Visto desde Polonia

El resultado del pensamiento utópico es siempre el totalitarismo y es por eso que cada año me acerco al 8-M de Madrid para observar de cerca lo que nosotros polacos ya hemos considerado derrotado: la ideología marxista.No pude resistirme, tenía que mirar los rostros de las mujeres a las que se les ha prometido que se construirá un nuevo orden social, un mundo nuevo mejor sobre las ruinas del presente supuestamente «machista». Para crear una utopía, es esencial remodelar toda nuestra realidad y sobre todo hay que crear un nuevo hombre. Claramente esas mujeres creen participar en la lucha por la libertad y la igualdad y por el resto de «valores» de los cuales se habla en miles de sermones laicos por parte de nuevos «maestras espirituales» del tipo de Irene Montero. Sus caras muestran la fe ingenua de quienes creen que las islas felices se pueden construir sin efectos secundarios del tipo Gulag. «Nosotras somos la mejor parte de la humanidad, la gente buena y emancipada, os guiaremos y juntos crearemos un sistema legal que resolverá todos los problemas humanos y eliminará el mal» El problema es que lo mismo habían prometido Hitler y Stalin y es por eso que en cada rincón de Varsovia podéis encontrar una placa conmemorativa en honor de miles de muertes. Alguien puede oponerse diciendo que el feminismo de hoy no tiene muertos en su conciencia, no tiene su Gulag, pero no es la verdad. Primero, porque no permite que nazcan millones de personas (el aborto); y segundo, acaba de contribuir a muchas muertes por el «infectódromo» del 8-M. Tal vez a ellas, feministas, les hace ilusión que crecer que la destrucción total es un poder similar al poder creativo.

El 8-M fue un espectáculo del odio y de soberbia cual no se puede ver en Polonia al menos hasta ahora. Y por eso siendo testigo, regresé a Polonia para contar sobre esas «bombas ideológicas» lanzadas por los ideólogos del 8-M. Pero qué sorpresa me esperaba: mi cuenta estaba rodeada por un cordón sanitario y no entró en ninguno de los principales medios de comunicación polaca (salvo por la televisión polaca que por su apoyo al gobierno es la tacha de medio de propaganda, demonizada por todos los demás). Fui citada, invitada en docenas de medios pero sólo de los de perfil conservador, de derecha y católicos. Los principales diarios polacos, incluso Rzeczpospolita, el diario en teoría más conservador que ABC, con los que estaba colaborando anteriormente me rechazó la publicación, y qué decir de otros diarios liberales, televisiones y cadenas de radio más populares. He observado una «ley del silencio» sobre España. Después de todo, la revolución feminista también debe llegar por fin a Polonia, la clase oprimida debe ser liberada tal y como desean en Bruselas apuntando a Polonia como si fuera un museo al aire libre, más contagioso con su retraso civilizador que el coronavirus. Las que no pueden abortar en Polonia y realizar matrimonios homosexuales esperan su turno de salvación y por eso nadie debe enterarse de lo que ocurrió en Madrid. Resulta que ni siquiera necesitamos ya censura por parte de las autoridades como fue durante el comunismo, porque los medios progres se censuran a sí mismos de forma voluntaria en beneficios de la humanidad. Parece que ahora el talento literario de algunos periodistas se manifiesta en el abandono de ciertas palabras y en el silencio sobre ciertos hechos que podrían retrasar el progreso humano. Los periodistas de medios progres polacos salen en El País y viceversa.

¡Qué ingenua he sido! Hasta la crisis del Covid-19 pensaba que la frase de Marx, tan conocida durante mi infancia en la Polonia comunista, «¡Proletarios de todos los países, uníos!», que se convirtió en el slogan de los comunistas del siglo XX, ya no estaba en vigor. Pero nada de eso. El famoso «espectro del comunismo» vuelve como un boomerang.

