamos en él. Las lentejas a la brasa eran un engrudo para untar como si fuese paté. El secreto ibérico era tan secreto que tuvimos que encontrarlo rebuscando debajo de unas patatas a lo muy, pero que muy pobres. La manzana asada nuncahabría tentado a Eva y menos a Adán. Para traca final, y al terminar sobre las 16,30h., todos a la puñetera calle porque no pudimos tomar una copa ya que el bar estaba cerrado por… ¡¡falta de personal!!
PD. 2.- Les insertamos AQUÍ (duración 11 Min.) la entrevista que Javier García Isac realizó en su Boca del Lobo el pasado viernes 23/01/2026 al Tte. Gral. Gómez de Salazar miembro de la candidatura alternativa.
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Antes se coge a un mentiroso que a un palomo cojo. Dime de qué alardeas y te diré de qué careces. Por la boca muere el pez. Pues bien, todo ello puede aplicarse a la actual Junta Rectora del Centro Cultural de los Ejércitos (Casino Militar de Madrid), que tras nuestro artículo (AQUÍ) replicó con un comunicado (AQUÍ) pleno de falacias, que esta siempre benemérita web publicó demostrando una vez más su fidelidad al principio fundamental de libertad de expresión como uno de los derechos y pilares que debería ser de nuestra sociedad; no opina así la Junta Rectora que en su comunicado amenaza con «matar al mensajero», lo que les deja en evidencia más si cabe todavía.
La publicación de dicha réplica nos da la oportunidad de contestarla avalados por los hechos públicos, notorios e irrefutables, es decir, por las pruebas, que también ponen en evidencia a dicha Junta Rectora. Pero antes conste que nuestro artículo tuvo por sano fin intentar que dicha Junta tuviera la decencia e inteligencia de acogerlo como el gesto de buena voluntad que era para ayudarles a recapacitar y salir del error y ensimismamiento de su recalcitrante actitud, para hacerles ver que están desnudos, para que asumieran que tener fecha de caducidad no es vergonzoso sino condición humana, para que se dieran cuenta de que cuando uno se convierte en problema lo más honesto es hacerse a un lado y… aquí paz y después gloria para el Casino, que es lo único que importa, y para todos sus socios, pero a la vista está que pecamos de ingenuos, olvidando que si la soberbia cegaba a los dioses, ya vemos lo que hace con los mortales de la Junta Rectora.
Ahora, las pruebas de las falacias que dicha Junta vuelca en su réplica, y para ello nada mejor que el hilo de los acontecimientos hasta llegar a la obligación, por sentencia judicial, de que convoquen la próxima Asamblea de Febrero:
En la Asamblea General de Marzo de 2024, lograron ser reelegidos al pillar desprevenida a la candidatura alternativa que en su buena fe jamás pensó que fueran capaces de proceder como lo hicieron.
En dicha Asamblea, enseguida se percibió que las cuentas presentaban un desfase de 50.000€, lo que se puso de manifiesto públicamente por varios socios. ¿Qué se puede decir de una Junta Rectora que llega a la Asamblea General en semejante circunstancia? ¿Qué de quienes no sólo tienen la desfachated de presentarse así, sino que, en el mejor de los casos, ni siquiera han revisado las cuentas y visto semejante desaguisado?
Frente a lo que dice la réplica, todavía no se ha justificado a los socios dicho desfase, ni los interventores han firmado las cuentas de 2024, ni la supuesta auditoria de la que alardea la Junta ha sido entregada a los socios, ni se sabe quién la ha realizado, ni tampoco se conoce su resultado.
