«Varón y mujer los creó» (Vaticano dixit)

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La Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede, ha publicado el documento “Varón y mujer los creó”, sobre la invasora, repulsiva, destructiva e insidiosa “ideología de género”, con el objetivo de “orientar” y “apoyar” a cuantos están comprometidos con la educación a “abordar metódicamente” las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana a la luz de la doctrina de la Iglesia.

Al margen de una serie de términos, reflexiones y sucedáneos “clericales” y blanditos propios de la Santa Sede de estos días –y de no pocas décadas anteriores–, especialmente propios de los desbarres de Francisco I, hay que reconocer que de este texto vaticano podemos aprovechar no pocas afirmaciones –ya era hora–, pues el dedo en la llaga y pega un buen repaso a una de las armas más eficaces inventadas por el Maligno para destruirnos a todos; no sólo a los jóvenes, aunque principalmente a ellos pues sabe, como sabemos todos, que son el futuro.

Para el documento Vaticano, la educación hoy en día se enfrenta con el terrible desafío que surge de “diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender“, que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer”. Asimismo “Esta ideología presenta una sociedad sin diferencias de sexo” persiguiendo con ello vaciar por completo y destruir, el fundamento antropológico de la familia, que es su objetivo una vez más, impulsando “proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo”.

También, cómo no, busca “imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños”.

Concretamente, el documento está dirigido a quienes se preocupan de verdad por la educación, la única posible, la de toda la vida, la católica, la que emana del Evangelio.

Así pues, les animamos a leer el documento, bien que les avisamos que es bastante soporífero, pero que para uno en el que se aprecian verdades, seguro que Nuestro Señor nos tendrá en cuenta el sacrificio que supone leerlo completo. La pena es que una vez más, el Vaticano olvida que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” y lo regular, para qué lo malo, si breve, menos malo”.

 

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