Urgente. Alerta máxima en Ceuta: riesgo de conflicto bélico

ESCUCHAR NOTICIA: Estamos durmiendo peligrosamente en los laureles o en la complacencia con la alta traición del criminal de La Moncloa que ha introducido, literalmente, un ejército enemigo en territorio español. Estamos procrastinando soluciones que exigen inmediatez drástica para evitar males mayores en ciernes. Reducir la crisis fronteriza en Ceuta a un mero fenómeno migratorio o a un drama humanitario no es solo un error de apreciación; es una ceguera geopolítica de consecuencias irreversibles. Lo que presencia la nación no es un flujo desordenado de personas en busca de prosperidad, sino la ejecución metódica de una estrategia de penetración masiva que amenaza de forma directa la integridad territorial y la soberanía de España. No es casualida la retórica unísona e institucional de Rabat, respaldada de forma unánime por analistas militares y portavoces mediáticos del Reino de Marruecos, insistiendo en la reivindicación de las plazas soberanas de Ceuta y Melilla, el análisis no puede permanecer estancado en la benevolencia del relato oficial. La masa humana introducida bajo la mirada complaciente, y coordinada, de la gendarmería marroquí está compuesta, en su abrumadora mayoría, por varones jóvenes en edad militar. La docilidad o inacción del Ejecutivo español ante el traslado logístico organizado desde el país vecino no constituye una simple negligencia procedimental, sino una quiebra inadmisible del deber de custodia territorial. La historia y la doctrina de la defensa enseñan que cuando un Estado permite la entrada irrestricta de miles de efectivos potenciales sin filiación, control ni fiscalización, lo que está albergando dentro de sus fronteras no es una bolsa de marginación social, sino la estructura latente de un verdadero caballo de Troya. La naturaleza de la amenaza trasciende con mucho el concepto convencional de guerra híbrida. La lealtad incondicional de estas contingencias hacia la figura de su monarca, sumada a la posibilidad real de aprovisionamiento clandestino, mediante vías de contrabando o infraestructuras subterráneas de paso, sitúa a España ante un escenario de vulnerabilidad extrema. Bastaría una consigna clara emitida desde el exterior o la distribución focalizada de armamento para transformar una crisis de contención fronteriza en un conflicto bélico interno de imprevistas proporciones. La pasividad institucional ante esta realidad configura un delito de lesa patria. La soberanía de una nación no se negocia ni se somete a consensos internacionales de apaciguamiento. Exigir el despliegue inmediato y disuasorio de las Fuerzas Armadas en el perímetro fronterizo, la restitución del control efectivo de la línea divisoria y la depuración de responsabilidades políticas por esta traición estructural no es una opción ideológica: es un mandato innegociable de supervivencia nacional. España se encuentra en estado de emergencia, y la historia no amnistiará a quienes, por cobardía o complicidad, entregaron las llaves de la casa al enemigo. El primer paso para declarar y gestionar esta emergencia nacional exige, de forma perentoria, apartar y poner a disposición de la justicia a un Gobierno cuya gestión implica inequñivocamente, dejémonos de insesnsaos remilgos, la traición sistemática a los intereses de la Patria. El elocuente e inusual gesto de la ministra de Defensa, Margarita Robles, al negarse a aplaudir en el Congreso de los Diputados, no es un hecho fortuito: refleja la fractura interna de quien, conociendo de primera mano los informes de inteligencia y el criterio de la cúpula militar, sabe perfectamente que la Moncloa ha consentido la entrada de un verdadero ejército invasor. Continuar sosteniendo el engaño oficial de la «integración» o la «cooperación fronteriza» mientras las Fuerzas Armadas son atadas de manos ante una amenaza latente constituye una complicidad criminal que exige la inmediata imputación formal de Pedro Sánchez y de la totalidad de su Consejo de Ministros por infracción del deber de custodia territorial y delitos contra la seguridad del Estado. Restablecida la legitimidad institucional mediante la exigencia de responsabilidades penales e incondicionales, España debe aplicar de inmediato los mecanismos constitucionales de máxima excepción, mediante la declaración del estado de sitio y la militarización absoluta del perímetro sur. Solo un mando operativo unificado, liberado de interferencias ideológicas y con potestad plena para neutralizar cualquier conato de insurgencia o acopio clandestino de armamento, podrá evitar que esta incursión masiva derive en un conflicto bélico de consecuencias devastadoras dentro de nuestro propio suelo. La reacción no admite dilación: la tutela de las libertades y la propia supervivencia de la nación exigen que el Estado actúe con la máxima severidad legal antes de que el caballo de Troya sea accionado definitivamente desde el exterior. Soy el primero en advertirlo como tantas otras cuestiones antes pero siempre estarán las garrapatas para apuntarse al tren de las razones tardías. Espero equivocarme pero las circunstancias cambiantes, la previsible escalada de reivindicación de Ceuta y Melilla como marroquíes pueden transformas los ánimos o profundizar estrategias con miles de inmigrantes convertidos en soldados leales al monarca que orquesta todo con la alta traición de connivencia abriendo las puertas del enemigo desde España. La situación en Ceuta ya no encaja en el concepto de crisis fronteriza: es un riesgo bélico extremo. España necesita recobrar la sensatez sin un gobierno que, según diversas críticas públicas, habría facilitado una penetración masiva en un contexto de reivindicación territorial creciente. Cuando una penetración masiva no controlada coincide con una reivindicación territorial activa, la doctrina de defensa advierte que cualquier activación externa puede escalar la amenaza hacia escenarios de máxima gravedad. ¿Dónde está