Una persona con criterio no envía ni un euro a Venezuela

ESCUCHAR NOTICIA: Frente a aquellos a quienes les importa todo un bledo, salvo sus propios intereses, existe una gran cantidad de estúpidos, manipulados emocionales y meapilas a quienes es fácil dirigir por su incapacidad para reflexionar. Todos ellos están perdidos por su falta de criterio. Esta es una lacra social, sumamente abundante en España. Son los mismos que votan en conciencia, aunque no la tengan formada ni informada. De ahí los resultados. Esto es lo que está ocurriendo con la tragedia de Venezuela ante la solicitud de ayuda (dinero, alimentos y enseres) a los ciudadanos por parte de las instituciones del Estado y entidades privadas. Actúan como si la ayuda que a nivel estatal está prestando el Gobierno de España y el resto de los gobiernos del mundo no fuera suficiente, y los particulares tuvieran que contribuir con sus aportaciones; un modo de actuar que comprobamos a diario ante todo tipo de necesidades nacionales y extranjeras. Estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que pagamos impuestos directos e indirectos, muchos y elevados; que se nos retiene dinero de nuestro salario o pensión; que pagamos al Estado por aquello que compraron nuestros padres y vendemos y que, además de todo eso, tenemos que declarar todos los años a Hacienda. Se entiende que ese dinero sufraga los gastos necesarios (e innecesarios) de nuestro país, y que también sirve para financiar ayudas internacionales perentorias. Pues bien, a pesar de esto, resulta que se acude a los particulares. Ah, eso sí, que nadie se engañe: muchos de estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que, como propietarios de pisos en venta o alquiler, actúan como especuladores y sanguijuelas de sus propios compatriotas o de los extranjeros, lavando su conciencia en el mercado. Es indudable que los países afectados por grandes catástrofes necesitan ayuda internacional. Sin embargo, uno de los factores que frena el avance de las naciones hacia la justicia y la prosperidad es la falta de exigencia ciudadana. Ante tales eventualidades, la población no suele concienciarse sobre las carencias estructurales a las que está expuesta; demostrando una incapacidad para exigir responsabilidades por sus sufrimientos, perpetuando así su propia vulnerabilidad. Este planteamiento toca una de las fibras más complejas de la sociología política y la resiliencia comunitaria: la relación entre la memoria colectiva del sufrimiento y la exigencia de responsabilidades de los ciudadanos a sus gobernantes. Por cierto, ¿las personas que el Gobierno ha enviado a Venezuela para tareas de rescate y auxilio van con dietas y retribuciones económicas? Y ojo con el «efecto llamada», ya que no cabe descartar que el Ejecutivo, actual o futuro, regularice a todos los venezolanos residentes en España, extendiendo dicha medida a sus hijos, nietos y demás familiares. Conclusión lógica y honrada, una persona con criterio no envía ni un euro a Venezuela después de estar pagando impuestos al Estado, entre otras cosas, para mantener 17 gobiernos.   Pulse para escuchar el texto Frente a aquellos a quienes les importa todo un bledo, salvo sus propios intereses, existe una gran cantidad de estúpidos, manipulados emocionales y meapilas a quienes es fácil dirigir por su incapacidad para reflexionar. Todos ellos están perdidos por su falta de criterio. Esta es una lacra social, sumamente abundante en España. Son los mismos que votan en conciencia, aunque no la tengan formada ni informada. De ahí los resultados. Esto es lo que está ocurriendo con la tragedia de Venezuela ante la solicitud de ayuda (dinero, alimentos y enseres) a los ciudadanos por parte de las instituciones del Estado y entidades privadas. Actúan como si la ayuda que a nivel estatal está prestando el Gobierno de España y el resto de los gobiernos del mundo no fuera suficiente, y los particulares tuvieran que contribuir con sus aportaciones; un modo de actuar que comprobamos a diario ante todo tipo de necesidades nacionales y extranjeras. Estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que pagamos impuestos directos e indirectos, muchos y elevados; que se nos retiene dinero de nuestro salario o pensión; que pagamos al Estado por aquello que compraron nuestros padres y vendemos y que, además de todo eso, tenemos que declarar todos los años a Hacienda. Se entiende que ese dinero sufraga los gastos necesarios (e innecesarios) de nuestro país, y que también sirve para financiar ayudas internacionales perentorias. Pues bien, a pesar de esto, resulta que se acude a los particulares. Ah, eso sí, que nadie se engañe: muchos de estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que, como propietarios de pisos en venta o alquiler, actúan como especuladores y sanguijuelas de sus propios compatriotas o de los extranjeros, lavando su conciencia en el mercado. Es indudable que los países afectados por grandes catástrofes necesitan ayuda internacional. Sin embargo, uno de los factores que frena el avance de las naciones hacia la justicia y la prosperidad es la falta de exigencia ciudadana. Ante tales eventualidades, la población no suele concienciarse sobre las carencias estructurales a las que está expuesta; demostrando una incapacidad para exigir responsabilidades por sus sufrimientos, perpetuando así su propia vulnerabilidad. Este planteamiento toca una de las fibras más complejas de la sociología política y la resiliencia comunitaria: la relación entre la memoria colectiva del sufrimiento y la exigencia de responsabilidades de los ciudadanos a sus gobernantes. Por cierto, ¿las personas que el Gobierno ha enviado a Venezuela para tareas de rescate y auxilio van con dietas y retribuciones económicas? Y ojo con el «efecto llamada», ya que no cabe descartar que el Ejecutivo, actual o futuro, regularice a todos los venezolanos residentes en España, extendiendo dicha medida a sus hijos, nietos y demás familiares. Conclusión lógica y honrada, una persona con criterio no envía ni un euro a Venezuela después de estar pagando impuestos al Estado, entre otras cosas, para mantener 17 gobiernos.