Para Razón Española


Una respuesta a «Visto desde Polonia»

  1. No le quepa duda Srª Malgorzata Wolczyk , que el Comunismo puede volver a Polonia (y de hecho si no lo combaten desde ya, -sobre todo a los falsos cristianos que le abren la puerta y esos que se presentan como “moderados” cuando en realidad son el Caballo de Troya del Mal y de todas las desgracias de la Nación, que en palabras de Quevedo (“Vida de Marco Bruto”) “están siempre de parte de la comodidad y del ocio, llamando atentos a los infames, y pacíficos a los envilecidos”-, volverá y lo dominará todo como ha pasado en España), pero con una diferencia, esta vez disfrazado de progresía. Y conseguir lo que no consiguió en la etapa comunista, que es destruir por completo a la Nación y a la sociedad Polacas, y destruirla en sus bases morales para que la devastación sea de raíz, y por tanto irreversible.

    La victoria aliada de 1945 supuso la división de Europa en dos bloques igualmente antifascistas, (regidos tanto a un lado y a otro del Telón de acero por los viejos camaradas de las Brigadas Internacionales que tenían en común que combatieron juntos en la Guerra de España por un mismo ideal Stalinista) que han venido cometiendo la destrucción de la Europa Cristiana y del concepto de Cristiandad de dos maneras distintas:
    1.- En el lado abiertamente comunista, es decir en los países que quedaron dentro del Telón de Acero, mediante la persecución y el exterminio abierto y sistemático.
    2.- En el lado de los países antifascistas y liberales pero fuera del Telón de acero, mediante una labor de corrupción de la Educación y las costumbres, y de manipulación del pensamiento a todos los niveles para en pocas generaciones obtener el mismo resultado pero sin violencia (un vez linchados y asesinados a miles entre 1945 y 1955 los simpatizantes proalemanes en una limpieza étnica de la que no se hacen películas como no sea para exaltar el exterminio y a los verdugos) de una manera más «discreta», utilizando la represión y la violencia del Estado no con profusión sino de una forma encubierta y perfumada de aparente legalidad, -como esos que en lugar de ducharse y lavar la ropa se echan desodorante-, (mediante tipos penales para reprimir de forma maquillada, bajo la fachada de la legalidad y del Código penal: delito de odio, de incitación a la discriminación, “racismo”?, etc. que en realidad no son ni odio ni discriminación pero que se califican arbitrariamente como tales para enmascarar el Estado Policíaco, y la persecución política e ideológica que desarrollan contra los que no se someten al discurso ideológico de los que procuran la ruina de las Naciones, porque si alguien practica el odio son ellos. Lo que en la Alemania Comunista era el KGB y la Stasi -en alemán Ministerium für Staatssicherheit-, en los países izquierdistas y liberales esta función de policía política contra disidentes la realizan de manera solapada la Fiscalía, y dentro de ella la «Fiscalía del odio» ).

