¡Ya hemos pasao!

Dolores Ibarruri

“¡No pasarán!”, fue la exclamación desesperada de la consigna ciudadana de lucha contra la entrada de las tropas de Franco, y que, en forma de discurso, Dolores Ibárruri, la Pasionaria, en nombre del Partido Comunista de España, ante los micrófonos del Ministerio de la Gobernación de Madrid, retrasmitió por radio al inicio de la guerra civil española.

“¡No pasarán!¡No pasarán!” Se hizo tan popular este lema, que se gritó por doquier en plazas y plazuelas, en mítines y asambleas, en concentraciones y homenajes, durante el sitio de Madrid, hasta el punto de que, con la canción de la Guerra de África, conocida como “si me quieres escribir”, adaptada a este slogan se cantaba así:

Los moros que trajo Franco

                                              en Madrid quieren entrar.

                                              Mientras queden milicianos

                                              los moros no pasarán.

                                              Mientras queden milicianos

                                              los moros no pasarán.

                                              ¡No pasarán! ¡No pasarán!…

Mientras esta cantilena roja del ¡No pasarán!, se hacía famosa en aquel Madrid, sus moradores fenecían bajo el poder de las turbas del odio y de las sangrientas brigadas de asesinos, convirtiendo a la capital de España en una gran checa rusa, que, cual la más cruel e inhumana marabunta, que recuerda la historia, se apoderó de la ciudad, haciendo soportar un largo y lento suplicio a sus habitantes.

Muy pronto, la corte de los milagros, invadió calles y viviendas sumergiéndolas en miseria, suciedad y abyección. El hambre apareció y se hizo insoportable, teniendo sus habitantes, desamparados y abandonados a su suerte, que buscar en las basuras, sin descanso, para encontrar un residuo para sobrevivir, entretanto, agonizaban esperando la persecución y la muerte.

La gran urbe subsistió parada, agarrotada, yerta en poder de los enemigos. Los asesinatos alcanzaron una cifra inverosímil. La ciudad era una tumba viviente bajo el miedo y el terror que en nada recordaba al Madrid de otros tiempos. Esperando siempre la hora de su liberación. Que se logró aquel histórico 1 de abril de 1939, en el que Celia Gámez, y después el pueblo entero, cantó el chotis ¡YA HEMOS PASAO!

Letra de “Ya hemos pasao”

Era en aquel Madrid de hace dos años

donde mandaban Prieto y don Lenin.

Eran en aquel Madrid de la cochambre,

de Largo Caballero y de Negrín.

Era en aquel Madrid de milicianos,

de hoces y de martillos y soviet.

Era en aquel Madrid de puño en alto,

donde gritaban ¡NO PASARÁN!

¡NO PASARÁN!

decían los marxistas.

¡NO PASARÁN!

gritaban por las calles.

¡NO PASARÁN!,

se oía a todas horas,

por plazas y plazuelas

con voces miserables.

¡NO PASARÁN!

¡Ya hemos pasao!

y estamos en las cavas

¡Ya hemos pasao!

con alma y corazón

¡Ya hemos pasao!

y estamos esperando

pa ver caer la porra

de la gobernación.

¡Ya hemos pasao!

Este Madrid es hoy de yugo y flechas,

es sonriente, alegre y juvenil.

Este Madrid es hoy brazos en alto,

y signos de facheza, cual nuevo abril.

Este Madrid es hoy de la Falange,

siempre garboso y lleno de cuplés.

A este Madrid que cree en la paloma,

¡Ya hemos pasao!

decimos los facciosos,

¡Ya hemos pasao!

gritamos los rebeldes.

¡Ya hemos pasao!

y estamos en el Prado

mirando frente a frente

a la señá Cibeles.

¡NO PASARÁN!

la burla cruel y el reto.

¡NO PASARÁN!

pasquines en las paredes.

¡NO PASARÁN!

gritaban por el micro,

chillaban en la prensa,

y en todos los papeles.

¡NO PASARÁN!

jajajaja

¡YA HEMOS PASAO!

 (Letra de Manuel Talavera; música del maestro Francisco Cotarelo)


Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad