La Unidad Militar de Emergencias: sí o no.

La denominada Unidad Militar de Emergencias (UME) viene siendo desde su creación foco de no pocos comentarios y polémicas que de tiempo en tiempo reviven o amainan. En este artículo vamos a ofrecer a nuestros lectores un análisis de ella, así como nuestras conclusiones sobre la necesidad o no de su existencia.

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Algunos datos básicos.-

Bien llamativa resultó ya su creación por presidente del Gobierno tan «original» como fue el ínclito Rodríguez Zapatero –esa lumbrera mundialmente reconocida– a los pocos meses de haber tomado posesión de su cargo; lo que da que pensar si la cosa no venía con premeditación y alevosía.

Efectivamente. Fue en el Consejo de Ministros de 7 de Octubre de 2005 cuando se decidió la creación de dicha unidad, adelantándose un mes, creemos que por aquello de la foto y la propaganda, al nuevo cometido que dicho Gobierno ya iba a asignar a las FFAA en el artículo 15.3 de la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de Noviembre, de la Defensa Nacional que reza desde entonces así: “Las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas, conforme a lo establecido en la legislación vigente».

Se dijo que el tristemente conocido “incendio de Guadalajara” –Julio de 2005– con 11 fallecidos y las nevadas del invierno de 2004 que nadie supo atajar con sus graves consecuencias, fueron los hechos que incitaron a Zapatero a promover la creación de esta unidad. Pero aún con poder ser verdad lo anterior en parte, todo indica que el Gobierno y el PSOE ya tenían la intención de modificar la tradicional función de las FFAA de apoyo a las administraciones civiles en situaciones de emergencia –la Ley Orgánica 6/1980, de 1 de Julio, por la que se regulaban los criterios básicos de la defensa nacional y organización militar, establecía que “Las Fuerzas Armadas, a requerimiento de la Autoridad Civil podrán colaborar con ella en la forma que establezca la ley para casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad u otra necesidad pública de naturaleza análoga.”–, para asignarles un cometido ahora más amplio junto con» dichas administraciones en los supuestos “de grave riesgo, catástrofe, etc”; estimados lectores, no lo solemos hacer, pero hay que leer muy bien las leyes y demás medidas legales que se adoptan y publican porque hasta las comas tienen su por qué, muchas veces más malvado que bondadoso.

Conviene matizar que la idea de Zapatero no era original, ya que en parte se basó en algo parecido, aunque bien distinto, existente en Francia; y es que a los socialistas españoles, o sea, a los «rojos» –Zapatero se declaró en cierto momento y públicamente «rojo»–, lo de la «república francesa» lo tienen muy, pero que muy clavado.

Lo cierto es que el «copiazo» de Zapatero lo fue sólo en la idea. Lo que existe en Francia son, por un lado, los denominados «bomberos militares» desde 1811 sólo para apoyo a los bomberos de la ciudad de París y desde 1939 sólo para apoyo a los bomberos de la ciudad de Marsella –particularidades galas–; por otro lado, más adelante, en 1974, el General de Gaulle creó las FORMISC (Formations Militaires de la Securité Civil), unidades militares de protección civil cuyo cometido sigue siendo sólo «el auxilio a los medios locales (bomberos) en caso de grandes catástrofes».

Tanto aquéllos como éstos poco o nada tienen que ver con la UME, a excepción de que son funcionarios militares estatales sólo a efectos de quién les paga, porque en todo lo demás son idénticos a los bomberos locales, que son funcionarios municipales, en todo, o sea, en salarios, horarios, normas, vestimenta, hasta el punto de que todos ellos, los militares también, dependen del Ministerio del Interior y de los alcaldes de cada localidad; más particularidades galas. Así pues, o Zapatero copió mal o exageró.

Posteriormente a su creación y ya con la UME a pleno rendimiento, Rajoy, o sea, el PP, por el Real Decreto 454/2012, de 5 de Marzo, por el que se desarrolló la estructura orgánica básica del Ministerio de Defensa, en su artículo 2, dedicado a las FFAA, definió a la UME como “fuerza conjunta” dependiente orgánicamente del ministro y operativamente del JEMAD, ampliando su misión a “la intervención en cualquier lugar del territorio nacional y en operaciones en el exterior”; es decir, que no contentos con atender a nuestras posibles catástrofes, lo pueden hacer, y así lo han hecho ya en alguna ocasión, en cualquier país del mundo; y es que lo de la globalización y el Nuevo Orden Mundial está claro que no sólo afecta a la «seguridad»  –o sea a las misiones en el exterior–, sino también a los desastres naturales. Ya ven por dónde terminan yendo los tiros antes o después en la España actual.