A pesar de lo ocurrido, y por haber sido reelegida la Junta, aún en tan penosas circunstacias, un grupo de socios solicitó al poco, conforme a lo que para estos casos determinan los Estatutos, o sea, con el aval del 10% de los socios numerarios, que se convocara una Asamblea Extraordinaria con el objeto de cesar a la Junta, solicitud que, a pesar de ser estatutariamente de obligado cumplimiento, la Junta se pasó por el forro vulnerando los Estatutos. Una aclaración: elegir tal procedimiento, legal y conforme a Estatutos, en vez de la impugnación de la Asamblea celebrada, fue por consejo de los abogados, porque la resolución de la impugnación por vía judicial se demoraría fácilmente cuatro años o más, con los correspondientes recursos, etc., lo que sin duda era lo que imaginó y pretendía la Junta Rectora que mientras seguiría perpetuándose en el cargo a la espera de que el tiempo diluyera el malestar existente, hiciera olvidar lo ocurrido y pudiera seguir haciendo de su capa un sayo.
Como quiera que, como hemos dicho, la Junta Rectora desatendió la solicitud de convocatoria de Junta General Extraordinaria, no hubo más remedio que pedir, entonces sí, amparo judicial, ante lo cual la Junta alegó que ninguno de los firmantes de dicha petición pertenecía a la candidatura alternativa presentada en la Asamblea General de Marzo del 2024, calificando la solicitud de «fraude de ley» (¿?) acusándo a los solicitantes de pretender modificar o torcer el resultado de aquella Asamblea que les había renovado, burda y falaz alegación que fue rechazada radicalmente por el juez recibiendo así la Junta un palo monumental, quedando de nuevo en evidencia su bochornoso comportamiento.
Obligada la Junta Rectora a convocar la Asamblea General Extraordinaria, protagonizó en ella, en otros, hechos tan repudiables como el siguiente:
a la candidatura alternativa no se le permitió revisar los votos, como tampoco al notario llevado allí a los efectos. Y es que cómo iban a permitir dicha revisión si, aunque se había establecido un control de presentes y representados a la entrada de la Asamblea, sin embargo, una vez finalizada la votación, y sabiendo su resultado, una empleada del Casino entregó al presidente un voluminosos montón con «delegaciones» que metió directamente en la urna, haciendo caso omiso de las inmediatas, acaloradas y multitudinarias protestas por tan irregular proceder; una vez conocidos los votos presentes y los representados, y por ello los emitidos, sumados a los así introducidos la Junta salió ¡sorpresa! de nuevo reelegida.
todo ello fue público y notorio, repetimos, el escándalo mayúsculo, y varios socios lo denunciaron reiteradamente allí mismo a voz en grito y… la respuesta la dio también allí públicamente Yusti Bastarreche, miembro de la Junta Rectora y magistrado jubilado, que con la prepotencia que le caracteriza, espetó: «si no están de acuerdo vayan a los tribunales»; es decir, de nuevo la intención de judicializar la vida del Casino a sabiendas del laberinto y tardanza que ello supone, de nuevo la intención de diluir, aburrir y dilatar para que todo siguiera igual.
Sobre la renovación de los Estatutos, es verdad que se aprobó que las modificaciones las elaborara una comisión, pero, los propios Estatutos dicen que esas modificaciones tienen que ser aprobadas en Asamblea General, que es la soberana, lo que nunca ha ocurrido porque la Junta Rectora consideró que tenía potestad para aprobarlas ella misma. ¿Tenían miedo de que en Asamblea fueran rechazadas? Así pues, otra vez la misma cantinela, es decir, poner a los socios disconformes ante la tesitura de impugnar judicialmente dichas modificaciones abocando a un nuevo laberinto judicial largo y tedioso, sistemático modus operandi de la Junta Rectora.
Por todo lo anterior es por lo que la candidatura alternativa, siempre amparada por un numeroso grupo de socios, es por lo que acudió de nuevo a los tribunales, lo que la Junta no esperaba, solicitando la convocatoria de una nueva Asamblea General, esa a la que la sentencia de la Justicia obliga ahora –pretenden eufemísticamente descalificarla diciendo que es sólo un “decreto” (¿?)– y que se celebrará en Febrero, y sentencia con la que la Junta Rectora dice en su réplica estar en desacuerdo porque el juez se basa en la «legislación mercantil» para dictarla, cuando, fíjense bien, es al contrario, pues fue la Junta Rectora la que intentó desbaratar la solicitud alegando que era la legislación mercantil la que debía aplicarse por el hecho de que el Casino tiene ¡¡un restaurante!! en su interior, lo cual fue radicalmente desestimado por el juez, como no podía ser de otra forma.