Frente a aquellos a quienes les importa todo un bledo, salvo sus propios intereses, existe una gran cantidad de estúpidos, manipulados emocionales y meapilas a quienes es fácil dirigir por su incapacidad para reflexionar. Todos ellos están perdidos por su falta de criterio. Esta es una lacra social, sumamente abundante en España. Son los mismos que votan en conciencia, aunque no la tengan formada ni informada. De ahí los resultados.

Esto es lo que está ocurriendo con la tragedia de Venezuela ante la solicitud de ayuda (dinero, alimentos y enseres) a los ciudadanos por parte de las instituciones del Estado y entidades privadas. Actúan como si la ayuda que a nivel estatal está prestando el Gobierno de España y el resto de los gobiernos del mundo no fuera suficiente, y los particulares tuvieran que contribuir con sus aportaciones; un modo de actuar que comprobamos a diario ante todo tipo de necesidades nacionales y extranjeras.

Estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que pagamos impuestos directos e indirectos, muchos y elevados; que se nos retiene dinero de nuestro salario o pensión; que pagamos al Estado por aquello que compraron nuestros padres y vendemos y que, además de todo eso, tenemos que declarar todos los años a Hacienda. Se entiende que ese dinero sufraga los gastos necesarios (e innecesarios) de nuestro país, y que también sirve para financiar ayudas internacionales perentorias. Pues bien, a pesar de esto, resulta que se acude a los particulares.

Ah, eso sí, que nadie se engañe: muchos de estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que, como propietarios de pisos en venta o alquiler, actúan como especuladores y sanguijuelas de sus propios compatriotas o de los extranjeros, lavando su conciencia en el mercado.

Es indudable que los países afectados por grandes catástrofes necesitan ayuda internacional. Sin embargo, uno de los factores que frena el avance de las naciones hacia la justicia y la prosperidad es la falta de exigencia ciudadana. Ante tales eventualidades, la población no suele concienciarse sobre las carencias estructurales a las que está expuesta; demostrando una incapacidad para exigir responsabilidades por sus sufrimientos, perpetuando así su propia vulnerabilidad. Este planteamiento toca una de las fibras más complejas de la sociología política y la resiliencia comunitaria: la relación entre la memoria colectiva del sufrimiento y la exigencia de responsabilidades de los ciudadanos a sus gobernantes.

Por cierto, ¿las personas que el Gobierno ha enviado a Venezuela para tareas de rescate y auxilio van con dietas y retribuciones económicas? Y ojo con el «efecto llamada», ya que no cabe descartar que el Ejecutivo, actual o futuro, regularice a todos los venezolanos residentes en España, extendiendo dicha medida a sus hijos, nietos y demás familiares.