el Rey? RES NON VERBA   Pulse para escuchar el texto Estamos durmiendo peligrosamente en los laureles o en la complacencia con la alta traición del criminal de La Moncloa que ha introducido, literalmente, un ejército enemigo en territorio español. Estamos procrastinando soluciones que exigen inmediatez drástica para evitar males mayores en ciernes. Reducir la crisis fronteriza en Ceuta a un mero fenómeno migratorio o a un drama humanitario no es solo un error de apreciación; es una ceguera geopolítica de consecuencias irreversibles. Lo que presencia la nación no es un flujo desordenado de personas en busca de prosperidad, sino la ejecución metódica de una estrategia de penetración masiva que amenaza de forma directa la integridad territorial y la soberanía de España. No es casualida la retórica unísona e institucional de Rabat, respaldada de forma unánime por analistas militares y portavoces mediáticos del Reino de Marruecos, insistiendo en la reivindicación de las plazas soberanas de Ceuta y Melilla, el análisis no puede permanecer estancado en la benevolencia del relato oficial. La masa humana introducida bajo la mirada complaciente, y coordinada, de la gendarmería marroquí está compuesta, en su abrumadora mayoría, por varones jóvenes en edad militar. La docilidad o inacción del Ejecutivo español ante el traslado logístico organizado desde el país vecino no constituye una simple negligencia procedimental, sino una quiebra inadmisible del deber de custodia territorial. La historia y la doctrina de la defensa enseñan que cuando un Estado permite la entrada irrestricta de miles de efectivos potenciales sin filiación, control ni fiscalización, lo que está albergando dentro de sus fronteras no es una bolsa de marginación social, sino la estructura latente de un verdadero caballo de Troya. La naturaleza de la amenaza trasciende con mucho el concepto convencional de guerra híbrida. La lealtad incondicional de estas contingencias hacia la figura de su monarca, sumada a la posibilidad real de aprovisionamiento clandestino, mediante vías de contrabando o infraestructuras subterráneas de paso, sitúa a España ante un escenario de vulnerabilidad extrema. Bastaría una consigna clara emitida desde el exterior o la distribución focalizada de armamento para transformar una crisis de contención fronteriza en un conflicto bélico interno de imprevistas proporciones. La pasividad institucional ante esta realidad configura un delito de lesa patria. La soberanía de una nación no se negocia ni se somete a consensos internacionales de apaciguamiento. Exigir el despliegue inmediato y disuasorio de las Fuerzas Armadas en el perímetro fronterizo, la restitución del control efectivo de la línea divisoria y la depuración de responsabilidades políticas por esta traición estructural no es una opción ideológica: es un mandato innegociable de supervivencia nacional. España se encuentra en estado de emergencia, y la historia no amnistiará a quienes, por cobardía o complicidad, entregaron las llaves de la casa al enemigo. El primer paso para declarar y gestionar esta emergencia nacional exige, de forma perentoria, apartar y poner a disposición de la justicia a un Gobierno cuya gestión implica inequñivocamente, dejémonos de insesnsaos remilgos, la traición sistemática a los intereses de la Patria. El elocuente e inusual gesto de la ministra de Defensa, Margarita Robles, al negarse a aplaudir en el Congreso de los Diputados, no es un hecho fortuito: refleja la fractura interna de quien, conociendo de primera mano los informes de inteligencia y el criterio de la cúpula militar, sabe perfectamente que la Moncloa ha consentido la entrada de un verdadero ejército invasor. Continuar sosteniendo el engaño oficial de la «integración» o la «cooperación fronteriza» mientras las Fuerzas Armadas son atadas de manos ante una amenaza latente constituye una complicidad criminal que exige la inmediata imputación formal de Pedro Sánchez y de la totalidad de su Consejo de Ministros por infracción del deber de custodia territorial y delitos contra la seguridad del Estado. Restablecida la legitimidad institucional mediante la exigencia de responsabilidades penales e incondicionales, España debe aplicar de inmediato los mecanismos constitucionales de máxima excepción, mediante la declaración del estado de sitio y la militarización absoluta del perímetro sur. Solo un mando operativo unificado, liberado de interferencias ideológicas y con potestad plena para neutralizar cualquier conato de insurgencia o acopio clandestino de armamento, podrá evitar que esta incursión masiva derive en un conflicto bélico de consecuencias devastadoras dentro de nuestro propio suelo. La reacción no admite dilación: la tutela de las libertades y la propia supervivencia de la nación exigen que el Estado actúe con la máxima severidad legal antes de que el caballo de Troya sea accionado definitivamente desde el exterior. Soy el primero en advertirlo como tantas otras cuestiones antes pero siempre estarán las garrapatas para apuntarse al tren de las razones tardías. Espero equivocarme pero las circunstancias cambiantes, la previsible escalada de reivindicación de Ceuta y Melilla como marroquíes pueden transformas los ánimos o profundizar estrategias con miles de inmigrantes convertidos en soldados leales al monarca que orquesta todo con la alta traición de connivencia abriendo las puertas del enemigo desde España. La situación en Ceuta ya no encaja en el concepto de crisis fronteriza: es un riesgo bélico extremo. España necesita recobrar la sensatez sin un gobierno que, según diversas críticas públicas, habría facilitado una penetración masiva en un contexto de reivindicación territorial creciente. Cuando una penetración masiva no controlada coincide con una reivindicación territorial activa, la doctrina de defensa advierte que cualquier activación externa puede escalar la amenaza hacia escenarios de máxima gravedad. ¿Dónde está el Rey? RES NON VERBA