Como puede verse todo muy distinto al contenido de la réplica, dejando en evidencia a una Junta Rectora falaz que busca insistentemente judicializar la vida del Casino con los inconvenientes de todo tipo que ello supone para la armonía y convivencia de la institución, pero que beneficia a la Junta, en vez de actuar con la honradez, decencia, pulcritud, integridad, trasnperencia y fidelidad que se espera de ella, buscando siempre y exclusivamente el bien del Casino y no los enfrentamientos y la discordia en ese divide y vencerás tan propio de quienes, sea cual sea el colectivo o las circunstancias, la historia demuestra que sólo buscan su mayor gloria o beneficio. Actuar como lo vienen haciendo lo dice todo de ellos ¿o no?
Pero aún hay más. Les insertamos AQUÍ y AQUÍ copias íntegras del texto de dos cartas dirigidas en su día por la candidatura alternativa (las distribuidas lo fueron convenientemente firmadas), una a los socios y otra a los empleados del Casino, que no tienen desperdicio. Juzguen ustedes mismos. Por cierto ¿constituyen “delito” contra el honor y reputación de la Junta Rectora?
Otrosí: la legalidad vigente obliga siempre a conceder y respetar la presunción de inocencia, lo que en su réplica no hace la Junta Rectora que se erige en juez, parte y verdugo calificando directamente de “delito” lo que no está ni probado, ni menos aún sentenciado; tal vez es que hay alguien que aún se cree ser lo que ya, por jubilación, no es.
En cuanto al anexo de la réplica, nada mejor que su tono triunfalista, ensimismado, creídos de sí mismos, lleno de alharacas, autobombo y muchos platillos para evidenciar lo dicho al principio de que dígannos de qué alardean y les diremos de qué carecen, sobre todo si no justifican aquello de lo que se ufanan, como, por ejemplo, y como ellos mismos reconocen, el hecho de que en un Centro Cultural el gasto en “actos culturales diversos” en todo 2024 fuera de tan sólo ¡¡231€!! ¡acojonante!, máxime si las reservas son de nada más y nada menos que de ¡¡1.127.878,89€!! O también, la afirmación de lo maravillosamente que está el Casino si, como también afirman, nadie acude a él… ¿será porque nada hay que les atraiga y porque no es tan maravilloso como aseguran? Eso sí, el presidente es reconocido con premios e incluso internacionalmente, pero eso ya no cuela porque ya sabemos lo que suele haber destrás de esos reconocimientos siempre vacuos que sólo sirven para satisfacer la vanidad del «premiado» y de excusa para comilonas pantagruélicas de… la Junta Rectora.
Por último, el honor y la reputación, señores miembros de la Junta Rectora, se construye, consolida y defiende con los propios actos día a día. Esa moda que ya dura décadas de querer hacerlo en los tribunales es propio de quienes o nunca tuvieron ni honor ni reputación o han perdido ambos, precisamente, por sus actos; también existe la posibilidad de defender honor y reputación cara a cara y a solas, pero para eso hace falta tener lo que hay que tener, si es que se tiene.
En la Asamblea general de Febrero, obligada por vía judicial, qué pena llegar a esto, tienen ustedes una magnífica oportunidad de enmendar sus desvarios haciéndose a un lado, entregando el relevo y dejando que otros demuestren si son capaces o no.
