Un circo en la Escuela de Guerra del Ejército. ¡Pasen y vean! ¡Pasen y vean!

Enseñat

El no va más. El acabose. La entrega de los Premios Ejército 2023 convertida en un circo y, además… cutre, hortera, zafio, grosero y… estúpido. El JEME, Gral. Enseñat Berea se ha superado a sí mismo, demostrando lo que es en lo personal y en lo profesional. Al final les insertamos el vídeo, pero antes de que se caigan de culo de la risa –o de la pena–, les llamamos la atención sobre lo siguiente:

  • La etiqueta, chabacana. Los militares, con el uniforme de verano, en vez del de gala. Aquél quita lustre. Éste lo da, que para eso está. Y da igual la estación climatológica. Los civiles lo mismo, casi como se a la playa, en vez de… a una ceremonia militar.
  • La presentadora, con una sonrisa profiden sintética, forzada y antinatural, se olvidó de apretarse el nudo de la corbata.
  • El inicio del acto sin bandera, ni mucho menos himno. Al final tampoco. Con la falta que hacen.
  • El discurso de Enseñat plagado de errores, demagogias y simplezas. Dijo que «la cultura nos hace libres», pues no, la verdad es la que nos hace libres, porque la cultura… ¿qué cultura? porque hay muchas clases de «cultura», sobre todo hoy en día. Dijo que nuestro Ejército está en cuatro continentes defendiendo la paz mundial (¿?) y los intereses de España, pues no, porque qué hacen en Centroáfrica, en Mali, en Líbano o en Letonia si no es defender los intereses yanquis o franceses. Dijo que el reconocimiento a nuestro Ejército se plasma en que tres Generales mandan tres de los despliegues internacionales de fuerzas, pues no, porque esos mandos son rotativos, como tampoco es un reconocimiento a «Perro» Sánchez que presida ahora la UE, porque lo hace por turno. Dijo que el Ejército durante el último año actuó… y todo lo que citó fueron acciones propias de una ONG o de Protección Civil. Dijo que hemos entrenado a 1.500 ucranianos, pues vaya entrenamiento porque están perdiendo la guerra y además nuestros seis Leopard han durado 24 horas y ahí están las pruebas fotográficas. Eso sí, no dijo nada… nada de lo que debería decir, claro.
  • Otra de las tracas fue el baile, con una canción antimilitarista de Michael Jackson para más inri, de un ruinoso valet de figurines, no pocos de ellos afeminados, vestidos de uniforme de campaña que entran en prevengan (¿?) pero sin armas, saltan como monos y… no sigo, por favor, véanlo, está tras el infame discurso de Enseñat, acojonante, no hay palabras.
  • Además, y si aguantan, porque el acto dura y dura y dura –denle al avance rápido–, un cantante que para conseguir «cantar» se pone rojo como un tomate y se le saltan los ojos de las órbitas porque a la vista está que no tiene lo que hay que tener… para cantar; ah, y algún monólogo teatral que da grima.
  • Por último, una pregunta cuya respuesta nos guardamos de momento: ¿hubo tongo en la concesión de los premios? Porque dicen que a pesar de que los trabajos se presentaban en sobre cerrado y con plica para que el jurado no supiera quiénes eran sus autores y así garantizar la imparcialidad, una vez abiertos y comprobados los nombres de los elegidos alguno fue excluido por…
  • PD.- Y, por supuesto, seguimos anclados en nuestros héroes de… antes del siglo XX, porque recordar a los mejores, a los de nuestra Campaña de Marruecos o de la Cruzada o a los divisionarios está… prohibido.

La entrega de estos premios es y debe ser un acto militar, castrense cien por cien, y no un espectáculo de vodevil, menos aún un circo y todavía menos algo zafio. Un acto castrense, militar, tiene y debe tener siempre las mismas características… de siempre: austeridad, seriedad, elegancia, brillantez, máxima corrección, amabilidad, educación, ceremonial, funcionando todo como un reloj, cada cual en su puesto y lugar, emulando a una operación… militar. Todo, de principio a fin, debe rebosar milicia. No se puede rebajar ni en lo más mínimo  un acto militar a vulgar espectáculo de varietés, ni convertirlo en feria de vanidades. Y debe estar dirigido por el mando de más alto rango que corresponda.

