Sostiene nuestro director que “entre unos y otros… España se suicida”
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Sostiene nuestro director, y coincido con él, que «entre unos y otros… España se suicida» y, ante esta realidad, sólo resta preguntarse si queda siquiera una división de compatriotas dispuestos a impedirlo.
Es cierto que todas las naciones tienen sus particularidades, pero en España todo es posible, y más. El régimen de los cuarenta años de paz y prosperidad —social, cultural y económicamente parejo con los países de Europa— se liquidó en cuestión de meses por quienes habían tenido el brazo levantado durante ese mismo periodo. Con la llegada del Estado liberal-borbónico, se abandonó la reivindicación de la españolidad de Gibraltar (que pudo haberse conseguido), y hoy todo acuerdo sobre el Peñón se dilucida entre la Unión Europea y el Reino Unido. Lo mismo terminará pasando con Ceuta y Melilla, cuyo espejo es el Sáhara: un territorio español que se abandonó, dejando a miles de españoles, los saharauis, a merced de nuestro y de su enemigo, Marruecos. El tejido industrial y las empresas públicas que se forjaron durante el régimen acaudillado por Franco fueron desmantelados o privatizados mediante las reconversiones de los años 80 y 90, dando paso a una economía centrada en los servicios y el turismo. Y la derecha que ponía los pies encima de la mesa en su charla con el presidente Bush terminó denominando a ETA «movimiento de liberación vasco».
Actualmente, tenemos un Gobierno presidido por un psicópata narcisista y corrupto que ha enfrentado a los españoles, no ha solucionado ningún problema, critica las sentencias judiciales y ha llevado al descrédito más absoluto a España. Soportamos una inmigración extranjera de todas partes del mundo que ya es el mayor y más grave problema nacional, que es causa de la saturación de los servicios e infraestructuras, interfiere en la cohesión social y la seguridad, y cuya capacidad de absorción económica por parte del Estado del bienestar es insostenible. Afrontamos una invasión de nuestro territorio por parte de Marruecos ante la que el Ejército es incapaz de responder. Y, finalmente, sostenemos a un jefe de Estado, que más parece un robot, ni está ni se le espera para nada importante.
Somos la peor generación de nuestra historia y, a estas alturas, me consuelo con las palabras de la gran Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia: «La vida es una mala noche en una mala posada».
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Sostiene nuestro director, y coincido con él, que «entre unos y otros… España se suicida» y, ante esta realidad, sólo resta preguntarse si queda siquiera una división de compatriotas dispuestos a impedirlo.
Es cierto que todas las naciones tienen sus particularidades, pero en España todo es posible, y más. El régimen de los cuarenta años de paz y prosperidad —social, cultural y económicamente parejo con los países de Europa— se liquidó en cuestión de meses por quienes habían tenido el brazo levantado durante ese mismo periodo. Con la llegada del Estado liberal-borbónico, se abandonó la reivindicación de la españolidad de Gibraltar (que pudo haberse conseguido), y hoy todo acuerdo sobre el Peñón se dilucida entre la Unión Europea y el Reino Unido. Lo mismo terminará pasando con Ceuta y Melilla, cuyo espejo es el Sáhara: un territorio español que se abandonó, dejando a miles de españoles, los saharauis, a merced de nuestro y de su enemigo, Marruecos. El tejido industrial y las empresas públicas que se forjaron durante el régimen acaudillado por Franco fueron desmantelados o privatizados mediante las reconversiones de los años 80 y 90, dando paso a una economía centrada en los servicios y el turismo. Y la derecha que ponía los pies encima de la mesa en su charla con el presidente Bush terminó denominando a ETA «movimiento de liberación vasco».
Actualmente, tenemos un Gobierno presidido por un psicópata narcisista y corrupto que ha enfrentado a los españoles, no ha solucionado ningún problema, critica las sentencias judiciales y ha llevado al descrédito más absoluto a España. Soportamos una inmigración extranjera de todas partes del mundo que ya es el mayor y más grave problema nacional, que es causa de la saturación de los servicios e infraestructuras, interfiere en la cohesión social y la seguridad, y cuya capacidad de absorción económica por parte del Estado del bienestar es insostenible. Afrontamos una invasión de nuestro territorio por parte de Marruecos ante la que el Ejército es incapaz de responder. Y, finalmente, sostenemos a un jefe de Estado, que más parece un robot, ni está ni se le espera para nada importante.
