Vecinos por Torrelodones (VxT) ampara a un golpista municipal (2/5)

Vecinos por Torrelodones (VxT) no sólo ampara, dando nombre a una plaza del pueblo a un golpista municipal, sino que nos impide ofrecerles copia digital de los documentos originales del archivo municipal que lo demuestran, mostrando su verdadera cara de filial del PSOE marxista-podemítico, así como de su espíritu totalitario y censor.

Mariano Cuadrado Fuentes, golpista municipal

Mariano Cuadrado fue desde muy joven socialista, revolucionario y anticlerical acérrimo como el mismo confiesa en documento ológrafo que consta en el Archivo Central de Defensa. Conforme a tales ideas revolucionarias fue detenido durante la violenta Revolución de Octubre de 1934 por participar en ella siendo Vicepresidente de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza socialista.

Estando destinado como maestro en Torrelodones desde principios de 1934, y siendo miembro destacado de la Agrupación Socialista local y de la «Sociedad Obrera La Cordialidad», también socialista, acogió con gran contento el acceso al poder del Frente Popular el 16 de Febrero de 1936 tras «ganar» dicha coalición revolucionaria las elecciones generales gracias a un monumental pucherazo electoral –como está más que demostrado–, procedimiento contra el que Mariano Cuadrado nada tuvo que alegar, sino todo lo contrario; era todo un demócrata como sus correligionarios de siempre, también, claro, los de Vecinos por Torrelodones (VxT) de ahora.

Cómo llegó a ser Cuadrado «alcalde» de Torrelodones.-

En el archivo municipal, en su libro de actas que se conserva en magníficas condiciones, constan dos actas: la del 16  y 18 de marzo, ambas de 1936 (poseemos copia fidedigna de ellas que la censura de VxT nos impide reproducir digitalmente para ustedes); es decir, de dos plenos celebrados exactamente un mes justo después del pucherazo citado, por lo tanto ya con el gobierno del Frente Popular en acción y, por ello, con nuevos cargos todos frentepopulistas en sus puestos; para qué decir del desmadre y el terror que se vivía por doquier.

Plazoleta junto al Ayuntamiento dedicada por VxT al totalitario y antidemocrático «alcalde» de Torrelodones

En la del día 16 se lee «a las dieciocho cincuenta horas, comparecieron en esta Casa Consistorial los señores nombrados al margen (Cuadrado al frente de más de una decena de sus correligionarios), siendo portadores de un oficio que el Excmo. Sr. Gobernador Civil de esta Provincia (era Francisco Cerrera Reura de Izquierda Republicana) que dirige al Sr. Alcalde Presidente de este Ayuntamiento, en el cual se dice «En uso de las facultades que me están conferidas, he acordado admitir la dimisiones de todos los concejales de ese Ayuntamiento y nombrar para sustituirlos una Comisión Gestora encargada de esa Administración Municipal, compuesta por D. Mariano Cuadrado (siguen seis nombres). Presente en el acto el Sr. Alcalde, D. Fracisco Urosa Oñoro, cuya presencia fue requerida previamente, después de quedar enterado de la referida orden superior y manifestar que él no ha dimitido, dio posesión en cumplimiento de la referida orden a los señores ya relacionados (…). Acto seguido y después de retirado el Alcalde que cesa, D. Francisco Urosa, la Comisión Gestora procedió por votación a la elección de los cargos del Alcalde y Tenientes de Alcalde, cuyo resultado fue el siguiente: para el cargo de Alcalde, D. Mariano Cuadrado obtuvo 6 votos y una papeleta en blanco. (…) Seguidamente se hizo cargo de la Presidencia y de las insignias correspondientes el designado D. Mariano Cuadrado Fuentes, quien a las veinte horas levantó la sesión mandando que se extendiera la presente acta que firman los concurrentes (…)».

