Un gol y dos postes. ¿Se alegraba el PNV de los atentados de ETA?

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Recientemente hemos sido testigos de los ataques furibundos del PNV contra VOX. Previamente el portavoz del PNV Aitor Esteban se negaba públicamente a dar la mano al también vasco Santiago Abascal (eso sí, intentando esconderse y sin atreverse a negársela de frente, como recogieron las cámaras). A continuación los dirigentes “jeltzales”(como a ellos les gusta ser llamados), visiblemente nerviosos ante el histórico éxito de Vox  en las elecciones generales del 10 de noviembre, han seguido cacareando y dándose golpes de pecho, proclamando mamarrachadas como que “las SS persiguieron al “lehendakari” José Antonio Aguirre por todo Euskadi” (sic) intentando negar lo que su admirado Aguirre admitió en un libro que por algo se tituló “De Guernica a Nueva York, pasando por Berlín”y es sabido por todos los historiadores, como bien le recordaron desde VOX.

A saber, que el PNV intentó negociar tras la Guerra Civil, nada menos que con Hitler para colaborar con él si Alemania invadía España. El Reich despreció los ostensibles piropos del PNV al nazismo porque prefirió pactar con la España de Franco, igual que harían más tarde los Estados Unidos, ante los que Aguirre se arrastraría igualmente años más tarde. Está demostrado que el PNV y Aguirre buscaron un acercamiento a Hitler, aunque lo quieran ocultar. Podríamos hablar largamente sobre estos capítulos de la historia del PNV, así como por ejemplo también del escaso coraje combativo del que hicieron siempre gala los “Gudaris” del gobierno vasco, frente a los Requetés carlistas navarros de Franco. Habrá tiempo de volver sobre estos temas a los que el PNV interesa ahora tanto que estén bien tapados. Pero fijémonos en el trágico pasado reciente de Vascongadas a cargo de la organización terrorista ETA, siempre tan estrechamente relacionada con el PNV.

Sobre la evidente simpatía y admiración que sentía por ETA el líder supremo del PNV en las últimas décadas, el siniestro Javier Arzalluz, todo se ha escrito ya y además está muy fresco en la memoria colectiva de los españoles.

Durante muchos años se reunió decenas de veces, delegado por su partido, con la cúpula etarra que asesinaba a cientos de vascos y españoles. Nunca les pidió que dejaran de hacerlo apelando a su humanidad. Siempre fue allá para pactar estrategias comunes con ETA con vistas alcanzar la soberanía vasca o directamente la independencia hasta culminar en la infame alianza entre el PNV y ETA del llamado Pacto de Lizarra de 1999. Por eso el exportavoz de ETA Otegui dijo que “Arzalluz siempre fue uno de los nuestros”, cuando murió el exjesuita separatista y tuvo que comparecer al fin ante el inapelable Tribunal de Dios.

La nula empatía de Arzalluz con las víctimas del terrorismo fue patente mientras siempre multiplicó sus gestos y declaraciones positivas- auténticas apologías en algunos casos- hacia ETA y su mundo. Fue el hombre que acuñó la frase – en una de sus reuniones con la cúpula etarra que resume toda su carrera política: “Unos mueven el árbol (ETA con sus cientos de crímenes) y otros cogen las  nueces” (el PNV aprovechando esos crímenes para consolidar y aumentar sus privilegios autonómicos y prebendas).

¿Y cual era la actitud respecto a ETA del militante o votante medio del PNV, sobretodo en los pueblos de Vizcaya y Guipúzcoa durante los largos años del terror etarra?. Las vomitivas celebraciones de los simpatizantes proetarras con banquetes en sus “tabernas” después de los atentados son conocidas pero, ¿y la actitud de la gente del PNV? Los valientes ciudadanos vascos que se  sienten españoles, vivieron esos años de horror y han sobrevivido al terror separatista, han dejado bien claro la nula comprensión y el inexistente apoyo del militante peneuvista (con alguna escasa excepción) hacia las víctimas del terrorismo. Sobre este tema también todo está dicho y es públicamente sabido.

Simplemente recordar que las dos frases más infames en relación con el terrorismo en Vascongadas se atribuyen a la gente del PNV, más que a la de Batasuna: “Algo habrá hecho” para referirse a las personas de derechas o simplemente españolistas de los pueblos que eran exterminadas por ETA durante los “años del plomo”. Es decir, que ser vasco y amar a España era, por lo visto, motivo suficiente para ser asesinado.

Y otra frase más abyecta aún, que recuerdan muchas personas con vergüenza y pena: “Un gol y dos postes” para referirse, durante años, a cuando se producía un atentado y, por ejemplo, moría un agente de la Guardia Civil y otros dos quedaban heridos.  Por no hablar de los actos de las juventudes del PNV en los que se simbolizaba un “entierro de la Constitución” mientras unas mujeres de las juventudes de su partido, vestidas de negro, parodiaban a las viudas de los agentes asesinados y sus llantos durante sus funerales.

Así pues, señor Esteban, señor Ortúzar, lecciones de moral de ustedes a los españoles ni una. Quédense mientras puedan con sus prebendas y disfruten de su autonomía (autogobierno, como le llaman ustedes) fabricada con la sangre y los huesos de los españoles, si su conciencia les deja, pero dejen en paz, sin insultar a los vascos que se sienten españoles, como el señor Abascal y a los españoles en general.

Muchos de todas formas nos hemos sentido aliviados al no ver ese apretón de manos entre Aitor Esteban y Santiago Abascal. No es agradable, desde luego, que te estrechen una mano empapada en sangre de españoles.


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