Somos la peor generación de nuestra historia y, a estas alturas, me consuelo con las palabras de la gran Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia: «La vida es una mala noche en una mala posada».
Sostiene nuestro director, y coincido con él, que «entre unos y otros… España se suicida» y, ante esta realidad, sólo resta preguntarse si queda siquiera una división de compatriotas dispuestos a impedirlo.
Es cierto que todas las naciones tienen sus particularidades, pero en España todo es posible, y más. El régimen de los cuarenta años de paz y prosperidad —social, cultural y económicamente parejo con los países de Europa— se liquidó en cuestión de meses por quienes habían tenido el brazo levantado durante ese mismo periodo. Con la llegada del Estado liberal-borbónico, se abandonó la reivindicación de la españolidad de Gibraltar (que pudo haberse conseguido), y hoy todo acuerdo sobre el Peñón se dilucida
entre la Unión Europea y el Reino Unido. Lo mismo terminará pasando con Ceuta y Melilla, cuyo espejo es el Sáhara: un territorio español que se abandonó, dejando a miles de españoles, los saharauis, a merced de nuestro y de su enemigo, Marruecos. El tejido industrial y las empresas públicas que se forjaron durante el régimen acaudillado por Franco fueron desmantelados o privatizados mediante las reconversiones de los años 80 y 90, dando paso a una economía centrada en los servicios y el turismo. Y la derecha que ponía los pies encima de la mesa en su charla con el presidente Bush terminó denominando a ETA «movimiento de liberación vasco».
Actualmente, tenemos un Gobierno presidido por un psicópata narcisista y corrupto que ha enfrentado a los españoles, no ha solucionado ningún problema, critica las sentencias judiciales y ha llevado al descrédito más absoluto a España. Soportamos una inmigración extranjera de todas partes del mundo que ya es el mayor y más grave problema nacional, que es causa de la saturación de los servicios e infraestructuras, interfiere en la cohesión social y la seguridad, y cuya capacidad de absorción económica por parte del Estado del bienestar es insostenible. Afrontamos una invasión de nuestro territorio por parte de Marruecos ante la que el Ejército es incapaz de responder. Y, finalmente, sostenemos a un jefe de Estado, que más parece un robot, ni está ni se le espera para nada importante.
Somos la peor generación de nuestra historia y, a estas alturas, me consuelo con las palabras de la gran Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia: «La vida es una mala noche en una mala posada».
SIN DUDA ALGUNA.
Pero nosotros, no vamos a permitir ese suicidio…
SOMOS HEREDEROS DE UN LEGADO HISTÓRICO, QUE SE REMONTA A HACE MÁS DE CINCO SIGLOS,
y que ha costado mucha sangre, sudor y lágrimas a nuestros antepasados.
Y, además, tenemos que pensar EN EL FUTURO DE NUESTRAS FUTURAS VIUDAS, HIJOS Y NIETOS.
En la cuestión de Maricarmen se han visto los fanatismos de unos y de otros, los de las izquierdas y las derechas, pero poco lo que dicta el sentido común, realizar un control de los alquileres que tenga algo que ver con la España real del siglo XXI, y la construcción de millones de viviendas sociales, tal como hizo Franco.
A España la sobran fanatismos de unos y de otros, y al español le vendría muy bien empezar a pasar de ideologías, y tomar partido por quien verdaderamente arregle los problemas.
MÁS DE CUATRO MILLONES DE VIVIENDAS CONSTRUYÓ EL CAUDILLO, Y LOS ESPAÑOLES, DURANTE EL FRANQUISMO.
Hechos, no palabras, y, mucho menos, MENTIRAS, COMO LAS DE SÁNCHEZ, Y SUS OCHO AÑOS DE DESGOBIERNO.
Empezó todo con el decreto Boyer, que no revisó la renta antigua y liberalizó lo demás, de reto que dieron por bueno todos los seguidores de Felipe González, y hasta hoy.
Yo le pongo un cero al Pedrito, y a todos los anteriores.