Y aún más, y aquí viene algo que sigue levantando ampollas, y es que por la Ley 17/2015, de 9 de Julio, del Sistema Nacional de Protección Civil se dispuso que «…la intervención de la UME se realizará mediante solicitud del Ministro del Interior y será ordenada por el Ministro de Defensa…», y que caso de «…emergencia de interés nacional, asumirá la dirección operativa de la misma bajo la dirección del Ministro del Interior…». La misma ley fija que es «…el Ministro del Interior quien declara la “emergencia de interés nacional” recayendo  la dirección operativa en la UME…», como así se recoge, también, en los Planes Estatales para distintos riesgos. Como era de esperar esa especie de carácter “militarista” que se impone a la protección civil ha supuesto grandes críticas y rechazo desde diversos sectores, ya que supone para los mismos una intromisión militar en lo civil de difícil justificación.

Sin embargo, debido a los medios de que dispone, a su presupuesto y a la ventaja que le da el carácter militar –disciplina, imposibilidad de huelgas, disponibilidad, etc.–, lo cierto es que la UME interviene en cualquier tipo de situación, habiendo adquirido una gran autonomía, separándose de forma cada vez menos sutil pero decidida del ámbito del Sistema Nacional de Protección Civil, con lo que ha adquirido no poca independencia y protagonismo, gracias en buena medida a los graves defectos de aquél.

Por ejemplo, en situaciones de pequeñas pero imprevistas nevadas que han colapsado algún tramo de alguna autovía, ante la pasividad, falta de previsión y disponibilidad de los elementos de protección civil y los quita-nieves cuando el hecho ha ocurrido en vacaciones o fines de semana, la UME se ha hecho cargo del asunto, no por su especial eficacia, sino únicamente por tener personal disponible, cosa que Protección Civil no ha conseguido por falta de una legislación realmente seria sobre la disponibilidad de su personal, así como por la siempre perniciosa intromisión de los sindicatos ideológicos que sufrimos desde hace cuatro décadas que están para enmarañarlo todo, torcerlo todo, obtener prebendas y no cumplir con nada. La eficacia y ventajas d ela UME lo son, por tanto, sólo por el marco disciplinario propio que posee, que si Protección Civil lo copiara no sólo emularía la pretendida eficacia de la UME, sino que la superaría.

La prueba está en Francia, donde con un clima especialmente duro en invierno, y sin UME, no se producen, salvo algún caso puntual y excepcional ningún caso de emergencia porque está todo previsto y dispuesto hasta lo humanamente posible; para qué hablar de Alemania, Suiza, etc., países donde ni se les ocurre crear una UME porque el asunto está más que cubierto. Como tampoco se les ha ocurrido crear las autonomía, vaya esto de paso.

Algunos datos sobre su creación.-

Para constituirla en 2006 enseguida se solicitaron voluntarios y se nombraron a los diversos jefes que debían poner en marcha el proyecto a los cuales se les prometió fulgurantes carreras y máximos ascensos, como así ha sido; hasta incluso llegar en poco tiempo a Tenientes Generales. Particularidad fue y sigue siendo que todos los puestos, incluso los de tropa, son de «libre designación», lo que resulta exagerado. Con ello, además, se hirió durante meses gravemente a varias unidades operativas que vieron como parte de su personal se iba a hacer de bombero atraído por las grandes ventajas materiales, fuera hacer «la carrera», fuera por el considerable aumento de sus pagas… ¿o sería por su gran espíritu militar?

Desde el primer instante llovieron los millones. Con 518 millones/€ iniciales para los primeros pasos, y previstos un total de 1.234 millones/€, rápidamente se llegó a los 1.600 millones/€ que fue el coste total de creación de la UME gastados durante sus primeros tres/cuatro años.

Se facilitó la compra de todo tipo de materiales:

* Hoy posee cerca de 1.000 vehículos, no sólo terrestres, sino también aviones, helicópteros y embarcaciones ligeras; han incorporado ya drones.

* Siete bases en las que no se escatimaron gastos (Torrejón de Ardoz en Madrid, Morón en Sevilla, Bétera en Valencia, San Andrés del Rabanedo en León, Zaragoza, Tenerife y Las Palmas de Gran Canarias).