Pero a continuación, curiosa y extrañamente, y antes de las firmas, se incluye una «Nota» que reza así: «A partir del párrafo 3º que empieza con las palabras «Acto seguido…» debe suprimirse del acta por no ser fiel reflejo de lo ocurrido en la sesión, que fue como sigue: Acto seguido se procedió por votación a la elección de los cargos de Alcalde y Tenientes de Alcalde bajo la presidencia del saliente Sr. Urosa en la forma que queda expuesto y con el resultado que allí sen expresa, esto es, Alcalde D. Mariano Cuadrado Fuentes (…) La posesión de estos cargos y especialmente el de Alcalde fue presenciado y autorizado por el saliente Sr. Urosa quien por propia mano entregó el bastón de mando al Sr. Cuadrado, quedando conforme en cuanto a la citación por su parte a los Concejales salientes para que con él presenciaran la sesión de mañana pata todos los efectos consiguientes».

En el acta de la sesión, no del día siguiente, sino de dos días después, o sea el 18 de Marzo de 1936, se dice que ya bajo «la presidencia  de D. Mariano Cuadrado Fuentes (…) a las diecisiete treinta (…) El Sr. Presidente manifiesta que se va a proceder a levantar acta de arqueo, invitando al Ayuntamiento anterior a que se presente para efectuarla a su presencia. El Concejal saliente Sr. Oñoro pide la palabra y manifiesta: Que protesta enérgicamente porque no existe oficio del Sr. Gobernador ordenando la destitución del Ayuntamiento y sí solamente el del nombramiento de la Gestora en el que se hace constar que se admite la dimisión, y él no ha dimitido. La misma protesta hace el Concejal saliente D. Atanasio Velasco. El Concejal D. Teodoro Laso entrega el bastón de Teniente de Alcalde y manifiesta que él no tiene que hacer ninguna protesta. (…)».

Lo anterior no deja lugar a dudas sobre el procedimiento a todas luces ilegal (con las leyes de la propia II República aún en vigor y en la mano), de cómo Cuadrado y los suyos se hicieron con la alcaldía de Torrelodones (igual ocurrió en numerosos pueblos del resto de España) en lo que puede definirse perfectamente como un «golpe municipal» por lo siguiente:

Falso: nunca fue alcalde, sino golpista municipal
  • El equipo consistorial existente había sido elegido democráticamente en las elecciones municipales de 1931, perteneciendo prácticamente todos ellos al Partido Republicano Independiente, pequeño partido republicano de centro-derecha muy arraigado en Torrelodones. Cuadrado y los suyos, todos socialistas, no pasaban ahora por las urnas (las elecciones de Febrero de 1936 habían sido generales, no municipales).
  • Dicho equipo consistorial deja bien claro que no había dimitido, por lo que el oficio del Gobernador incurría en manifiesta prevaricación al afirmar lo que sabía que era absolutamente falso. Además, imagínense la escena, sometido el alcalde de un pueblo por entonces de 900 habitantes, a la intimidación ambiental, psicológica y física de la pandilla de Cuadrado, cuando ya las calles de toda España se cobraban víctimas a destajo por las bandas de frentepopulistas como esa misma allí presente, que hacían y deshacían a su antojo.
  • Cuadrado y los suyos vienen de Madrid con el oficio apenas un mes después de haber accedido al poder el Frente Popular, y citan –¿con qué autoridad y legalidad?–, al alcalde y concejales, dejando en evidencia la premeditación y alevosía de su artimaña.
  • Es muy significativa la «Nota» que se inserta en la propia acta corrigiéndola in situ, la cual sugiere graves sospechas sobre la redacción de la misma, pareciendo lo más probable que Cuadrado quisiera con ella apuntalar su elección dándole visos de «normalidad», dejando constancia de la supuesta presencia hasta el final del Alcalde «saliente», pues sabía que todo era un acto manifiestamente ilegal. Llama la atención que entre las firmas del acta, por cierto que lo hacen más de los designados para la Comisión Gestora, no figure la de dicho alcalde «saliente» para dar fe de lo que afirma la «Nota».
  • Pero aún hay más y peor, porque los avatares de Cuadrado al frente de la alcaldía le hicieron chocar con los suyos al poco tiempo, de forma que en sesión de 30 de Septiembre de 1937, tan sólo un año y cuarto después de hacerse con la alcaldía, sus propios correligionarios le apeaban del cargo de Alcalde (quedando de momento como Vocal), esgrimiendo para ello un escrito del mismo Gobernador Civil que entonces, acto contra el que Cuadrado se revolvió, dejando constancia en el acta del pleno de tal día de que tal proceder suponía por parte de la citada autoridad «abuso de poder» por «oposición completa contra el artículo 80 de la Ley municipal», que decía que sólo se podía «suspender a los alcaldes» cuando la localidad se hallare o en estado de prevención, de alarma o de guerra (ninguno de ellos se había declarado en la zona frentepopulista a pesar de la guerra y no se haría hasta Febrero de 1939) establecidos por la ley de orden público y que a dicha orden se acompañará el nombramiento de alcalde interino que tenía que ser un concejal, mientras que el alcalde suspenso, o sea él, debía seguir ejerciendo sus funciones concejiles, y no ser relegado a Vocal como se hacía; por vulnerar el «art. 50 de la misma ley» que negaba a la autoridad gubernativa toda potestad para intervenir de «de manera alguna» en el nombramiento de concejales, lo que sólo podía hacer la autoridad judicial, salvo lo que determinaba el art. 35 de la ley de orden público, lo que no ocurría; que por ello, su cese suponía un «atentado a la autonomía municipal garantizada por al artículo 9º de la Constitución» máxime cuando el Gobernador Civil no había tenido tampoco en cuenta lo que «claramente determinan los artículos 276 y siguientes del Estatuto municipal, de 23 de agosto de 1924, vigente en la actualidad», todo lo cual debería ser respetado «como garantía de los derechos que la Constitución de la República democrática que nos rige, y por la que venimos arriesgando nuestras vidas», terminando por exigir Cuadrado su reposición o que se acudiera «al Tribunal Supremo, única autoridad competente, en la forma que determina, entre otros, el artículo 233, de la referida ley municipal».

