Supersticiones, ateísmos y cismas silenciosos

Siempre hay que poner en guardia al católico contra camufladas estratagemas diabólicas, que de mil formas atacan la pureza de la doctrina revelada y contra ella, el inminente peligro de confusionismos ideológicos y tras ellos, como residuo satánico, viene la inmortalidad, la anarquía de criterios subjetivos, desintegración religiosa en indiferentismos y relativismos autojustificatorios.

Las supersticiones suelen ser un campo abonado para el ateísmo, al rendir un culto verdadero a un dios falso al que atribuyen poderes sobrenaturales a objetos materiales, fechas o fetiches.

El ateísmo, es la negación de la existencia de Dios, aunque sólo sea prácticamente ya que teóricamente, ni existe ni puede existir.

Por eso, quienes se llaman ateos, mienten por adoptar fobia irracional; no argumentos demostrativos de su posicionamiento odioso.

Es dogma del Vaticano I (1870), que todo ser racional está capacitado para detectar por sí mismo la existencia de un ser superior, le llame como le llame: dios, potencia de la naturaleza, sol, luna o fuego.

El actual  problema mundial, ya lo he escrito, se resume en una palabra: descristianización. Con ello viene el materialismo idolátrico de lo terrenal, lo inmediato, lo útil, lo placentero, el hedonismo, lo cotizable en el inframundo sensorial del practicismo positivista.

Las consecuencias de este ateísmo práctico que cree en Dios (pero vive como si no existiese), las estamos viendo en el deterioro moral y material en todos los órdenes, incluidos los desperfectos del clima, de los océanos, de los desabastecimientos de productos alimenticios que no teníamos antes, esos avisos de irregularidades peligrosas.

Que se están cumpliendo los avisos del Tercer Secreto de Fátima hace más de un siglo, lo estamos viendo y esto seguirá su aumento en el castigo bíblico (Mat.  24).

Sobre los cismas silenciosos, ya vienen desde los tiempos del Vaticano II, en que el  Papa Juan Pablo II reconoció el estado eclesial de “cisma silencioso”, o el “humo de Satanás saliendo por las rendijas de la Iglesia”, como dijo Pablo VI.

Ahora, asistimos a lo que el Padre Alain Lorans llama “Un cisma de terciopelo” en la revista “Tradicción Católica”, en octubre del 2021, en que la herejía modernista es de hierro en un cisma de terciopelo, por lo que “la continuidad en el  cambio”, la “unidad en la diversidad” y el “consenso diferenciado” hacen que lo que prohíbe la moral, lo permita una pastoral llamada misericordiosa en lo particular, caso por caso. Pone así una supuesta y falsa caridad antes que la justicia; la moral subjetiva de situación, antes que el Mandamiento objetivo de la Ley de Dios.

Desde la declaración de Abu Dabi, firmada conjuntamente por el Papa y el imán Al-Azhar, “el pluralismo y la diversidad de religiones, son una sabia voluntad divina”. Lo absoluto se ha vuelto relativo y lo relativo, se ha vuelto absoluto.

Desde el Concilio, no hay más cismáticos, sólo “hermanos separados”. ¿Qué clase de hermandad es la de una fraterna separación?

El cisma amistoso, casi de mutuo acuerdo.

¿A qué estamos jugando en las altas esferas vaticanistas…?

Obispos alemanes dando libertad de conciencia a sus sacerdotes en la bendición a matrimonios homosexuales. ¿Otra vez Sodoma y Gomorra, en nombre del liberalismo y el progreso del siglo XXI?

Hacer evolucionar a la Iglesia desde el interior, porque el modernismo, es la herejía que no crea cisma por parecer conciliador de lo  irreconciliable, pero es obstinadamente perseverante y dinamizador de las bases de las puertas de la Iglesia, ante “las fuerzas del infierno”, que no prevalecerán contra Ella.


2 respuestas a «Supersticiones, ateísmos y cismas silenciosos»

  1. Satanás podrá inventar un millón de verdades relativas, y sus lacayos Novus Ordo podrán sembrarlas cuanto quieran, pero eso no impedirá que exista una sola absoluta. El gnosticismo son las mil caras de Satanás. «La Luz vino al mundo pero los hombres (la mayoría) eligieron las tinieblas… » : desde Simón el Mago, Marción, Basilides, Carpócrates, Mani, Valentín, los setianos, los mahometanos, sabatistas, la cábala…da igual los nombres, el momento o el lugar; nunca fue casual que todos siempre fueran/vayan con las mismas maldades, con que llenaron las pseudo masonerías simbólicas y los protestantismos, las que nos venden hoy en papel de regalo. Nada nuevo bajo el sol. Es el mal, que como el bien, tampoco es en absoluto relativo… nunca lo ha sido; es la cizaña.
    Como dijo el Cristo, si los malos que no tuvieron la suerte de saber lo que sabemos, acabaron como Sodoma y Gomorra, ¿qué será de los que conociendo la Verdad la ignoran, la rechazan y hasta la combaten?

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