Se la dotó de personal equivalente al de una Brigada:

* Hoy la forman 3.560 militares, de los cuales 284 (el 8%) son Generales, Jefes y Oficiales; 605 (el 17%) Suboficiales y 2.670 (el 75%) tropa.

Tipo de «intervención» de la UME.

Desde el primer instante se potenciaron los sueldos «…las retribuciones contempladas en la legislación vigente para los militares con un suplemento que varía desde un 50% para la tropa hasta un 20% a un Coronel, para compensar su permanente disponibilidad…», algo que fue y sigue siendo más que llamativo y que no pocos escozores sigue generando:

* Los Jefes y Oficiales están a la par que los de las unidades operativas como la BRIPAC.

* La tropa cobra cerca del doble que cualquier otro incluidos los de unidades operativas.

* Un soldado de la UME percibe unos 8.000 euros anuales más que cualquier otro del Ejército, los Comandantes y Tenientes en torno a 13.000 euros más que sus compañeros de otros destinos y los Capitanes unos 12.000 más.

*  Lo anterior no es todo, y aquí está aún más la diferencia, en que en la UME se cobra un plus por intervención, es decir, que si le toca a uno ir a apagar algún fuego, se percibe una gratificación que ronda, por término medio, unos 500 euros para los Jefes y Oficiales, 400 para los Suboficiales y 300 para la tropa. Como vemos la diferencia es abismal.

* Lo anterior se justifica, según el Ministerio de Defensa y la propia UME, por el compromiso de «total disponibilidad» de su personal, el cual en época estival debe permanecer en las bases el 30 por ciento; en época de normalidad (Octubre a Mayo) el 10 por ciento y en situación de alerta el 50 por ciento; además, debe estar en disposición de incorporarse a su base en menos de una hora y media. Como vemos lo de la disponibilidad total queda en entredicho sobre todo teniendo en cuenta que la época de normalidad es la más larga, máxime si se tiene en cuenta que la mayoría abrumadora de sus actuaciones, como veremos, son contra incendios forestales.

El coste de la UME ha oscilado en torno a una media de unos 150 millones de euros al año, encontrándose en la actualidad en unos 135 millones de los cuales 100,44 millones de euros son para gastos de personal; 24,67 millones de euros para gastos corrientes y 9,89 millones de euros para gastos de inversiones reales. Es decir, que es una unidad muy cara y cuyo presupuesto se lo come en un 75 por ciento el pago del personal.

Además de lo anterior hay que tener en cuenta que no existen datos concretos del gasto que las unidades operativas han tenido en apoyo de la UME cuando esta así lo ha precisado, existiendo una referencia del año 2008 en que el propio Ministerio de Defensa reclamaba a la UME el abono de tres millones de euros en tal concepto; bien que, presumiblemente, ese tipo de gastos ha debido disminuir y tal vez desaparecer conforme la UME quedó constituida del todo.

Algunos datos sobre su efectividad:-

Puesto que el modelo, o al menos la idea, fue el francés, comparémoslo un poco con él.

Ya dijimos que Francia cuenta con las FORMISC (Formations Militaires de la Securité Civil), bien que no son, ni mucho menos, la UME. Las FORMISC son unidades militares de «protección civil» cuyo cometido es sólo y exclusivamente «el auxilio a los medios locales (bomberos) en caso de grandes catástrofes»; es decir, la misma misión que de siempre cumplieron las FFAA españolas en caso de grandes catástrofes auxiliando con sus hombres y medios orgánicos a la Guardia Civil, a la Policía, a los paisanos y, más modernamente, a los elementos de Protección Civil; y eso sin coste adicional alguno.

Dichas unidades militares francesas se reducen a tan sólo tres de tipo batallón, con un total de unos 1.500 efectivos para toda Francia; recordemos que la UME tiene entidad de Brigada con 3.560 militares. Una primera comparación que hay que hacer es la siguiente: si Francia, con 65 millones de habitantes, tiene unos 52.000 bomberos, el ratio bombero/bombero-militar es de 3.466/1. Si España, con 46 millones de habitantes, tiene 20.222 bomberos (dato de 2015), y la UME tiene 3.560 (dato de 2017), su ratio es de 568/1; es decir, que la desproporción es abismal, máxime  si tenemos en cuenta que España es un país infinitamente más proclive a los incendios forestales que Francia –la principal catástrofe a la que atiende la UME–, el número de bomberos resulta aún peor. Por ejemplo, si trsaladáramos el número de habitantes de Francia a España, en nuestra nación debería haber 36.800 bomberos, y aún así el ratio con la UME sería de 1.033/1, es decir, más que insificiente.