PD. 1.- Hace unos días comimos en el Casino y, bueno, más bien ayunamos en él. Las lentejas a la brasa eran un engrudo para untar como si fuese paté. El secreto ibérico era tan secreto que tuvimos que encontrarlo rebuscando debajo de unas patatas a lo muy, pero que muy pobres. La manzana asada nuncahabría tentado a Eva y menos a Adán. Para traca final, y al terminar sobre las 16,30h., todos a la puñetera calle porque no pudimos tomar una copa ya que el bar estaba cerrado por… ¡¡falta de personal!!
PD. 2.- Les insertamos AQUÍ (duración 11 Min.) la entrevista que Javier García Isac realizó en su Boca del Lobo el pasado viernes 23/01/2026 al Tte. Gral. Gómez de Salazar miembro de la candidatura alternativa.
Antes se coge a un mentiroso que a un palomo cojo. Dime de qué alardeas y te diré de qué careces. Por la boca muere el pez. Pues bien, todo ello puede aplicarse a la actual Junta Rectora del Centro Cultural de los Ejércitos (Casino Militar de Madrid), que tras nuestro artículo (AQUÍ) replicó con un comunicado (AQUÍ) pleno de falacias, que esta siempre benemérita web publicó demostrando una vez más su fidelidad al principio fundamental de libertad de expresión como uno de los derechos y pilares que debería ser de nuestra sociedad; no opina así la Junta Rectora que en su comunicado amenaza con «matar al mensajero», lo que les deja en evidencia más si cabe todavía.
La publicación de dicha réplica nos da la oportunidad de contestarla avalados por los hechos públicos, notorios e irrefutables, es decir, por las pruebas, que también ponen en evidencia a dicha Junta Rectora. Pero antes conste que nuestro artículo tuvo por sano fin intentar que dicha Junta tuviera la decencia e inteligencia de acogerlo como el gesto de buena voluntad que era para ayudarles a recapacitar y salir del error y ensimismamiento de su recalcitrante actitud, para hacerles ver que están desnudos, para que asumieran que tener fecha de caducidad no es vergonzoso sino condición humana, para que se dieran cuenta de que cuando uno se convierte en problema lo más honesto es hacerse a un lado y… aquí paz y después gloria para el Casino, que es lo único que importa, y para todos sus socios, pero a la vista está que pecamos de ingenuos, olvidando que si la soberbia cegaba a los dioses, ya vemos lo que hace con los mortales de la Junta Rectora.
Ahora, las pruebas de las falacias que dicha Junta vuelca en su réplica, y para ello nada mejor que el hilo de los acontecimientos hasta llegar a la obligación, por sentencia judicial, de que convoquen la próxima Asamblea de Febrero:
- En la Asamblea General de Marzo de 2024, lograron ser reelegidos al pillar desprevenida a la candidatura alternativa que en su buena fe jamás pensó que fueran capaces de proceder como lo hicieron.
- En dicha Asamblea, enseguida se percibió que las cuentas presentaban un desfase de 50.000€, lo que se puso de manifiesto públicamente por varios socios. ¿Qué se puede decir de una Junta Rectora que llega a la Asamblea General en semejante circunstancia? ¿Qué de quienes no sólo tienen la desfachated de presentarse así, sino que, en el mejor de los casos, ni siquiera han revisado las cuentas y visto semejante desaguisado?
- Frente a lo que dice la réplica, todavía no se ha justificado a los socios dicho desfase, ni los interventores han firmado las cuentas de 2024, ni la supuesta auditoria de la que alardea la Junta ha sido entregada a los socios, ni se sabe quién la ha realizado, ni tampoco se conoce su resultado.
A pesar de lo ocurrido, y por haber sido reelegida la Junta, aún en tan penosas circunstacias, un grupo de socios solicitó al poco, conforme a lo que para estos casos determinan los Estatutos, o sea, con el aval del 10% de los socios numerarios, que se convocara una Asamblea Extraordinaria con el objeto de cesar a la Junta, solicitud que, a pesar de ser estatutariamente de obligado cumplimiento, la Junta se pasó por el forro vulnerando los Estatutos. Una aclaración: elegir tal procedimiento, legal y conforme a Estatutos, en vez de la impugnación de la Asamblea celebrada, fue por consejo de los abogados, porque la resolución de la impugnación por vía judicial se demoraría fácilmente cuatro años o más, con los correspondientes recursos, etc., lo que sin duda era lo que imaginó y pretendía la Junta Rectora que mientras seguiría perpetuándose en el cargo a la espera de que el tiempo diluyera el malestar existente, hiciera olvidar lo ocurrido y pudiera seguir haciendo de su capa un sayo.
