Una roca en el lucero

En el mes de las gestas españolas,
De las Navas, de Terceira. El Movimiento.
De Bailén y de Otumba y del momento,
En que lo moros surcaron nuestras olas.

En el mes dedicado a Julio César,
Cuando en Cuba, Cervera huyó del puesto.
En el mes en que Onésimo fue muerto,
En este mes nos dejaste, P.P. Peña.

El Señor te ha llamado a Su costado,
En la carne en que Roma hundió su espada
Para hacer de sus legiones, Su legado.

Descansa allá; mas no mucho, camarada:
Que el capital se sienta aún más dañado,
Ahora que es inviolable tu morada.


12 respuestas a «Una roca en el lucero»

  1. El nacionalismo radical se ha quedado huérfano de uno de sus mejores líderes. Qué buen vasallo sería, si tuviese a un buen señor como PP.

    ¡Pedro Pablo Peña!

    ¡Presente!

  2. Descanse en paz Pedro Pablo Peña +++
    Cuando escucho „Die Pfanne hoch» en un video sobre él me parece que más de uno se le ha ido la pinza, pero qué más da. Son unos mozos que van de buena fe y eso ya casi no hay (tristeza).
    Una oración por su alma.

    1. Pues a mi ese himno me emociona, tal como me pasó el primer día, cuando, prohibido como está, aprendí en Alemania «la canción de Horst Wessel» (himno del NSDAP); o sea, del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes. Y es que le pasa como al «Cara al Sol» que tiene algo que prende tanto en la música como en su letra. Ese «die Pfanne» suyo, supongo que lo dice de broma, coincide sin embargo con una canción burlona que empieza así, precisamente como dice Vd., alzando la sartén, sólo que por otro motivo más prosaico como es el alza del precio del aceite.
      Doy pues por hecho que es broma, pero, quizá por eso mismo, no estará demás recordar, aunque sea a meros efectos de rigor histórico y porque la canción era del gusto del difunto que aquí nos trae, me consta, que no es la sartén, «die Pfanne», sino la bandera, esto es, «die Fahne», la que se alza, tal como dice la canción al parecer escrita por un joven militante de la SA llamado Horst Wessel, (convenientemente calumniado en la actualidad como vulgar chulo, que así las gasta el desecho sesentayochero que se ha hecho con el sistema educativo de esa desgraciada nación ocupada que es hoy Alemania), que pronto moriría asesinado por militantes del Rotfront (el Frente Rojo), cuyas primeras estrofas dicen: «die Fahne hoch die Reihen festgeschlossen, SA marschiert mit ruhig festem Schritt…o sea, «la bandera en alto, prietas las filas, con paso firme y sereno desfila la SA» (la sección de asalto, vamos).
      Por lo que llegué a hablar, de doctrina legal que conste,(aunque me parece recordar que también le facilité la traducción de una marcha militar de la Wehrmacht), con el bueno de P.P. Peña, que en paz esté, yo creo que el gazapo, o el hallazgo, como Vd., desee, a él también le habría hecho sonreír.
      Hemos perdido a un español bravo y ejemplar. Que Dios lo tenga en su gloria.

      1. Señor tesolavilla, el afecto del difunto como de Usted por el himno de la NSDAP es meramente romántico. Ustedes no han vivido ni sufrido el Tercer Reich, no han convivido con los chiflados que impusieron la dictadura ni con las personas que a duras penas sobrevivieron a todas sus atrocidades. La vida personal de Ustedes, de sus familias, no ha estado profundamente marcada por aquellos trágicos acontecimientos. Ustedes, probablemente, no se habrán despertado en medio de la noche con los ojos mojados de lágrimas porque también las piedras de las ruinas lloran y porque el suelo está encharcado de la sangre de miles de soldados.
        No creo, pues, que la frivolidad de Ustedes sea nada demasiado grave. Además, siento simpatía por Ustedes porque veo la buena fe… conque me he permitido no ya una burla, sino meramente una sonrisa.
        Gott sei Dir gnädig, Pedro Pablo Peña!