    La caída del Muro de Berlín demostró una cosa: a la larga es peor la destrucción de la Moral, de la Religión y de los valores patrios que se consigue con los liberales «occidentales» que la represión de esta misma Moral, Religión y Valores patrios cometida durante la dominación comunista. Durante esta última, esta Moral y estos Valores pasan a la clandestinidad, a las catacumbas, pero se mantienen vivos y latentes aunque sea en el interior de los hogares y de los corazones de las familias y de las personas que mantienen viva la llama. Por eso las sociedades bajo el yugo comunista han sobrevivido después de su caída, en distintos grados, pero todas ellas han sobrevivido: Estonia, Letonia, Lituania, Ucrania, Checoeslovaquia, Polonia, la Alemania Oriental, Rumania, Albania, etc. , incluso en la propia Rusia que hoy es un país cada día más religioso y más creyente, cosa que no puede decir Holanda ni tampoco lo que queda de España. Y por esta razón estos países se encuentran en la actualidad mucho más «sanos» moralmente para no aceptar y advertir el peligro del Nuevo Orden Mundial que pretende imponer con inmigración islamista masiva, satanismo anticristiano, asesinato de bebés (aborto) y de ancianos, etc. etc. En cambio en las sociedades izquierdistas occidentales la destrucción de estos valores ha sido mucho más eficaz y devastadora, primero porque se ha hecho de manera encubierta, mediante una lluvia ácida de intoxicación, lavado de cerebro y engaño (contando con ello con la complicidad de la prensa, de los medios de comunicación y de sectores de la Iglesia y la Judicatura, y de una clase política que es la más nefasta desde tiempos de Nerón y Calígula) porque a ella se han prestado precisamente aquellos que venían obligados a haber defendido esta Religión y estos valores. El resultado en estas sociedades izquierdistas y liberales es la indefensión total para las personas de bien, la descristianización por completo de la sociedad, la desaparición de la moral cristiana de los usos sociales, el ateísmo como regla general y de raíz, incluso en la propia Iglesia católica que si por algo se caracteriza en estas sociedades es que es una Iglesia Católica vacía de contenido religioso, reducida a una mera ONG, sin Doctrina, sin Fe, sin Moral, sin convicciones, sino plegada por completo al Poder político ateo y anticristiano con el que colabora incluso en sus acciones tendentes a destruir lo poco que queda de esa Religión y de esa Iglesia, una Iglesia que entonces no tenía reparos en darle la Comunión a un político después de firmar o sancionar una Ley anticristiana, y que ahora no tiene reparos en estrechar la mano y agasajar a los que procuran la perversión sexual organizada de los menores o a que los 800 años de Reconquista se pierdan en unas pocas décadas.
    Este proceso de desintegración moral y nacional lo podemos observar a tiempo real en España, que hemos pasado en apenas una generación de ser «la Reserva espiritual de Occidente» a ser la reserva mundial pero de todo lo contrario, de la depravación, del ateísmo, de los drogadictos y el tráfico de drogas a niveles tales como el desembarco de fardos en las playas a pleno día o que de los propios almacenes policiales o judiciales se “pierdan” los alijos de droga incautados (lo cual retrata bastante la clase de policía, en la proporción que sea, que tenemos en España y que algunos llaman “cloacas” cuando toda la vida se ha llamado Mafia y badolerismo), somos reserva mundial de la estupidez en grado superlativo, de la peor de las políticas posibles, de la corrupción a todos los niveles y de las que están infectados hasta el tuétano todos los Poderes del Estado y todas las instituciones sin excepción, porque todos ellos sin excepción y para su verguenza (que será analizada en el futuro en las Universidades si la sociedad llegara a salvarse) han desertado de los deberes que juraron defender (en el articulo de ayer sobre Miguel Bernad podemos ver en lo que ha quedado la Fiscalía y el Poder Judicial, es como en la novela «El Conde de Montecristo» pero sin novela, como hecho real de hoy mismo).
    Pero lo podemos observar también con cierta perspectiva histórica comparando la evolución de las dos Alemanias:
    mientras en la Alemania Occidental, el lavado de cerebro a la población ha sido total (o por decirlo más exactamente, ha sido “integral” porque lo ha sido íntegramente, en todos los aspectos), sin que se note (y de hecho ha hecho más por el comunismo Billy Brand mediante engaño que Nikita Kruchev dando puñetazos en un estrado), en la República «Democrática» Alemana las esencias de la verdadera Alemania aunque también se han perdido pero se han conservado mucho más y mejor aunque para ello se hayan tenido que arriar las banderas y esconder los sagrarios, pero Soros y lo que él representa tiene más oposición en las poblaciones de la antigua Alemania Oriental que en los de la Occidental, y del Cristianismo lo mismo, la población de las sociedades izquierdistas y liberales es más atea y vive más de espaldas a Dios, al que han sustituido por el teléfono móvil, los tatuajes, los vaqueros con remiendos y la vida banal, que la de las localidades que han estado bajo el yugo comunista durante décadas, lo cual demuestra, una vez más, que se cazan más moscas con miel que con hiel, y que es más letal para una nación políticos como Adolfo Suárez, Zapatero , Aznar, Soraya o Mariano Rajoy, que otros a los que se les ve venir sus intenciones.