- Como quiera que, como hemos dicho, la Junta Rectora desatendió la solicitud de convocatoria de Junta General Extraordinaria, no hubo más remedio que pedir, entonces sí, amparo judicial, ante lo cual la Junta alegó que ninguno de los firmantes de dicha petición pertenecía a la candidatura alternativa presentada en la Asamblea General de Marzo del 2024, calificando la solicitud de «fraude de ley» (¿?) acusándo a los solicitantes de pretender modificar o torcer el resultado de aquella Asamblea que les había renovado, burda y falaz alegación que fue rechazada radicalmente por el juez recibiendo así la Junta un palo monumental, quedando de nuevo en evidencia su bochornoso comportamiento.
- Obligada la Junta Rectora a convocar la Asamblea General Extraordinaria, protagonizó en ella, en otros, hechos tan repudiables como el siguiente:
- a la candidatura alternativa no se le permitió revisar los votos, como tampoco al notario llevado allí a los efectos. Y es que cómo iban a permitir dicha revisión si, aunque se había establecido un control de presentes y representados a la entrada de la Asamblea, sin embargo, una vez finalizada la votación, y sabiendo su resultado, una empleada del Casino entregó al presidente un voluminosos montón con «delegaciones» que metió directamente en la urna, haciendo caso omiso de las inmediatas, acaloradas y multitudinarias protestas por tan irregular proceder; una vez conocidos los votos presentes y los representados, y por ello los emitidos, sumados a los así introducidos la Junta salió ¡sorpresa! de nuevo reelegida.
- todo ello fue público y notorio, repetimos, el escándalo mayúsculo, y varios socios lo denunciaron reiteradamente allí mismo a voz en grito y… la respuesta la dio también allí públicamente Yusti Bastarreche, miembro de la Junta Rectora y magistrado jubilado, que con la prepotencia que le caracteriza, espetó: «si no están de acuerdo vayan a los tribunales»; es decir, de nuevo la intención de judicializar la vida del Casino a sabiendas del laberinto y tardanza que ello supone, de nuevo la intención de diluir, aburrir y dilatar para que todo siguiera igual.
Sobre la renovación de los Estatutos, es verdad que se aprobó que las modificaciones las elaborara una comisión, pero, los propios Estatutos dicen que esas modificaciones tienen que ser aprobadas en Asamblea General, que es la soberana, lo que nunca ha ocurrido porque la Junta Rectora consideró que tenía potestad para aprobarlas ella misma. ¿Tenían miedo de que en Asamblea fueran rechazadas? Así pues, otra vez la misma cantinela, es decir, poner a los socios disconformes ante la tesitura de impugnar judicialmente dichas modificaciones abocando a un nuevo laberinto judicial largo y tedioso, sistemático modus operandi de la Junta Rectora.
- Por todo lo anterior es por lo que la candidatura alternativa, siempre amparada por un numeroso grupo de socios, es por lo que acudió de nuevo a los tribunales, lo que la Junta no esperaba, solicitando la convocatoria de una nueva Asamblea General, esa a la que la sentencia de la Justicia obliga ahora –pretenden eufemísticamente descalificarla diciendo que es sólo un “decreto” (¿?)– y que se celebrará en Febrero, y sentencia con la que la Junta Rectora dice en su réplica estar en desacuerdo porque el juez se basa en la «legislación mercantil» para dictarla, cuando, fíjense bien, es al contrario, pues fue la Junta Rectora la que intentó desbaratar la solicitud alegando que era la legislación mercantil la que debía aplicarse por el hecho de que el Casino tiene ¡¡un restaurante!! en su interior, lo cual fue radicalmente desestimado por el juez, como no podía ser de otra forma.
