Una petición olvidada de la Santísima Virgen

Ya que el mes de Agosto esta dedicado al Inmaculado Corazón de Maria, es oportuno recordar la petición que hizo la Santísima Virgen en Fátima.  Me estoy refifriendo a la  Devoción de los 5 primeros sábados de mes.

Vivimos en una época de decadencia moral, quizá sin precedentes en la historia de la humanidad. Es algo insólito, que yo nunca hubiese creído llegar a vivir esta situación.

La Santísima Virgen se apareció a los pastorcitos en Fátima pidiéndoles que los hombres hicieran oración y penitencia, si querían evitar los castigos que se abatirían sobre el género humano. Más tarde en los años 70 la imagen de Fátima lloró milagrosamente en Nueva Orleans. Y es claro que desde entonces hasta nuestros días las cosas no han hecho sino empeorar: divorcio, inmoralidad, aborto, uniones homosexuales, eutanasia, profanaciones, satanismo, etc.

Ante este cuadro desolador es muy oportuno recordar que existe una devoción particularmente excelente, que hoy en día desgraciadamente ha caído en el olvido de la mayor parte de las personas y de la que nunca creo que se hablaría bastante, pues fue un pedido de la misma Virgen María.

Pero fue precisamente la propia Madre de Dios, que apareciéndose en Fátima a Lucía, le dijo: “Con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes“.

También le dijo: “Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación”.

Todos estos actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Recordemos que los sábados son tradicionalmente dedicados a la Nuestra Señora. Desde antiguo la Iglesia ha considerado el sábado como un día dedicado a intensificar la devoción a la Santísima Virgen.

Ahora bien, ¿por qué 5 Sábados?

Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: “Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María: 

      1-Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.

      2-Contra su virginidad,

      3-Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los  

          hombres.

      4-Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia,

          el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

      5-Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes”.

En los días que estamos viviendo, en que vemos por todos lados pecados gravísimos que se multiplican entre los hombres de modo vertiginoso, sería particularmente hermosísimo y oportuno retomar esta excelsa devoción en reparación a la Madre de Dios y hacer propaganda de ella.

Creo que es oportuno referenciar como hacer la devoción de los cinco primeros sábados del mes:

1) Confesarse, dentro de los ocho días anteriores, con la intención de modificar las ofensas al Inmaculado Corazón de María. Si durante la confesión se olvida de hacer esta intención, se puede expresar en la siguiente confesión;

2) Recibir la Comunión, en gracia de Dios, con la misma intención de la Confesión;

3) La comunión debe ser recibido el primer sábado del mes;

4) La Confesión y la Comunión deben repetirse durante cinco meses consecutivos, sin interrupción, de lo contrario debe comenzar de nuevo;

5) Rezar el Rosario, al menos la tercera parte, con la misma intención de la confesión;

6) Hacer compañía a la Virgen por quince minutos, meditando los misterios del Rosario. Esto puede estar meditando un pasaje de la Escritura o los misterios del Santo Rosario. Sor Lucía de Fátima que solía meditar un misterio del rosario durante 15 minutos al final de su oración. Esta meditación es además del rezo diario del Santo Rosario.

7) Concluimos con la oración al Corazón Inmaculado de María para cada primer sábado del mes.

Para las almas que cultivan esta devoción la Virgen María dice: “Prometo asistirles, en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de estas almas.” Sin embargo, la razón principal de esta devoción debe ser el deseo de consolar al Corazón Inmaculado de María a través de la reparación y el crecimiento en la santidad personal. Para enfatizar esto, el Señor le dice a Lucía: “Es verdad hija mía, que muchas almas comenzarán, pero pocas terminarán; y aquellas que terminen con el fin de recibir las gracias que se prometen, y Me gustan más los que hacen 5 con fervor y con el objetivo de consolar el Corazón de su Madre del cielo, no los que hicieron 15, tibieza e indiferencia”.


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