En otro orden de cosas, los 20.222 bomberos existentes en España en 2015 realizaron unas 380.000 intervenciones, lo que arroja un ratio de 18,79 intervenciones bombero/año. La UME, por su parte, ha venido realizando una media de 30 intervenciones anuales –periodo 2007 a Agosto 2015–, luego el ratio de sus 3.560 militares está en  0,0084 intervenciones militar-UME/año. Como puede verse la cosa no tiene color. Bien es verdad que los bomberos, al contabilizar sus intervenciones se olvidan de que ellos están para todo, es decir, desde un incendio hasta bajar a un gato de un árbol. De todas formas, y también en honor a la verdad, hay que reconocer que por mucho que se corrija a labaja el ratio de aquellos, la diferencia sigue siendo abismal en contra de la efectividad de la UME; máxime si tenemos en cuenta el coste total de ésta que desde su creación en 2006 hasta el 2015 ha supuesto cerca de unos 3.000 millones/€; sin contar lo que las unidades militares operativas se han gastado en apoyos puntuales a las intervenciones de la UME cuando le ha hecho falta.

Pero volvamos a repetir lo que hemos dicho un poco más arriba. La efectividad de la UME se debe sólo a su régimen disciplinario y, más aún, a la carencia de él por parte de Protección Civil y de los cuerpos de bomberos, así como a la maraña legislativa y de competencias enfrentadas de las comunidades autónomas, las diputaciones y ayuntamientos, y a la tóxica intromisión en todo de los sindicatos de este régimen del 78. Si todos ellos asumieran sus responsabilidades, si todos ellos cumplieran con sus cometidos, si todos ellos, en fin, trabajaran por España y para los españoles, la necesidad de la UME quedaría aún más en entredicho de lo que ya lo está. Los demás países de la UE no tiene UME, y muchos tienen climas infernales, y no tiene problemas con sus «desastres» naturales que en muchos casos son de bigotes.

Desde su creación hasta Agosto de 2015, la media de intervenciones de la UME ha sido de 30. Ver el gráfico siguiente.

Número de intervenciones de la UME en los años indicados.

Muy significativo es el siguiente gráfico en el que vemos qué tipo de intervenciones han sido esas, observando enseguida que de las 264 citadas, 206 han sido en incendios forestales, es decir, el 79 por ciento; luego un 11 por ciento en inundaciones y el 10 por ciento restante en otros tipos menores y puntuales, de ellas dos en el extranjero, si bien en 2017, por ejemlo, han estado en Chile. Lo anterior califica a la UME como unidad neta de bomberos forestales.

Tipo de las 264 intervenciones de la UME desde su creación hasta 2015.

A modo de ilustración ofrecemos a continuación otros gráficos de dichas intervenciones:

Coste en euros de dichas 264 intervenciones.
Intervenciones de la UME por autonomías.
Coste de las intervenciones de la UME por autonomías.
Provincias en las que más ha intervenido la UME.

 

Coste de las intervenciones de la UME por provincias.

Consideraciones previas a las conclusiones.-

¿Qué llevó relamente a Zapatero a crear la UME? Es difícil ponerse en la cabeza de tal personaje, pero sus hechos y declaraciones cantan por sí solos: una declarada inquina contra las FFAA a las que consideró –lo dijo ladinamente en cierto momento, pero lo dijo–  herederas y continuadoras del «franquismo»; la tradicional aversión a lo militar de los socialistas, o sea, de «los rojos» españoles; el haber dado ejemplos más que evidentes de querer, como Azaña, «triturar» a las FFAA dentro de lo modernamente posible y tomarse la venganza de su abuelo fusilado con decisiones tales como:

  • Nombrar a la primera mujer ministra de Defensa y hacerlo en la persona de una por entonces declarada separatista; y además embarazadísima.
  • Promulgar la Ley de Memoria Histórica que en realidad lo es de «Mentira».
  • Varias decapitaciones de mandos superiores por un quítame allá esas pajas.
  • Nombramiento como JEMAD del hoy podemita José Julio Rodríguez (a) «El rojo».
  • Etcétera, etcétera.