Estamos durmiendo peligrosamente en los laureles o en la complacencia con la alta traición del criminal de La Moncloa que ha introducido, literalmente, un ejército enemigo en territorio español. Estamos procrastinando soluciones que exigen inmediatez drástica para evitar males mayores en ciernes.

Reducir la crisis fronteriza en Ceuta a un mero fenómeno migratorio o a un drama humanitario no es solo un error de apreciación; es una ceguera geopolítica de consecuencias irreversibles. Lo que presencia la nación no es un flujo desordenado de personas en busca de prosperidad, sino la ejecución metódica de una estrategia de penetración masiva que amenaza de forma directa la integridad territorial y la soberanía de España. No es casualida la retórica unísona e institucional de Rabat, respaldada de forma unánime por analistas militares y portavoces mediáticos del Reino de Marruecos, insistiendo en la reivindicación de las plazas soberanas de Ceuta y Melilla, el análisis no puede permanecer estancado en la benevolencia del relato oficial.

La masa humana introducida bajo la mirada complaciente, y coordinada, de la gendarmería marroquí está compuesta, en su abrumadora mayoría, por varones jóvenes en edad militar. La docilidad o inacción del Ejecutivo español ante el traslado logístico organizado desde el país vecino no constituye una simple negligencia procedimental, sino una quiebra inadmisible del deber de custodia territorial. La historia y la doctrina de la defensa enseñan que cuando un Estado permite la entrada irrestricta de miles de efectivos potenciales sin filiación, control ni fiscalización, lo que está albergando dentro de sus fronteras no es una bolsa de marginación social, sino la estructura latente de un verdadero caballo de Troya.

La naturaleza de la amenaza trasciende con mucho el concepto convencional de guerra híbrida. La lealtad incondicional de estas contingencias hacia la figura de su monarca, sumada a la posibilidad real de aprovisionamiento clandestino, mediante vías de contrabando o infraestructuras subterráneas de paso, sitúa a España ante un escenario de vulnerabilidad extrema. Bastaría una consigna clara emitida desde el exterior o la distribución focalizada de armamento para transformar una crisis de contención fronteriza en un conflicto bélico interno de imprevistas proporciones. La pasividad institucional ante esta realidad configura un delito de lesa patria.