    Polonia si no quiere perecer como ha perecido España tiene que ser consciente de que el verdadero enemigo no son los enemigos abiertos y aparentes, (que también) sino los falsos cristianos, los que dicen ser de “centro” (del centro mismo del comunismo y la degeneración). En España la descritianización de los Valores y de la sociedad no vino de la mano de Carrillo y de la Pasionaria, estos habrían sido recibidos a tomatazos si Suárez, mucho antes de la Transición, como Director General de RTVE no le hubiera ocultado a la sociedad española en el contenido de los programas televisivos quién de verdad eran estos pájaros. Como digo, en España la descritianización de los Valores y de la sociedad no vino de la mano de Carrillo, de la Pasionaria ni de Ignacio Gallegos sino de Adolfo Suárez y de Tarancón, y de Gutiérrez Mellado engañando a los militares que les resultaba más acomodaticio dejarse engañar, y de los Obispos que han venido ocultando el 3º Secreto de Fátima (negándose a publicarlo en la fecha señalada por la Virgen, en 1960), y que taparon también el mensaje de la Virgen en Garabandal en 1961 porque en tal mensaje eran señalados tales prelados como los causantes de las almas que iban a descarriarse y a perderse por su culpa como efectivamente así ha ocurrido. De esos que iban a misa y comulgaban y luego trabajaban abiertamente para implantar el aborto, la retirada de los crucifijos de las escuelas, y con el pretexto de «la libertad religiosa» desterrar a la Iglesia Católica de España y sustituirla por las Mezquitas, la sectas protestantes primero y satánicas después, y las misas negras y la depravación como asignatura escolar obligatoria para corromper la inocencia de los menores. La destitución de ayer mismo de la Portavoz del PP Cayetana Álvarez de Toledo (por la que no tengo ninguna simpatía, que conste) demuestra una vez más el papel nefasto del PP como partido para ayudar al PSOE y a la anti-España (de la que él forma parte principal esencial), como crucero de escolta del portaaviones “PSOE-Podemos”, colocado a uno de sus flancos para evitar que ningún submarino pueda dañar al portaaviones al que sirve con tanto descaro. No sé qué me da más asco si el PP o los votantes del PP, responsables de tantos males para España, pero estos son los que han traído todos los males a España, los que le han abierto las puertas al enemigo para que éste pueda hacer todo el daño que ha hecho, los que han desarmado moralmente a la sociedad para que no pudieran oponer ninguna resistencia o al menos una resistencia eficaz.
    Polonia no es sólo Polonia, no es algo que ni nos va ni nos viene, sino que Polonia, como Hungría, Grecia, Italia, etc. es solo un escenario más de la misma guerra entre la Ciudad de Dios y la Sinagoga de Satanás en la que todos estamos involucrados, nos guste o no, nos metamos en política y opinemos o pasemos de largo y no lo hagamos, porque cuando en la Guerra de Siria las ciudades han sido bombardeadas y devastadas, las bombas no han preguntado, casa por casa y antes de caer si esa familia que las moraba se había metido en política o si había opinado o no, o a quién había votado, sino que las ciudades han quedado arrasadas sin más distinciones y han perdido su casa por igual los que tenían culpa y los que no, porque de la estupidez de los más pagamos luego justos por pecadores.
    El enemigo lo puede todo y está tan extendido que no hay “frentes” delimitados sino que se combate ya casa por casa por todo el mundo y la guerra es la misma, es la misma guerra la de los abortistas en Madrid que la de los antifas derribando estatuas de conquistadores españoles en América. Por tanto el combate de Polonia es también nuestro combate, porque el Dios de los polacos es también el mismo Dios nuestro, y lo que se juega en Polonia es lo que se juega en el mundo que se resiste a sucumbir ante el poder omnipotente de los que adoran a Satanás y al dinero. Este efecto dominó puede apreciarse cómo han evolucionado los Estados anticomunistas en Sudamérica, han ido cayendo uno a uno. En Europa pasará lo mismo si no lo evitamos. Eso significa que si Polonia o Hungría caen en manos del bolchevismo y la degeneración que todo lo invade, nuestras posibilidades de sobrevivir como nación serán todavía menores. No lo perdamos de vista.
    ¿Quién se lo iba a decir a la Polonia de 1939, azuzada por los agentes británicos y de otras potencias antialemanas para que cometiera excesos y crímenes sobre la población alemana, y provocaciones para desencadenar la guerra que permitiera destruir la nueva Alemania, que 80 años después estarían ahora viendo el peligro que no vieron entonces.

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