Y es que la milicia, en fin, es una religión, y como tal sus ceremonias permanecen en el tiempo inamovibles, porque sólo así vencen al tiempo, a la moda, siempre superficial, pasajera, inconstante. Sus actos no sobreviven a las innovaciones, porque su base, su raíz, son la tradición, herencia de los que nos precedieron, no pocos a costa de su sangre, y qué menos que un respeto a ellos y a los que nos han de suceder. En la milicia se predica con el ejemplo en todo instante, en la guerra y en su ausencia. La mediocridad no tiene cabida, y si aparece debe ser extirpada de cuajo porque corrompe de tal forma que luego no hay remedio.


11 respuestas a «Un circo en la Escuela de Guerra del Ejército. ¡Pasen y vean! ¡Pasen y vean!»

  1. Certero artículo que disecciona una descomunal «cagada»
    Es la autopsia del cadáver de un ejército hemipléjico -como tan acertadamente refleja su nuevo distintivo- y en consecuencia del cadáver de España.
    Con este infame espectáculo se han cruzado todas las «líneas rojas» ¿o lilas?
    Solamente ha tenido una cosa positiva. Con ello al parecer no habían contado -ni los organizadores ni la «presidencia»- y es que ha provocado la «basca» en decenas de miles de militares en activo (de cualquiera que sea o haya sido un verdadero soldado) al sentirse ridiculizado públicamente. Y por la propia Institución para más INRI.
    Es lo único positivo de esta vergüenza, el rechazo que ha producido en el seno de las propias Fuerzas Armadas. Lo que pone en evidencia que todavía no han podido acabar con ellas.
    Aunque nunca el Ejército estuvo más silenciado -a libre designación, corresponde libre cese- versión legislativa del famoso «quien se mueva no sale en la foto» y por ello nadie proteste ni levante la voz clamando contra esta infamia, la procesión va por dentro.
    Y son miles de soldados de todas las graduaciones -se de lo que hablo- a los que les han rechinado los dientes de rabia, asco y vergüenza, viendo esa asquerosa coreografía.
    Los militares, tanto en activo como retirados, tenemos derecho a saber a quien se le ha ocurrido este lamentable espectáculo. Porque como militares su responsabilidad si la conocemos.
    Espero que la Iglesia no tome ejemplo y organice una parodia similar con curas y monjas para celebrar algún sínodo…
    Y no quiero dar ideas a Su Santidad.

  2. Tenemos un problema …como deshacernos de las Fuerzas Armadas Yanquis con uniforme español ?
    Que gran burla al contribuyente, pero hacen bien, nos lo merecemos!!!

    1. La verdad es subjetiva. Lo que hace libre al hombre es el conocimiento. Ese conocimiento, impide la manipulación.
      Recuerde a Goebbels, «La verdad, es una mentira mil veces repetida «. Los Jesuitas y sus restricciones mentales.

  3. Vaya tela telita tela.
    No se puede caer más bajo ¿o sí?
    Qué buenos comentarios todos ellos
    Y los militronchos, que no militares, presentes calladitos como borreguitos.
    La lealtad al mando es sinónimo de sinceridad. Uno debe decir al mando lo que piensa de lo que está haciendo, y en este caso todos los que lo sabín y preparaban, militares me refiero, debieron decirle a este JEME-MEME que aquello era una vergüenza. Y además decírselo bien claro, a la cara, en posición de firmes y bien alto.
    Pues parece que ni uno.
    En cuanto a la petarda de Robles para qué decir de ella y sus secuaces (zas) femirojas: nada más ver sus getas, que horro, la vacuna contra la lujuria.
    Pena de ejército, de militares y de España

  4. Los comentarios lo dicen todo.
    Este ejército de mariquitas cuando nos invada Marruecos, van a saludar a los moros con banderitas LGTBI…
    lo que no veo es lo que puede hacer la «menistra» aparte de coger la pasta del rey moro.
    DIOS, PATRIA y REY LEGITIMO

    1. Si ha sacado lo que ha sacado del pais es porque como mujer y buena previsora se huele la tostá y saldrá por patas a la que la armada moruna asome en las costas españolas…
      intuición masculina

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