Lo mismo volvería a hacer constar en el acta del pleno ordinario de 1 de Diciembre de ese mismo año cuando se dio lectura al «oficio del Excmo. Sr. Gobernador Civil de esta provincia (ahora Carlos Rubiera Rodríguez del PSOE) en el que se participa que en vista de la inspección llevada a cabo por un delegado de dicha superior autoridad, (…), acuerda suspender a D. Mariano Cuadrado Fuentes en el cargo de Vocal de este Consejo Municipal hasta tanto se depuren las responsabilidades que como consecuencia (…)».

García Plata, actual alcalde por VxT, alevoso amparador de Cuadrado

O sea, que Mariano Cuadrado esgrimía, y con razón, que conste, en contra de su cese, primero como Alcalde y luego como Vocal, todo el cúmulo de ilegalidades que se cometían, olvidando que lo que se hacía con él ahora era, como el lector ha podido comprobar, lo mismo que él había hecho tan sólo un año y cuarto antes para apropiarse de la alcaldía de la que ahora se le apeaba; bueno, lo mismo no, aún peor, porque a los que él desplazó del Consistorio en Marzo de 1936 habían sido elegidos democráticamente y no habían  dimitido como dejaron bien claro, mientras que él había sido designado ilegalmente por un flagrante «golpe municipal» que él mismo confesaba ahora, y, además, entonces la II República estaba plenamente vigente, pues la guerra aún no había comenzado.

Pues bien, este es el «alcalde» al cual Vecinos por Torrelodones (VxT) viene dedicando una plazoleta, con placa, bombo y platillo, en tal localidad desde 2016; al que exalta como ejemplo de legalidad, republicano y demócrata; al que ampara en el golpe municipal que dio el 18 de Marzo de 1936; al que los concejales de VxT, que se sientan en el mismo edificio que fue testigo de la iniquidad de Cuadrado y de sus pandilleros, se han negado a retirarle plazoleta y honores que, a la vista está, incluso con las palabras del propio Cuadrado, no se merece, sino todo lo contrario; al que se puso en su día como guía para los más jóvenes, incluso niños, de los colegios privados y públicos e instituto de Torrelodones.

Aquí parte primera


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