Como puede verse todo muy distinto al contenido de la réplica, dejando en evidencia a una Junta Rectora falaz que busca insistentemente judicializar la vida del Casino con los inconvenientes de todo tipo que ello supone para la armonía y convivencia de la institución, pero que beneficia a la Junta, en vez de actuar con la honradez, decencia, pulcritud, integridad, trasnperencia y fidelidad que se espera de ella, buscando siempre y exclusivamente el bien del Casino y no los enfrentamientos y la discordia en ese divide y vencerás tan propio de quienes, sea cual sea el colectivo o las circunstancias, la historia demuestra que sólo buscan su mayor gloria o beneficio. Actuar como lo vienen haciendo lo dice todo de ellos ¿o no?
Pero aún hay más. Les insertamos AQUÍ y AQUÍ copias íntegras del texto de dos cartas dirigidas en su día por la candidatura alternativa (las distribuidas lo fueron convenientemente firmadas), una a los socios y otra a los empleados del Casino, que no tienen desperdicio. Juzguen ustedes mismos. Por cierto ¿constituyen “delito” contra el honor y reputación de la Junta Rectora?
Otrosí: la legalidad vigente obliga siempre a conceder y respetar la presunción de inocencia, lo que en su réplica no hace la Junta Rectora que se erige en juez, parte y verdugo calificando directamente de “delito” lo que no está ni probado, ni menos aún sentenciado; tal vez es que hay alguien que aún se cree ser lo que ya, por jubilación, no es.
En cuanto al anexo de la réplica, nada mejor que su tono triunfalista, ensimismado, creídos de sí mismos, lleno de alharacas, autobombo y muchos platillos para evidenciar lo dicho al principio de que dígannos de qué alardean y les diremos de qué carecen, sobre todo si no justifican aquello de lo que se ufanan, como, por ejemplo, y como ellos mismos reconocen, el hecho de que en un Centro Cultural el gasto en “actos culturales diversos” en todo 2024 fuera de tan sólo ¡¡231€!! ¡acojonante!, máxime si las reservas son de nada más y nada menos que de ¡¡1.127.878,89€!! O también, la afirmación de lo maravillosamente
que está el Casino si, como también afirman, nadie acude a él… ¿será porque nada hay que les atraiga y porque no es tan maravilloso como aseguran? Eso sí, el presidente es reconocido con premios e incluso internacionalmente, pero eso ya no cuela porque ya sabemos lo que suele haber destrás de esos reconocimientos siempre vacuos que sólo sirven para satisfacer la vanidad del «premiado» y de excusa para comilonas pantagruélicas de… la Junta Rectora.
Por último, el honor y la reputación, señores miembros de la Junta Rectora, se construye, consolida y defiende con los propios actos día a día. Esa moda que ya dura décadas de querer hacerlo en los tribunales es propio de quienes o nunca tuvieron ni honor ni reputación o han perdido ambos, precisamente, por sus actos; también existe la posibilidad de defender honor y reputación cara a cara y a solas, pero para eso hace falta tener lo que hay que tener, si es que se tiene.
En la Asamblea general de Febrero, obligada por vía judicial, qué pena llegar a esto, tienen ustedes una magnífica oportunidad de enmendar sus desvarios haciéndose a un lado, entregando el relevo y dejando que otros demuestren si son capaces o no.
PD. 1.- Hace unos días comimos en el Casino y, bueno, más bien ayunamos en él. Las lentejas a la brasa eran un engrudo para untar como si fuese paté. El secreto ibérico era tan secreto que tuvimos que encontrarlo rebuscando debajo de unas patatas a lo muy, pero que muy pobres. La manzana asada nuncahabría tentado a Eva y menos a Adán. Para traca final, y al terminar sobre las 16,30h., todos a la puñetera calle porque no pudimos tomar una copa ya que el bar estaba cerrado por… ¡¡falta de personal!!