Es «decreto» y, «todos los presidentes seguidores»
Hace años conocí a una persona que se había hecho cargo de la economía de una colectividad bastante numerosa de miembros y con muchos bienes forestales con una significativo potencial económico; fue en la época final de la peseta y el comienzo masivo de la comunicación por móvil. Pues bien, me comentó este señor había conseguido unos beneficios muy destacados en su gestión, que se hartó de desempeñar su cargo dejándolo por no aguantar tanta murmuración de sospechas gratuitas y echar en cara gastos excesivos, que en relación al montante general de beneficios era insignificante; los gastos excesivos eran en relación especialmente a la factura de su móvil. Dijo que no soportaba más tanto miserable.
Viene a colación, en que en la sociedad española (supongo que en las demás) la gente se fija más en los detalles pequeños, que en los grandes. Además de no saber identificar correctamente las causas. Aquí mientras se pueda tomar una caña, ver fútbol, que no te okupen tu casa o no violen o maten a tu hija, se mira para otro lado. España se suicida, pero se suicida no solamente por Pedro Sánchez, se suicida además por la mayoría de la población en su inacción (especialmente por los que detentaban mayor responsabilidad: médicos, científicos, periodistas, policía, militares, judicatura, etc.). Lo hemos vivido con el cuento chino de un virus que sorprendentemente anuló la gripe estacional y el forzar a un pinchazo experimental del que se redujo al máximo y oculto los graves efectos adversos, la riada provocada de Valencia con, no solo falta de auxilio, sino poner impedimentos a ello, los incendios descaradamente intencionados, trabas abusivas a la producción nacional en beneficio descarado al exterior especialmente de Marruecos del que sufrimos una INVASIÓN de declaración de guerra (al haber sido comprobado la implicación del gobierno marroquí y la existencia de militares marroquís en Ceuta) y, como colofón, una Deuda Pública sin límite que cuando se reclame tendrá que ser reintegrada por los “pasotas” propietarios de inmuebles y demás activos (ahorros, empresas, etc.).
La bruja satánica de Ursula von der Leyen es de las que con toda convicción y alegría tiene dicho “Europa son los valores del Talmud”. Con esto está dicho todo de forma inequívoca. Lo de bruja y, especialmente, satánica no es algo figurado.
A lo que añadiría que mismo pensamiento tienen los del Vaticano y resto de la escoria de obispos.
No cabe duda, estamos en tiempos de Apostasía Generalizada y la supresión del Sacrificio Perpetuo (la única Misa válida es la Tridentina que ha sido prohibida, volver recordar que estos son falsos Papas y por tanto inválidos sus decretos). España no es que se suicide, personalmente tengo la impresión que ya se suicidó.
Quedamos 4 gatos, el resto es historia de un Estado y de una Iglesia (en su jerarquía) que se perdió por no haber prestado a CRISTO la atención adecuada.
Y SÍ, somos la peor generación de nuestra historia (puntualizaría: la peor y última) y, a estas alturas, me consuelo con las palabras de la gran Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia: «La vida es una mala noche en una mala posada».
Hoy tenemos que soportar en directo el espectáculo dantesco de pantallas partidas en todas las televisiones donde, a un lado los indignos diputados sentencian el destino de España y, al otro lado, las cámaras recogen la presión que ejercen los comunistas y los perroflautas a pocos metros.
Otras manifestaciones, mucho más multitudinarias y motivadas por causas justísimas, SE SILENCIAN, SE OCULTAN. Lo que podría salvar España se ahoga, lo que puede ahogarla se potencia.
Sólo la oración puede romper acuerdos del mal, abrir puertas al bien. «Rezad y haced rezar», dijo uno que sabía de lo que hablaba. Todas las tardes/noches, a las 21:15, se reza en los canales del padre Jesús Silva una coronilla a San Miguel y los coros celestiales por CEuta y por España. Únanse, es en directo:
– Instagram: https://www.instagram.com/elpadrejesus/?hl=es
– Youtube: https://www.youtube.com/@elpadrejesus/streams
Aquí esta el texto de la coronilla especialmente creada para esta intención: https://padrejesussilva.com/rosario-san-miguel-espana/
La vienen suicidando desde los visigodos, pasando por los validos marranos y llegando a Vonderbrujen/ Kalergi. La vamos dejando a cachos por el camino; pero con todo y con eso, y a pesar de los lacayos masones; somos los mejores.