Unidad en lo esencial

España vive, por desgracia otra vez, momentos críticos. Es la hora de demostrar que ante todo y sobre todo se es y somos españoles. Las lógicas y naturales discrepancias de opinión, no pueden ser tantas ni tan graves como para que se covertiertan en armas de los enemigos de España, porque entonces o estamos locos o los enemigos de España, más que esos, son los que anteponen su orgullo, vanagloria, ambición o soberbia a la supervivencia de nuestra patria.

Compartir

El pasado domingo, 4 de noviembre, se ha celebrado un acto españolista que puede pasar a la historia. La convocatoria en Alsasua, ya se hacía esperar desde que, el 15 de octubre de 2016, un grupo de simpatizantes de ETA o proetarras aprovechó de su superioridad numérica para apalear, brutalmente, a dos guardias civiles y a sus parejas, que tomaban pacíficamente unas copas en el bar la Koxka, que está a sólo 50 metros del Ayuntamiento. Rajoy, el que decía a los demás que fueran “fuertes”, no hizo acto de presencia, a pesar de la gravedad de lo acontecido. Sin embargo, Santiago Abascal junto a José Antonio Ortega Lara sí lo hizo al día siguiente de la agresión. Finalmente, la Audiencia Nacional, el 1 de junio de 2018, condenó a penas de entre 2 y 13 años de prisión a los ocho acusados de la agresión, pero sin apreciar el carácter terrorista que les imputaba la Fiscalía, a pesar de la «notabilísima gravedad de los hechos». (Por lo visto no es motivo de terror que, por ser españolista o funcionario de España, te puedan apalear en una localidad).

El acto del 4 de noviembre, además de su importancia por ser un gesto público y comprometido de apoyo a la Guardia Civil, en una localidad con un significativo número de proetarras, puede ser un hito clave para la política en la España actual. El acto lo convocó y protagonizó Ciudadanos, pero a él se adhirió inmediatamente Abascal, presidente de VOX, que estuvo presente en el acto. Casado, presidente del PP, envió a Ignacio Cosidó, su portavoz en el Senado. Desde el estrado, Albert Rivera, realizó un llamamiento explícito a las fuerzas, VOX y PP, que habían secundado la convocatoria, a unirse para defender el constitucionalismo. ¡Lástima que no les invitara también a subir a la tribuna en el propio acto! No obstante, puede ser un buen principio. Ahora, VOX y PP tienen la opción de dar respuesta inmediata al ofrecimiento de Rivera y proponer que los próximos actos que tenga cada partido, convocados en temas esenciales, puedan ser actos unitarios, invitando también al propio PSOE.  Oportunidades las hay y muchas. España Ciudadana, tiene previsto celebrar en Madrid el próximo 25 de noviembre, una concentración para decir «sí a la Justicia y no a los indultos». El 1 de diciembre VOX tiene convocado un acto “contra la impunidad de los golpistas”. ¿Será alguno de ellos capaz de invitar al otro y proponer un solo acto conjunto? ¿Será alguno de ellos capaz de invitar al PP e inclusive al PSOE y, por supuesto, a los pequeños partidos constitucionalistas, Foro, etc? Es evidente que el golpismo debe ser un punto de unión de todos los constitucionalistas. Tienen una línea roja indudable: la Constitución solo es modificable por las vías constitucionales. Lo demás es golpismo.

España necesita reconocerse a sí misma. Ser capaz de percibir su realidad, su potencial, su valor y su historia. España cuenta con todos los ingredientes para ser una gran nación, modelo en este mundo en cambio.  No hay que tener miedo a unirse en torno a lo esencial. El riesgo de que triunfe el oportunismo es menor hoy en día. Un ejemplo claro se tiene en el crecimiento de Ciudadanos y en el surgimiento de VOX. Cuando hay ideas claves, el pueblo responde y, de la misma manera, puede dar la espalda si pierde la confianza. Todos los partidos o/y sus líderes pueden cometer errores. Así le ocurrió a Rivera cuando en septiembre 2017 desaconsejaba a Rajoy el uso del 155. Igual le ha ocurrido a Casado, recientemente, cuando ha ensalzado el 155 de Rajoy, que es lo contrario de lo que él en teoría propone. También Abascal ha metido la pata descalificando a Valls. Pero siempre cabe rectificar si se hace de verdad. Este es un criterio en el que todos los constitucionalistas deberían coincidir pues es mucho lo que está en juego. Por el contrario, decir una cosa y la opuesta, como hace el Presidente Sánchez: rebelión, ahora sí, ahora no, por interés oportunista, puede ser pan para hoy, pero será hambre para mañana. Un día, tal vez cercano, sus propios barones lo abandonarán, aunque su futuro personal, con los sueldos de expresidente y de miembro del Consejo de Estado, ya lo tiene asegurado de por vida.

Partidos constitucionalistas, no hagáis “arriolismo” con los temas esenciales. Se volverá contra vosotros y os despedazará. Los españoles deseamos partidos en los que poder creer y eso no cuadra hoy con el enfoque electoralista en la acción política. No caigáis en descalificaciones interesadas. Cumplid vuestra responsabilidad. El tiempo ha llegado ¡Viva España!

Compartir

Deja un comentario

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*