Por ello, no nos cabe la menor duda de que lo que persiguieron Zapatero y el PSOE –aprovechando que el Pisuerga del desastre del incendio de Guadalajara de 2005 y de las nevadas del 2004 pasaban por Valladolid–, fue dar un paso más, y muy significativo, en el camino de «civilizar» al Ejército, de hacerlo «pacifista», de vaciarle de contenido militar, de hacerle tragar un sapo más, de demostrarle que para nada militar contaban con él, y un largo etcétera que sólo la sublime capacidad intelectual de tal personaje conoce. En pocas palabras: convertir a las FFAA aún más si cabe en una ONG.

Claro que, como no era tonto, aunque lo pareciera, sabía que por un plato de lentejas y algunos ascensos iba a contar con el apoyo y el bisagrazo entusiasta de no pocos mandos superiores, medios e inferiores, como así fue y sigue siendo. Lo penoso, lo triste, es que acertó. Y muchos mandos decidieron abandonar las armas para coger la manga riega; eso sí, con la excusa de siempre, o sea, del servicio a España, sobre todo sabiendo que hoy las fotos con niños en brazos, llevando plasma a un hospital en África o enseñando a leer a analfabetos afganos pitan mucho, por lo que las fotos apagando un incendio forestal en Porriño iban a pitar, como así es, aún mucho más, motivo por el que intuyeron que se habría a los militares una oportunidad de oro de, dejando de ser militares, parecer que lo seguían siendo. Hasta ahí llegó el verdadero espíritu militar de muchos.

Pero es que además lo dicho se demuestra con un hecho incuestionable. ¿Por qué crear una estructura nueva como la UME, en vez de potenciar las ya existentes como Protección Civil y bomberos? ¿Por qué no potenciar los parques de bomberos locales y, más aún, los forestales prácticamente inexistentes? ¿Por qué crear algo nuevo que duplica e incluso triplica estructuras, gastos, competencias y provoca descoordinaciones en vez de impulsar lo ya existente? ¿Tienen UME los países de nuestro entorno con climas aún peores que el nuestro, excepto en la pertinaz sequía y riesgo de incendios? Eso es lo que Zapatero nunca explicó y nadie le preguntó directamente hasta obligarle a confesar… lo inconfesable, es decir, que se trataba, como hemos dicho, de herir a las FFAA, de darle misiones que en absoluto le corresponden, de reírse de los militarles y de marcar terreno, al tiempo que demostrar a todos hasta qué punto están domesticados.

Normal entonces, por todo lo anterior, las quejas que aún se mantienen de Protección Civil y de los distintos cuerpos de bomberos; normal las de las consejerías de medio ambiente de las comunidadse autónomas; normal la polémica que sigue rodeando a la UME por mucho que Defensa intente cantar, como siempre triunfalmente, sus bondades en amplísimas campañas de marketing.

Anormal el duplicar y casi triplicar estructuras, lo mismo que se ha hecho con las administraciones; anormal lo admitido por los militares cuya indignidad, a nuestro parecer, de los que han formado, forman o formarán parte de la UME, es evidente. No nos cabe en la cabeza que alguien que sienta de verdad la vocación militar, quiera convertirse en bombero ni por asomo… a no ser por «la pela» o, perdón, «el euro», o hacer la carrera.

¿Por qué una unidad militar de este tipo? Pues está claro que no hay justificación alguna a excepción, y aquí está la clave, de que como militares no pueden hacer huelgas ni reclamar por medio de ellas derechos, de que están sometidos a disciplina y obediencia, a régimen disciplinario efectivo y de que cobrando sustanciosos sueldos en comparación con otros, pueden perderlo al ser sus puestos de «libre designación» si abren la boca más de la cuenta. Aquí radica la parte maestra de la jugada de Zapatero y el PSOE, en que dándoselas de adalides de los derechos de los trabajadores, pero conociendo los problemas que ello conlleva, sabían también que sólo la disciplina militar podría dotar de eficacia a lo que debía ser un impulso a las estructuras de protección civil y más aún de bomberos forestales inexistentes, aunque parezca mentira, en esta España de pertinaz sequía, de bandas de pirómanos desorejados y de incendios galopantes en cuanto asoma el Sol en primavera la protección de nuestra naturaleza está en pañales. Con la militarización de parte de la protección civil creando la UME, evitaban ponerse manos a la obra para poner remedio a los grandes males de nuestra protección civil, de nuestros bomberos y de nuestros inexistentes bombero-forestales. Es decir, evitaban implicarse políticamente en decisiones que iban allevar arduas negociaciones, más de una tensión social y el choque de muchos intereses creados… y hasta ahí podrámos llegar, que para eso eran y son profesionales de la política y… demócratas que… nunca asumen responsabilidad alguna.