        1. Sr. Miguel de S.M. Ni PPPeña (RIP) ni yo, y por supuesto Vd. Miguel de S.M.: (hemos) «convivido con los chiflados que impusieron la dictadura ni con las personas que a duras penas sobrevivieron a todas sus atrocidades. (Nuestra) vida personal, de (nuestras) familias, no ha estado profundamente marcada por aquellos trágicos acontecimientos. (Nosotros) probablemente (y sin probablemente, no me haga reír), no se habrán despertado en medio de la noche con los ojos mojados de lágrimas porque también las piedras de las ruinas lloran y porque el suelo está encharcado de la sangre de miles de soldados».
          Eso si, a diferencia suya, el que esto suscribe se educó en francés y alemán, además de español que es mi lengua materna, y estudié mi carrera de derecho en Alemania (Uni-Köln NRW) Pedro Pablo, al menos hasta donde yo sé, se educó en España y estudió lo mismo que ejerció su carrera de leyes en España. Si le puedo asegurar, sin temor a equivocarme si hablo en nombre de ambos, que ninguno de los dos recibió el lavado de cerebro que Vd., tan gratuita como estúpidamente, demuestra. Lavado de cerebro, que si en el caso del fallecido PPPeña no recibiera, porque tampoco tenía por qué en España, en mi caso, pese a ser obligatorio el recibirla, no faltó sin embargo quien me protegiera de semejante canallada y, prevenido con las consabidas precauciones, pude sortearla sin mayores consecuencias. Lo cual, evidentemente, no es su caso, porque a la vista está, y no hay más que leer el entrecomillado de majaderías salido de su teclado, que por su parte la estupidez histórica ha calado severamente en su escaso cerebro. Que diga Vd., sandeces como que: «la frivolidad de Ustedes sea nada demasiado grave», va de suyo porque la presunción del saber es consustancial al necio que todo lo ignora. Que asegure, por su parte, que se trata de burla (lo de la suma gilipollez de «la sartén»), permítame que lo dude, porque si le veo con capacidad para reír como el simio, para la burla es necesario algo más y Vd., lo que va sobrado es de ignorancia.
          Finalmente, por mi parte, me cago en su simpatía, pues no soy quien para hablar por los demás. Ahora bien, conociendo en lo que conocí el temperamento del buen español que se nos ha ido, excuso decirle lo que le diría, asegurándole eso si que no sería nada bonito.

          1. Sr. tesolavilla:
            Me arroja Usted muchas palabras obscenas y eso lo hace a Usted merecedor de un castigo, no digamos de sus acusaciones falsas y de su adhesión desvergonzada al crimen.
            Usted sólo puede testificar de lo que ha vivido Usted mismo. Al contrario de lo que afirma falsamente, yo sí he conocido a nazis y convivido con sus víctimas. Aunque no viví directamente el terror nazi, he sufrido en carne propia sus consecuencias, al contrario que Usted.
            Me tilda Usted de ignorante con muchos insultos y afirma que “a diferencia suya” (refiriéndose a mí) Usted se ha educado (!) en francés y alemán. Una vez más se equivoca Usted.
            El francés es mi primera lengua extranjera, la aprendí ya de muy niño, antes de dominar el español y, al contrario que Usted, no he estudiado meramente como extranjero en una universidad alemana sino que también he sido profesor de historia por partida doble en una de ellas.
            Justamente Usted pretende ser un conocedor de la historia de Alemania pero se vuelve a equivocar: no sabe mucho, de provecho nada, sino todo corrompido de ideología. Además de ser español, como Usted, también soy alemán y, además de conocer el terror nazi sin romanticismo ideológico, he sufrido sus consecuencias, como dije, en mi propia carne y de un modo dramático. Con menos palabras: sé de qué hablo, Usted no.
            Ni por todas las falsedades que Usted despliega ni por todos los hechos verdaderos con los que contesto ni por todas las insolencias y ofensas de Usted tendría yo derecho a juzgarlo a Usted sumariamente ni a despreciarlo, Señor, ni siquiera a despreciarlo calladamente. Aunque sus ideas me resulten tristes y odiosas comprendo que no es Usted nada parecido a un criminal sino un romántico inmaduro a pesar de su avanzada edad.
            Y mi simpatía no depende de su aprobación, Sr. tesolavilla. Usted no me cae nada mal sino como un pequeño y rabioso diablillo que me saca la lengua… No me tomo sus agravios en serio; son demasiado exagerados, delirantes. Les pone pasión loca como si fuera Usted a explotar de la rabia… ¡Y eso que no tiene razón! Ah claro: cuando se tiene razón, no se dicen esas cosas. ¿Cómo ofenderme, pues, o denunciarlo a Usted por sus desmanes de hombre mayorcito e incorregible? Se lo prometo Señor, no le deseo mal ni que se ofenda y si quiere saber qué sentimientos me inspira Usted, imagínese una especie de Louis de Funès saludando a la romana.
            ¿Pero descansará en paz quien así se conduce? ¿Acaso quien odia… no mete a Dios el dedo en el ojo y se hace merecedor de un castigo pavoroso? Recapacite, Señor, deje de odiar o, al menos, respete a sus enemigos.
            Perdón eterno a las almas que han perdonado. Dios quiera que ese fuera el caso de Pedro Pablo Peña y descanse en paz.

  3. Tralla como siempre, un genio, y Pedro Pablo Peña, que descanse en paz, ha hecho por España de más lo que los que ocupan cargos, sueldos y pabellones de cargo gratis total para defender a España hacen de menos. Así de ingrata es la vida.

  4. Mi más sentido pésame por el fallecimiento de este amigo y camarada.
    Descanse en paz.
    (Y mis felicitaciones al autor de la poesía, QUE ES MAGNÍFICA).

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