Conclusión lógica y honrada, una persona con criterio no envía ni un euro a Venezuela después de estar pagando impuestos al Estado, entre otras cosas, para mantener 17 gobiernos.


18 respuestas a «Una persona con criterio no envía ni un euro a Venezuela»

  1. «(…) como propietarios de pisos en venta o alquiler, actúan como especuladores y sanguijuelas de sus propios compatriotas o de los extranjeros, lavando su conciencia en el mercado».
    D. Pablo, yo tengo un piso alquilado ¿soy un especulador y sanguijuela?

      1. Usted posiblemente ni siquiera se leyó el título del artículo.
        “Estos estupidos, manipulados emocionales meapilas” lo repite hasta 3 veces para dirigirse a los que se solidarizaron con las víctimas del ataque a Venezuela
        ( ahora resulta que ser solidarios con el prójimo es pecado, me recuerda a los militares que en Valencia obedecían órdenes)
        el autor incluso culpa a los solidarios de los 17 agujeros que tiene la pandereta, “ una persona con criterio no envía ni un euro …” el si tiene criterio catolico apostolico romano mientras está en misa durante una hora a la semana , de cristiano ( dad de comer al hambriento y de beber al sediento) tiene lo que tiene una puta con 14 hijos y 40 años de “calle” de virgen.
        Este es un señor que cuando ocurrió lo de Valencia tenía que haber estado con el lodo al cuello
        hasta que llegara el ESTADO a rescatarlo

  2. Por favor, don Rafael F., sea una persona seria, no caiga en la simpleza de tomar la parte por el todo y lea con detenimiento y aplicación, no salga como agraviado sin haber entendido nada. No obstante, como bien sabe, la gravedad o la naturaleza de una acción no dependen de la escala o de la cantidad, sino del acto en sí mismo. Una conducta abusiva o una infracción ética lo es tanto si se comete una vez como si se comete cien.
    Ahora bien, para mantener el rigor y la seriedad a la que me obliga, entiendo que es fundamental separar dos planos distintos en este análisis:
    En cuanto al plano ético y a la conducta, un propietario individual puede incurrir en prácticas abusivas, especulativas o de asfixia financiera sobre su inquilino exactamente igual que un gran fondo de inversión. Siendo que la persona afectada sufrirá el perjuicio, la vulnerabilidad y el sufrimiento, independientemente de cuántas propiedades posea quien le alquila o le vende el piso.
    En cuanto al aspecto macroeconómico, sabemos que los grandes tenedores tienen la capacidad de alterar los precios de zonas enteras, retirar stock de forma masiva o imponer condiciones de manera sistémica. Ahora bien, el propietario de una sola vivienda suele operar con las reglas y precios que dictan el mercado y esos grandes actores, aunque indudablemente no tenga el poder para manipular la economía a gran escala.
    Por lo tanto, no se puede justificar una mala práctica individual escudándose en que «otros lo hacen a mayor escala». El abuso individual existe y es condenable. Sin que esta consideración necesariamente pueda afectarle a usted.
    En cuanto a quien se oculta convenientemente en Xenofanes, decirle que no contestó a macarras.

  3. Sin duda alguna.
    Los sátrapas de Venezuela demuestran su total incapacidad para ayudar a su pueblo, y solo son competentes para robar a manos llenas.
    Más o menos, ¡como en la España actual!
    ¿O ustedes creen que, ante una tragedia similar -Dios no l o quiera-, España no acreditaría su total incompetencia…, como ya sucedió en la DANA de Valencia, por ejemplo… ?

  4. En lo de.los.pisos razón no le falta.
    No va por usted Rafael F.
    Pero si que hay multitud de gentes/gentuzas que invierten «en ladrillo» como medio USURERO de ganar pasta.

    Se de buena tinta, que un componente de esos grupos de rock radical vasco🤢🤮 que asco, que tenía canciones contra el capitalismo y contra la especulación inmobiliaria, tenía 6 pisos en Vitoria, para especular con ellos; ya sabemos que los cantantes rojillos, lo hacen (cantar) para llenarse los bolsillos.

    Me gustan los artículos del.Sr. Gasco de la Rocha, se conoce que le.pasa como a mi, esta hasta las pelotas de todo; si alguien se ofende ya sabe a donde se.puede ir.