PD. 2.- Les insertamos AQUÍ (duración 11 Min.) la entrevista que Javier García Isac realizó en su Boca del Lobo el pasado viernes 23/01/2026 al Tte. Gral. Gómez de Salazar miembro de la candidatura alternativa.
Gracias por esta excelente aclaración.
Las actividads culturales, con una «inversión» de ¡231! euros, en todo un año, son para mear y no echar gota.
¡Y eso que se llama Centro Cultural de los Ejércitos!
180 conciertos, 30 conferencias, y ocho presentaciones de libro. ¿Le parece poca actividad cultural? Lo que ocurre es que la mayoría de los conciertos son gratuitos, los artistas no cobran porque prefieren actuar en tan incomparable edificio. Pero eso se logra con una adecuada gestión, mucho teléfono, muchos contactos.
Y yo me pregunto: ¿Qué hace que se aferren a esos cargos, supuestamente honoríficos, como si les fuera la vida en ello, en contra del parecer de la mayoría de los socios…?
¿Qué oscuros intereses hay detrás…?
Yo también me pregunto, ¿Por qué ese interés desmedido en nombrar a una nueva Junta Rectora, incluso metiéndose en pleitos? Es posible que haya intereses económicos, el edificio de Gran Vía 13 es magnífico, y puesto en el mercado debe valer un dineral. Digo yo
El otro dia en contestacion a un articulo en el que la susodicha y falaz junta buscaba tirarse el rollo contando un cuento detras del otro escribi:
https://www.elespañoldigital.com/replica-de-la-junta-rectora-del-centro-cultural-de-los-ejercitos-de-madrid/
23 de enero de 2026 a las 11:08 am
En estos momentos estoy oyendo una entrevista que Javier Isac le hace al Teniente General Gómez de Salazar que dice que la directiva ha sido denunciada por ellos y en este momento está a la espera de juicio.
Según este alto mando del Ejército el descontrol, la falta de trasparencia y en fi, el pucherazo que se dio en las elecciones últimas fue descarada y desvergonzada.
Naturalmente, dice lo que yo he escrito en otra respuesta, que el Casino Militar es un desastre sin paliativos que en manos de civiles ha perdido la sustancia militar que le daba el carácter que desde siempre ostento y que en estos momentos está en franca decadencia.
De manera que la directiva actual es ineficaz y raya en la desidia y ese es el motivo por el que el Teniente General ha emprendido esta causa que reivindica que el Casino debe estar dirigido por gentes mas moderna y actual y evitar que pase a manos indebidas.
Ha dia de hoy nadie puede rebatir lo que le dijo Gómez de Salazar a Javier Isac
Señores de la junta… LARGO
La decadencia solo la aprecian los socios que nunca van por el Centro Cultural de los Ejércitos: 180 conciertos, 30 conferencias, y 8 presentaciones de libro, ¿a eso le llama decadencia?
El CCE tiene ahora un fondo de reserva de más de un millón de €, ¿eso es mala administración? Y 27,sí veintisiete empleados, que cobran puntualmente y tienen toda la documentación (que no es poca) en regla, ¿eso es un desastre sin paliativos? Pobre Gepetto, que lástima, es buena cosa informarse bien, y no creerse lo que dice una parte interesada.
Señor Yusty,deje de hacer el ridículo que el que se excusa ,se acusa .
Usted no es el indicado para defender nada ,ya que miente más que habla ,y lleva muy poco tiempo formando parte de la junta directiva .Ojalá haya una oportunidad para renovar el funcionamiento de Centro Cultural de los Ejércitos .Ni Don Carlos Valverde ni Don José Ferraz se pueden hacer ya cargo ,que eran las únicas personas limpias y admirables .El resto de ustedes ni siquiera se preocupa de no sólo la decadencia del edificio ,sino de sus propias empleados .