La soberanía de una nación no se negocia ni se somete a consensos internacionales de apaciguamiento. Exigir el despliegue inmediato y disuasorio de las Fuerzas Armadas en el perímetro fronterizo, la restitución del control efectivo de la línea divisoria y la depuración de responsabilidades políticas por esta traición estructural no es una opción ideológica: es un mandato innegociable de supervivencia nacional. España se encuentra en estado de emergencia, y la historia no amnistiará a quienes, por cobardía o complicidad, entregaron las llaves de la casa al enemigo.

El primer paso para declarar y gestionar esta emergencia nacional exige, de forma perentoria, apartar y poner a disposición de la justicia a un Gobierno cuya gestión implica inequñivocamente, dejémonos de insesnsaos remilgos, la traición sistemática a los intereses de la Patria. El elocuente e inusual gesto de la ministra de Defensa, Margarita Robles, al negarse a aplaudir en el Congreso de los Diputados, no es un hecho fortuito: refleja la fractura interna de quien, conociendo de primera mano los informes de inteligencia y el criterio de la cúpula militar, sabe perfectamente que la Moncloa ha consentido la entrada de un verdadero ejército invasor. Continuar sosteniendo el engaño oficial de la «integración» o la «cooperación fronteriza» mientras las Fuerzas Armadas son atadas de manos ante una amenaza latente constituye una complicidad criminal que exige la inmediata imputación formal de Pedro Sánchez y de la totalidad de su Consejo de Ministros por infracción del deber de custodia territorial y delitos contra la seguridad del Estado.

Restablecida la legitimidad institucional mediante la exigencia de responsabilidades penales e incondicionales, España debe aplicar de inmediato los mecanismos constitucionales de máxima excepción, mediante la declaración del estado de sitio y la militarización absoluta del perímetro sur. Solo un mando operativo unificado, liberado de interferencias ideológicas y con potestad plena para neutralizar cualquier conato de insurgencia o acopio clandestino de armamento, podrá evitar que esta incursión masiva derive en un conflicto bélico de consecuencias devastadoras dentro de nuestro propio suelo. La reacción no admite dilación: la tutela de las libertades y la propia supervivencia de la nación exigen que el Estado actúe con la máxima severidad legal antes de que el caballo de Troya sea accionado definitivamente desde el exterior.

Soy el primero en advertirlo como tantas otras cuestiones antes pero siempre estarán las garrapatas para apuntarse al tren de las razones tardías. Espero equivocarme pero las circunstancias cambiantes, la previsible escalada de reivindicación de Ceuta y Melilla como marroquíes pueden transformas los ánimos o profundizar estrategias con miles de inmigrantes convertidos en soldados leales al monarca que orquesta todo con la alta traición de connivencia abriendo las puertas del enemigo desde España.

La situación en Ceuta ya no encaja en el concepto de crisis fronteriza: es un riesgo bélico extremo. España necesita recobrar la sensatez sin un gobierno que, según diversas críticas públicas, habría facilitado una penetración masiva en un contexto de reivindicación territorial creciente.

Cuando una penetración masiva no controlada coincide con una reivindicación territorial activa, la doctrina de defensa advierte que cualquier activación externa puede escalar la amenaza hacia escenarios de máxima gravedad.

¿Dónde está el Rey?

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7 respuestas a «Urgente. Alerta máxima en Ceuta: riesgo de conflicto bélico»

  1. La pregunta no es donde está el rey o donde está el gobierno , ya que están cumpliendo a rajatabla con las órdenes que le han dado los que los colocaron ahí, la pregunta es dónde están los ejércitos y lo que es todavía peor
    dónde está la nación ?

  2. Marruecos…; casualmente respaldado por la Reserva Federal/ la City y por su engendro cabalista. Para que queríamos más Turquía 2.0
    KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI, KALERGI,