  5. Enhorabuena por este artículo en el que todo es de sentido común,
    Lo lamentable es la ceguera y la falta de criterio y crítica de tantos españoles hacia el sistema que nos arruina y a no querer analizar la destrucción imparable en la que estamos.

    1. La tesis del autor del artículo es sumamente discutible y aunque se basa en conceptos correctos (el Estado (esto es, los ciudadanos) ya sufraga ayuda en casos como el de Venezuela; el receptor de la ayuda puede ser corrupto o dilapidar los bienes recibidos), esto no exime para que cualquier persona quiera (conociendo todo ello o no) colaborar y ayudar en estos casos.
      Muy bien, pues, por todos aquellos que contribuyen económicamete, con su tiempo, dedicación personal, oraciones, etc. cuando se producen catátrofes como la actual en Venezuela, aun a pesar de la presencia de aspectos negativos que están fuera de su alcance.

  6. LA UME HA IDO CORRIENDO A VENEZUELA…
    En cambio, se prohibió al Ejército, y a la propia UME, ayudar a los españoles de Valencia, por la DANA, porque allí manda el PP.
    ASÍ ES El RÉGIMEN SANCHISTA, y es bueno que se sepa.

    1. Efectivamente por la dana todos quietos.
      Venezuela tiene cerca en su propio continente a EEUU que bien podría haber llevado uno o varios buques de militares y maquinaria para ayudar y sacar a las víctimas en un pis pas.

  7. Por el terremoto de Haiti se envió muchísimo dinero a ese país. No le llegó nada al pueblo haitiano, gran parte se fue a la fundación Clinton, personas muy vinculadas a este país, por la mina de oro que tienen allí, y porque segun dijo Bill en sus memorias, allí tuvieron un encuentro con el diablo, el y su esposa.

  8. Este artículo da para comentar varias cosas.
    Yo no he dado ningun dinero para Venezuela, si supiera hacerle llegar este dinero a una familia concreta que lo necesitara lo haría, pero tengo entendido que la mayoría del dinero que se recauda en catástrofes se utiliza para pagar las nóminas del personal de las ONG’s, y yo para mantener a estos jetas no doy un duro.

    El hecho de que paguemos impuestos y de estos impuestos se pueda sacar la ayuda suficiente, sin necesidad de aportaciones particulares, no excluye, necesariamente la posibilidad, -y con determinadas garantías que desgraciadamente no se dan (o yo creo que no se dan)-, de que los particulares pueda aportar un plus. A mí la Cruz Roja que ya es roja no por la bandera sino por la ideología que impera en ella, o la cadena sanchista Antena 3, no me ofrecen ninguna garantía para aportar nada.

    Otra cuestión es el dela esoeculacióin inmobiliaria, El siguiente párrafo ha sido muy criticado:
    Ah, eso sí, que nadie se engañe: muchos de estos estúpidos, manipulados emocionales y meapilas son incapaces de advertir que, como propietarios de pisos en venta o alquiler, actúan como especuladores y sanguijuelas de sus propios compatriotas o de los extranjeros, lavando su conciencia en el mercado.

    Algún lector se ha molestado porque tiene alquilado un piso de su propiedad y no se considera un especulador.
    Obviamente por ser propietario de un piso y tenerlo alquilado no se convierte uno necdsariamente en un especulador. Ahora bien, sentado esto las condiciones usurarias de algunos alquileres están poniendo en evidencia que los judíos son los que tienen la fama pero que los propietarios de pisos por ejemplo en la playa les ganan por goleda.
    En la Edad Media los judíos medievales eran despreciados porque cuando llegaba la Cuaresma (que los cristianos tenína prohibido comer carne los viernes), subían el precio del pescado.
    Hoy en día la sociedad se ha «judaizado» porque está a la orden del dia que una persona compra un piso por 10, lo disfruta x años y luego ya usado lo vende por 30.
    Lo que está pasando en la playa, que por un apartamento de vacaciones te piden 2000 ó 3000 € por semana, esto le doy la razón al autor esto es especular, con el resultado de que cada vez más las playas con para los extranjeros ricos y menos para los españoles, cuya clase media practicamente ha desaparecido, porque con lo que no contaba Franco cuando se sentía tan satisfecho de que dejaba en España una clase media que daría estabilidad social a España, es que la destrucción del Régimen del 18 de julio con la Transición uno de los defectos que traería es la proletarización de esa clase media, que ha perdido su capacidad económica, y compra productos de marca blanca en el supermercado porque su capacidad económica no le permite ni llegar a fin de mes con desahogo.