No hay justificación para la UME, ni en las FFAA, ni fuera de ella. Existe una Protección Civil que si no funciona como debiera es porque no se le ha dedicado la seriedad y disciplina que precisa, más aún cuando en España la principal y casi única causa de desastres naturales, con diferencia, como hemos visto, son los incendios forestales, plaga constante que no acabamos de atajar porque en vez de concentrar y aumentar los medios humanos y materiales de protección civil y de bomberos forestales, creamos la UME. Porque en vez de impulsar la mortecina existencia de la protección civil y de su mediocre y escaso material, en vez de organizar su despliegue de acuerdo al conocimiento de riesgos que se posee, en vez de obligar a comunidades autónomas y ayuntamientos a tomarse en serio tal necesidad, en vez de coordinar eficazmente dichos medios humanos y materiales, en vez de endurecer las leyes contra los pirómanos, en vez de hacer lo que hay que hacer, seguimos prefiriendo duplicar y triplicar estructuras, diversificamos las dependencias, las compras de material y desparramamos la coordinación. En definitiva, creamos la UME.

No se olvide que en España no existe aún una regulación a nivel nacional de los cuerpos de bomberos profesionales; que los «voluntarios» de protección civil, aún habiéndolos realmente ejemplares, muchos lo son para tirarse el pegote, pasearse en enormes y llamativos vehículos y poder entrar gratis en los conciertos de Julio Iglesias; que no estan sujetos a una disciplina conveniente a sus funciones ni mucho menos a un control efectivo; que con la excusa de la protección civil subyace en el entorno de no pocos ayuntamientos y comunidades autónomas todo un tinglado de contratos de adquisición de materiales nada transparente; etcétera, etcétera, por encima de todo lo cual pasaron Zapatero y el PSOE en 2005 prefiriendo imponer la disciplina militar a base de dinero creando la UME, antes que meterse en esos charcos y… además, no lo olviden, «civilizar» aún más a las FFAA.

Nuestra conclusión.-

* Que las misiones de la UME son por completo ajenas a las de las FFAA.

* Que por ello no hay justificación ninguna para su existencia en el seno de las FFAA.

* Que los militares están para lo que están, no para ser una ONG.

* Que no hay razón para que las FFAA tengan por misión principal actuar en catástrofes, cuando lo suyo es la defensa nacional.

*Que las FFAA deberían recuperar el material propio y, todavía más importante, los elementos humanos –recuerden que toda una Brigada– de la actual UME.

* Que de siempre las FFAA han colaborado en las tragedias con sus medios humanos y materiales con eficacia y gratis cuando así ha sido necesario, pero puntualnente.

* Que es indigno de militares aceptar convertirse en lo que no son, ni deberían ser, sea bomberos u otra cosa ajena a sus reales funciones y presumible vocación.

Como última colaboración, consideramos.-

* Que tampoco hay justificación para la existencia de la UME porque supone duplicar e incluso triplicar estructuras ya existentes.

 * Que se debe elaborar un plan nacional serio y de verdad de lucha contra incendios forestales y otras catástrofes, centralizando la coordinación, implicando en ello de verdad a Protección Civil, Comunidades, Diputaciones y Ayuntamientos.

* Que la Protección Civil debe experimentar una profunda y seria reestructuración, profesionalizarla en lo necesario y posible, y crear un «voluntariado» capaz de apoyar a aquellos con eficacia, mentalizando de paso a la ciudadanía de que tal faceta es cosa obligada de todos.

* Endurecer las leyes contra los pirómanos, junto con la de recalificación de terrenos quemados fuera por causa naturales o provocadas, quitando dichas competencias a los ayuntamientos.

* Obligar a comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos a implicarse real y eficazmente en asunto de tanta importancia, exigiéndoles resultados tangibles, así como responsabilidades incluso penales caso de incumplimientos.

* Potenciar, con el actual presupuesto de la UME –y más si hiciera falta dada la importancia nacional del asunto–, las estructuras de Protección Civil en lo referente a bomberos forestales, aumentando su personal y material, dándole la oportuna instrucción, distribuyéndolo adecuadamente por regiones y provincias de acuerdo a los riesgos de incendios más que conocidos –en menor grado a los demás riesgos– y, muy importante, poniéndolos bajo una disciplina efectiva; única ventaja y razón de ser de la UME y de su posible efectividad.

