Ucrania: Expertos en Seguridad Nacional de EE. UU. denuncian un «desastre total» y piden la paz

Medea Benjamin y Nicolas J. S. Davies analizan el artículo a toda página del ‘New York Times’ en el que se describe la guerra como un «desastre total» y se pide que se le ponga fin rápidamente.

El 16 de mayo, el New York Times publicó un anuncio a toda página firmado por 15 expertos estadounidenses en seguridad nacional sobre la guerra en Ucrania. Se titulaba «Estados Unidos debe ser una fuerza para la paz mundial» (AQUÍ). Fue redactado por la Eisenhower Media Network.

Al tiempo que condena la invasión de Rusia, la declaración ofrece un relato más objetivo de la crisis en Ucrania que el que el gobierno estadounidense o el New York Times han presentado anteriormente al público, incluyendo el desastroso papel de Estados Unidos en la expansión de la OTAN, las advertencias ignoradas por las sucesivas administraciones estadounidenses y la escalada de tensiones que finalmente condujo a la guerra.

La declaración califica la guerra de «desastre sin paliativos» e insta al presidente Joe Biden y al Congreso a «poner fin rápidamente a la guerra mediante la diplomacia, sobre todo teniendo en cuenta los peligros de una escalada militar que podría descontrolarse».

Este llamamiento a la diplomacia por parte de antiguos expertos y de experimentados diplomáticos estadounidenses —oficiales militares y funcionarios civiles— habría sido una intervención bienvenida durante cualquiera de los 442 días de esta guerra. Sin embargo, este llamamiento llega en un momento especialmente crítico de la misma.

El 10 de mayo, el presidente Volodymyr Zelensky anunció que retrasaba la tan esperada «ofensiva de primavera» de Ucrania para evitar pérdidas «inaceptables» a las fuerzas ucranianas.

La política occidental ha colocado repetidamente a Zelenski en una posición casi imposible, atrapado entre la necesidad de mostrar signos de progreso en el campo de batalla para justificar la continuación del apoyo occidental y las entregas de armas y, por otro lado, el espeluznante coste humano de continuar la guerra, representado por los nuevos cementerios donde ahora están enterrados decenas de miles de ucranianos.

Es difícil ver cómo un retraso en el previsto contraataque ucraniano podría evitar que se produjeran inaceptables bajas ucranianas, a menos que el retraso lleve realmente a que muchas de las operaciones que se han planeado se reduzcan y cancelen.

Zelensky parece estar llegando a un límite en cuanto al número de sus conciudadanos que está dispuesto a sacrificar para satisfacer las demandas occidentales de señales de progreso militar con el fin de preservar la alianza occidental y mantener el flujo de armas y dinero hacia Ucrania.

El papel de Boris Johnson

El aprieto de Zelensky se debe sin duda a la invasión rusa, pero también al pacto que en abril de 2022 hizo con el diablo, el cual tenía la forma del entonces primer ministro británico Boris Johnson.

Johnson prometió a Zelensky que el Reino Unido y «el conjunto de Occidente» estaban «en esto a largo plazo» y le apoyarían en la recuperación de todo el antiguo territorio ucraniano, siempre que Ucrania dejara de negociar con Rusia.

Johnson nunca pudo cumplir esta promesa y, desde que se vio obligado a dimitir como primer ministro, se ha pronunciado a favor de que Rusia se retire sólo de los territorios que ha invadido desde febrero de 2022, sin volver a las fronteras anteriores a 2014. Sin embargo, fue precisamente este compromiso el que impidió que Zelensky aceptara negociar la paz en abril de 2022, cuando la mayoría de los muertos de la guerra seguían vivos y el marco para un acuerdo de paz estaba sobre la mesa en las conversaciones diplomáticas en Turquía.

Zelensky intentó desesperadamente que sus socios occidentales cumplieran la exagerada promesa de Johnson. Pero a falta de una intervención militar directa de Estados Unidos y la OTAN, parece que ninguna cantidad de armamento occidental puede romper el estancamiento en lo que ha degenerado en una brutal guerra de desgaste, librada principalmente con artillería, trincheras y guerra urbana.

Un general estadounidense se jactaba de que Occidente había suministrado a Ucrania 600 sistemas de armamento diferentes, pero esto crea problemas. Por ejemplo, todos los distintos cañones de 105 mm enviados por el Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos utilizan proyectiles diferentes. Y cada vez que las grandes pérdidas obligan a Ucrania a reorganizar a los supervivientes en nuevas unidades, muchos de ellos tienen que volver a ser adiestrados en el uso de armas y equipos que nunca habían utilizado antes.