  3. La democracia liberal se ha vistyo que no sirve para solocuionar problemas tan gravees como el actual en el que un pais enemigo vecino te llena una ciudad de enemigos y tú no respondes mas que con un SI WUANA.
    Feijoo, Sanchez y Abascal largan a todas horas, se tiran los platos a la cabeza y buscan como rentabilizar el problema, pero en ningún caso hacen dada de nada para solucionarlo, mientras los moros, apoyados por el estado, se quedan con Ceuta.
    En estos momentos y sin contar con los «alegres migrantes y migrantas» el 42% de la población es musulmana y escribo musulmana porque es por esta circunstancia por donde el rey moro los tiene enganchados, si mohame emite una fatua esta debe cumplirse sin dilación porque el degradado mohame es la figura máxima del Islam en la zona y como tal es reconocido.
    Gracias al PP y a el cagalastimas llamado Vivas media Ceuta es moruna y a eso les agregas los 20.000 mas que rondan por las calles de Ceuta el resultado pone los pelos de punta.
    Sanchez ha buscado con el apoyo del sultán moro este problema y lo que no esperaba es que los ceutíes se rebelaran, de forma hasta ahora tranquila y controlada, situación que en cualquier momento puede cambiar.
    ¿Que por qué los socialistas han buscado destrozar Ceuta y poner a toda España contra la pared?
    Pues calculen Vds la respuesta porque sin duda la tienen a la mano
    Espionaje marroquí a los sinvergüenzas socialistas, cambio de política con Argelia, interés de USA e Israel por hacerse con el control del Estrecho y varias cuestiones mas…júntenlas y tendrán la información a la mano

  4. La democracia fue un sistema de gestión de lo público que tan sólo resulto útil a pequeñas sociedades humanas; por cierto, no nació, como mucho piensan, en Grecia con Pericles, viene de muchos siglos atrás ya que se practicaba en todos los grupos humanos tribales reunidos, en un tagoror o asamblea, los lideres y más idóneos y tomaban las decisiones; modelo que se dio en Mesopotamia, Mesoamérica, tribus africanas, etc [1]; por otra parte, la democracia fue olvidada durante más de dos mil años, siendo recuperada tras la maldita revolución francesa, instalando el modelo que actualmente denominan democracia representativa o liberal; invento de la burguesía promotora de la era del terror, a la que hoy tantos, insensatamente, aplauden [2 ]; por consiguiente, siguiendo a Oswald Spengler, se trata de un invento de los poderes que manejan la economía (plutócratas) que no desean la legislación les estorbe el camino a su afán de ganar riquezas, y, para ello, han inventado la democracia y el partido pagado [3]
    CONCLUSIÓN: Platón, Aristóteles, John Locke, John Q. Adamas, etc, desconfiaban, no sin razón, en la democracia; sistema político menos «malo»; por tanto, siendo malo, da igual el nivel de maldad; he ahí, los niveles de corrupción política y la división y enfrentamiento entre los ciudadanos. Los pueblos deben ser regidos por los mejores, es decir, los que saben o poseen la ARETÉ y la PAIDEIA; nos referimos a la NOOCRACIA (Platón: Gobierno de los sabios; hoy, diríamos EPISTOCRACIA [ESTLUND (2003) acuño este término] gobierno de los expertos. [4]. CONCLUSIÓN: El sistema político sustentado en partidos, es el principal problema; partido, viene del verbo latino partiere, significa dividir, y de su derivado parrs, que significa parte [5], es decir, la partitocracia antepone los intereses ideológicos del partido sobre los generales de la nación. En cuanto al tema del sufragio universal, es el mayor mal de los pueblos, pues si los indoctos numéricamente superan a los doctos; por tanto, no es razón suficiente para que los indoctos condicionen a los que poseen el conocimiento (UN ENEMIGO DEL PUEBLO: https://www.youtube.com/shorts/9e2_cokplyo)
    «El ciudadano típico desciende a un nivel inferior de rendimiento intelectual en cuanto entra en el ámbito político» (Joseph Schumpeter); en el mismo sentido José Ortega y Gasset (LA REBELIÓN DE LAS MASAS) «En general el político, incluso el famoso, es político precisamente porque es torpe»: https://www.youtube.com/shorts/BJI9R5JitfI
    CITAS REFERENCIADAS:
    [1] STASAVAGE, David, «Caída y acenso de la democracia. Una historia del mundo desde la Antigüedad hasta hoy», TUENER NOEMA, Ediciones, S. A., Madrid (2021)
    [2] BURKE, Edmund, «Reflexiones sobre la revolución francesa», RIALP, S. A., Madrid (2020)
    [3] SPENGLER, Oswald, «Decadencia de Occidente», AUSTRAL, Barcelona (abril – 2015; T. II, pág. 619]
    [4] BRENNAN, Jason, «Contra la democracia» Ediciones DEUSTO, Barcelona, (5 edición, octubre 2025)
    [5] IGNAZI, Piero, «Partido y democracia. El desigual camino a la legitimación de los partidos», Alianza Editorial, S. A., Madrid (2021)

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