* Devolver a los ingenieros de montes de las consejerías de medio ambiente las competencias y responsabilidades en la dirección técnica de los medios contra incendios forestales que de un tiempo a esta parte se les sustrajeron para pasarlas a los bomberos de ciudad; normalmente capitales de provincia y otras localidades.

* Que sea responsabilidad de Protección Civil y de bomberos forestales las labores continuas y constantes de limpieza y mantenimiento de los bosques durante las épocas invernales, pues el abandono de tales trabajos es causa esencial en la propagación de incendios.

Otras muchas más se podrían añadir, pero creemos que hay personas más cualificadas que nosotros para ello.

 

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10 thoughts on “La Unidad Militar de Emergencias: sí o no.”

  1. Otro magnífico y raro estudio.
    Sorprendente por su enfoque y precisiones.
    Totalmente acertadas sus conclusiones. Únicamente se podrían ampliar en que:
    — Su creación es inconstitucional, al no ser ni Ejército de Tierra, ni de Aire, ni Marina, ni Guardia Civil. Lo mismo que los Cuerpos Comunes.
    — Su misión es debilitar los ya de por sí raquítico Ejércitos, que están empleados en gran parte en el exterior, y sustraerlos a la cadena de mando militar.
    — No resolver adecuadamente el problema de la Protección Civil, antes al contrario, enredándolo más y restando eficacia.
    — Y, quizá lo fundamental, creando un remedo de las Milicias del siglo XIX, que, en manos del político y junto a las Policías (nacionales, autonómicas y locales) constituyan su brazo armado, su «última ratio políticus», frente a los insufribles militares que pueden hacer un nuevo 36 (el fantasma de sus pecados)

      1. Desde q tengo memoria, a toda catastrofe ha ido el ejercito a ayudar (que para eso está), cuando esta tomaba cierto volumen. La ume la creó Zapatero, seguramente con la mejor de las intenciones. Zapatero si; ese gran cobarde que no tuvo el valor de decirnos la catastrofica ruina qie nos habia preparado el golfo del aznarín y toda su recua de trileros. Y como no, despues llegó el de los chuches y el equipo kk, e hicieron de la ume como con todo lo q venia del dinero público : el negociete

    1. Estimado seguidor: pues muchas gracias, se las daremos. Es importante reivindicar también que la UME debería ser UNE, es decir, Unidad Nacional de Emergencias, integrada en Protección Civil, joya de la misma, nutrida no por personal militar, que no están para hacer de bomberos, sino por personal civil, esos sí, con una orgánica y sobre todo disciplina rígida que son la única ventaja de la UME, o sea, su disponibilidad 24 horas y su carencia de posibilidades extemporámneas de huelgas, reivindicaciones desmedidas, manipulación ideológiac o política, etc. Mil gracias a usted. Saludos cordiales

    1. Estimado seguidor: pues para lo que son: la defensa de nuestra patria, de su soberanía, integridad territorial, de todos y cada uno de nosotros, por eso son Fuerzas ARMADAS. Su función no es, en ningún caso apagar incendios o acudir en caso de inundaciones. Para eso está Protección Civil ¿para qué queremos a éstos entonces? Convertir a las FFAA en bomberos es una aberración que distorsina su función. No hay FFAA de ningúna nación que haya caído en tal trampa, ni ciudadanos que lo admitan, excepto en España. Seguimos siendo diferentes, por desgracia. Además, fíjese que la única razón por la que existe la UME es porque su personal no puede hacer huelgas, no tiene un contrato colectivo, etc., o sea, esas rémoras que sí tiene Protección Civil. ¿Por que no haber creado, dentro de Protección Civil la Unidad de Emergencias Nacional (UNE con las mismas características que la UME, pero con personal civil especializado? Por otra parte, las FFAA han colaborado siempre en catástrofes cuando las mismas superaban los medios normales de municipios, Diputaciones o el Estado, pero no convertir a los militares en bomberos. ¿Quién nos va a defender del «enemigo» entonces? A no ser que hayamos llegado a creer que no lo hay o que ya vendrán los yanquis a defendernos. Cada uno a lo suyo, cada zapatero a su zapato. Saludos cordiales

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