Documento filtrado del Pentágono

A pesar de la entrega por parte de Estados Unidos de al menos seis tipos de misiles antiaéreos —Stinger, NASAMS, Hawk, Rim-7, Avenger y de al menos una batería de misiles Patriot—, un documento del Pentágono ha revelado que los sistemas antiaéreos S-300 y Buk de fabricación rusa siguen constituyendo casi el 90% de las principales defensas aéreas de Ucrania.

Los países de la OTAN han buscado en sus arsenales de armas todos los misiles que pueden proporcionar para estos sistemas, pero Ucrania casi ha agotado estas reservas, con lo cual ha vuelto a dejar a sus fuerzas en situación de vulnerabilidad ante los ataques aéreos rusos justo cuando se prepara para lanzar su nuevo contraataque.

Desde al menos junio de 2022, Biden y otros dirigentes estadounidenses han reconocido que la guerra debe terminar con un acuerdo diplomático y han insistido en que estaban armando a Ucrania para ponerla «en la posición más fuerte posible en la mesa de negociaciones». Hasta ahora, han afirmado que cada nuevo sistema de armamento enviado y cada contraofensiva ucraniana contribuían a este objetivo y reforzaban la posición de Ucrania.

Pero los documentos filtrados del Pentágono y las recientes declaraciones de funcionarios estadounidenses y ucranianos dejan claro que la prevista ofensiva de primavera de Ucrania, ya aplazada hasta el verano, no se beneficiará del anterior efecto sorpresa y se topará con defensas rusas más poderosas que en las ofensivas que permitieron a Ucrania recuperar parte del territorio que perdió el pasado otoño.

Un documento filtrado del Pentágono advierte de que «las persistentes deficiencias de Ucrania en el adiestramiento y el suministro de municiones probablemente ralenticen el progreso y agraven las pérdidas durante la ofensiva», y concluye que es probable que las ganancias territoriales sean menores que las de las ofensivas de otoño.

¿Cómo puede una nueva ofensiva con resultados desiguales y mayores pérdidas reforzar la posición de Ucrania en una mesa de negociaciones actualmente inexistente? Si la ofensiva revela que ni siquiera las enormes cantidades de ayuda militar occidental han logrado dar a Ucrania superioridad militar o reducir sus pérdidas a un nivel sostenible, bien podría dejar a Ucrania en una posición negociadora más débil, en lugar de más fuerte.

Mientras tanto, las ofertas para mediar en las conversaciones de paz han estado lloviendo de países de todo el mundo, desde el Vaticano hasta China y Brasil. Han pasado seis meses desde que el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, sugiriera públicamente, tras los avances militares de Ucrania el pasado otoño, que había llegado el momento de negociar desde una posición de fuerza. «Cuando se presente la oportunidad de negociar, cuando se pueda alcanzar la paz, debemos aprovecharla», declaró.

Sería doble o triplemente trágico que, además de los fracasos diplomáticos que condujeron a la guerra, y además del fracaso de las negociaciones de paz dirigidas por EE.UU. y el Reino Unido en abril de 2022, se perdiera la oportunidad diplomática que Milley quería aprovechar con la esperanza —fracasada— de lograr una posición negociadora aún más fuerte, lo que en realidad es imposible.

Si EE. UU. persiste en apoyar el plan de una ofensiva ucraniana, en lugar de animar a Zelensky a aprovechar el momento para la diplomacia, compartirá una responsabilidad considerable por el fracaso a la hora de aprovechar la oportunidad para la paz, así como por los espantosos y cada vez mayores costes humanos de esta guerra.

Los expertos que firmaron la declaración del New York Times recordaron que, en 1997, 50 destacados expertos estadounidenses en política exterior advirtieron al presidente Bill Clinton de que la ampliación de la OTAN era un «error político de proporciones históricas» y que, lamentablemente, Clinton decidió ignorar esa advertencia. Biden, que ahora continúa su propio error político de proporciones históricas prolongando esta guerra, haría bien en seguir el consejo de los actuales expertos políticos ayudando a forjar un acuerdo diplomático y convirtiendo a Estados Unidos en una fuerza de paz en el mundo.

Para El Manifiesto


2 respuestas a «Ucrania: Expertos en Seguridad Nacional de EE. UU. denuncian un «desastre total» y piden la paz»

  1. Esta madrugada, 13 de junio de 2023, he soñado con lo que sería el inicio de una guerra nuclear. Y era Rusia la que tomaba la iniciativa. Lo más extraño, es que la respuesta de la otra parte tardaba tiempo en llegar, sin quedar aclarado el motivo del retraso.

    Es la primera vez en mi vida, hasta donde soy capaz de recordar, que tengo un sueño así. Ya despierto, me quedé muy preocupado por lo vívida que había sido la experiencia.

    ¡Quiera Dios que solo fuera un sueño!

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