    Tener un piso en la ciudad (en la que sea) y alquilarlo es legíitimo, pero pedir una cantidad desorbitada, y además exigir como se está exigiendo en no pocas ciudades unas fianzas de 4 ó 5 ´0 6 meses de adelanto, esto ya es hacer un uso abusivo de la propiedad. Y yo creo que es a estos dueños de pisos que hacen un uso abusivo de la propiedad a los que se refería el autor y no a todo el que tiene un piso alquilado.
    ESte fenómenos es especialmente patente en los pisos de playa,, pedir 3000 € por una semana creo sinceramente que es pasarse, sin embargo la gente no tiene escrúpulos en hacerlo, y como lo hacen unos lo hacen también el resto. El resultado es que las playas españolas son para los que pueden pagar esos precios, que cada vez son menos españoles, y más extranjeros ricos.

  9. Está claro Kevlar que la gente lleva muchos año con tres criterios de actuación: lo practico, lo cómodo y lo que hacen los demas. La moral y servir a los demas guardados en un cajón. Recuerdo que en un bar al ir a pagar, pregunte en broma si había que pagar. La respuesta fue: Señor yo estoy contento de haberle servido no tiene usted que pagarme. Ya estoy pagado..

    Esta es la respuesta de un ser humano. Por supuesto le pague y le di una buena propina.

  10. Hay muchas cosas inexplicables; como por ejemplo, que se permita que un político pueda mentir impunemente; cuando las consecuencias que ello acarrea son mucho más graves que la mayoría de los crímenes, por cualidad de los mismos, y por cantidad de afectados; que no se voten los grandes cambios( enormes ) sociales, mediante leyes aprobadas por políticos vendidos a las oligarquías que las demandan( Sistema ), o directamente ya por decretazos sin presupuestos, o sea; con cheque en blanco. Etc, etc

    Hablando de Quevedo, el Secretario Real que denunció a su Valido marrano, y pagó con cárcel; como el inquisidor Abel; cuando nos empezaron a infiltrar el Imperio/ lo que quedaba de Cristiandad, que por suerte extendimos por medio mundo mientras se adulteraba en el Viejo Continente. Quevedo no solo ratifico la Carta del Príncipe de Constantinopla, sino que en sus obras denunció la conspiración marrana internacional; lo que no se estudia en la escuela… ¿por qué será?

    1. Aparte las fumigaciones diarias, el Kalergi, el timo climático, el caos de género, el genocidio infantil, y un largo etcétera; los últimos desastres ‘naturales’ han sido provocados y las autoridades, lejos de auxiliar, han estorbado. Terremotos, incendios, riadas o similar. Están empleando tecnologías reservadas a las oligarquías del gobierno mundial, como las radio frecuencias, al mayor y al detalle. No se cuando, pero será noticia en su momento, supongo; por ahora es una ventaja insuperable para los que las utilizan pues obran impunemente y silenciosamente.

      Por cierto, si alguien empieza a tener el Síndrome de la Habana( sin duda lo sabrá a poco que se informe; y se informará ); que se ponga a media espalda un trozo de cinta adhesiva de aluminio, de la ancha que se usa en climatización y si aún no funciona del todo, que ponga otro trozo al lado derecho del anterior pegando al omoplato; con un espejo de mano, y otro en la pared a la espalda, se puede colocar en su sitio. Ahí está el enchufe inalámbrico con el nervio de la columna vertebral. El ‘asunto’ entra por las ventanas o similar, generalmente por patios de vecinos. Ahí es donde hay que aislar también; no sirven los remedios comerciales como comprobarán si les toca la china. Si les falla eso, tienen otras formas de hacer que no puedan dormir, pero al menos desaparecerán las vibraciones en gran medida. Yo lo apuntaría, porque creo que están puliendo el sistema en plan cobayas, y eso quiere decir que se hará en masa, tal como piensa esta gente.

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