Encima de tonta, mentirosa y “sanchista”

ESCUCHAR NOTICIA: {gspeech language=es autoplay=0}El otro día alguien me remitió un comentario, hecho por un Catedrático de la Facultad de Derecho, profesor que fue de la alcaldesita inane sanchista, quien al referirse a ella hacía la siguiente reflexión: “siempre la tuve por tonta” (sic). Supongo que él sabrá el motivo, ya que tuvo que aguantarla como alumna y eso, sin duda, sirve para conocer a las personas. Inés Rey Este comentario lo hizo como consecuencia de unas declaraciones hechas por la inane que, al referirse a los lamentables sucesos acaecidos en La Coruña la semana pasada, señaló: “esta ciudad ha sido siempre un bastión contra el fascismo y muro contra los que vienen a recortar conquistas sociales”. Una frase muy grandilocuente y con la que todos estamos de acuerdo, si no fuera por el hecho de que los fascistas eran, precisamente, los que, por su intolerancia y su intransigencia, trataron de reventar un acto político de un partido legal y constitucional y, además de eso, atacaron a la Policía y luego, llegada la noche, sembraron el miedo en la ciudad, quemando contenedores y causando graves daños en el ya de por sí maltrecho, mobiliario urbano. Es decir, los fascistas eran los que ella defendió tan enconadamente. Unos individuos con el rostro cubierto por pasamontañas, máscaras, mascarillas, que, engañando a un grupo de chicos y chicas, de edad juvenil, que creían que iban a reivindicar una causa justa, se vieron metidos de lleno en aquella encerrona, protagonizada por esa ultraizquierda intolerante y violenta que solo añora poder llegar al poder para recortar derechos y libertades, como lo demuestran en los pocos países que gobierna su perversa ideología y, de paso, ocupar los cómodos sillones para luego comprar chalets con piscina o vestirse a la última moda, estrenando un modelito cada día. Así que esta individua miente y todavía mucho más cuando La Coruña entera sabe de su talante intolerante y dictatorial, si no que se lo pregunten a las concejalas de su propio partido que tuvieron que dimitir y darse de baja, simplemente por no aguantar sus desprecios e impertinencias, derivadas de su forma dictatorial de ejercer el poder. La Coruña, no es eso que dice esta individua. La Coruña es, y lo ha sido siempre, una ciudad abierta y liberal en la que han convivido, en buena armonía, todas las formas de pensar. No hay más que recordar aquellos años en los que, siendo Alcalde el inolvidable Francisco Vázquez, la ciudad despegó, sin dar la espalda a su historia, convirtiéndose en el gran ejemplo para toda España. Una ciudad que mayoritariamente apoyaba la gestión de su Alcalde y en la que todos teníamos cabida y nos sentíamos representados por él. Sin embargo, fue precisamente esta perversa individua, inane e incompetente, y aquellos miserables podemitas que la precedieron, los que implantaron en La Coruña, además de la incompetencia manifiesta, el sectarismo, el odio y el desprecio a todos los que no pensamos como ellos. Por tanto, esos si que son los auténticos fascistas. De hecho, esta alcaldesita inane que, al principio se presentó como una nueva esperanza para la ciudad tras deshacernos y sacudirnos la suciedad de aquella perversa y maloliente Marea, pronto adoptó sus mismas formas para ejercer un poder despótico y sectario, apoyada por su mano derecha -otro que tal baila- y por esos que la asesoran y contando, cómo no, con un equipo de gobierno amedrentado, capaz de tolerar cualquier desmán de esta individua por miedo a “no salir en la foto”. Hablamos de una “sanchista” tan sectaria como su jefe de filas y que sigue al pie de la letra los dictados dimanantes de Ferraz y de la Moncloa. De ahí que, ahora, adopte esta postura tan miserable y canallesca, de defender lo indefendible, que pone de manifiesto, una vez, que ella no está con la ciudad, sino, más bien, todo lo contrario, contra ella. Habría que preguntarle, ¿quién va a pagar los daños en el mobiliario urbano?, ¿los autores de las quemas o todos los coruñeses?; habría que preguntarle también, ¿quién se hará cargo de las pérdidas de los establecimientos comerciales que no pudieron trabajar por motivo de las algaradas? Y encima, va esta tía y defiende a los auténticos fascistas, los que atacan la libertad de expresión y la convivencia pacífica; los intolerantes y sectarios como ella. Realmente, además de tonta, es mentirosa. Ya llevamos tiempo viéndola ponerse de perfil o, todavía y eso es más grave, apoyando todas las iniciativas de la ultraizquierda violenta. Ya en otra ocasión se había manifestado contra la Policía por una intervención próxima al Estadio de Riazor. Por tanto, es más de lo mismo. Mejor le iría si se dedicase a trabajar por La Coruña. A reparar todas las deficiencias que son muchas: alumbrado, limpieza, pavimentación, vivienda, seguridad, etc. que deberían ser sus principales preocupaciones y que no lo son en una ciudad cuyo estado general es lamentable y todo se debe a su penosa gestión y a la de los que la precedieron de los que heredó sus modos y maneras fascistas. No debería olvidar que el fascismo no es otra cosa que una escisión del partido socialista italiano, al igual que el nazismo, el partido nacional socialista alemán. Y algo que conviene recordarle. ¿Dónde estaba el día de la manifestación en favor de Ceuta?, ¿escondida en su despacho? No le hemos oído ni una sola frase defendiendo los derechos de los ceutíes, conculcados por los intereses bastardos de su jefe de filas y sus acólitos. Lo suyo, ya lo hemos visto más veces, no va de solidaridad ni de tolerancia, va, más bien, de servidumbre sectaria a su amo. Por cierto, en otro orden de cosas. Las mentiras tienen las patas muy cortas. Llevamos meses oyéndole decir que el famoso metrosidero del Cantón Grande que ella misma mató al trasplantarlo, seguía vivo. Pues ya hemos visto que hasta en eso mentía. Estaba muerto y, de hecho, hubo que talarlo, encima con nocturnidad y alevosía. Durante estos penosos y eternos siete años, la única obsesión de esta incompetente “sanchista” no ha sido otra que tratar de borrar la herencia de Francisco Vázquez, llevándose por delante una buena parte de lo hecho durante aquellos años para, como hacen siempre los incompetentes sectarios, no sustituirlo por nada, tan solo destrozarlo. Y una última reflexión. Ese pánico cerval a VOX no vendrá dado por el temor a que se terminen prebendas y privilegios para amiguetes y se levanten totalmente las alfombras para limpiar, de una vez por todas, toda la corruptela “sanchista”. Tal vez, haya que reflexionar sobre eso y lo digo yo que ni pertenezco a VOX ni a ningún otro partido político y que, ni tan siquiera, concurro a sus mítines. Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/{/gspeech}

El otro día alguien me remitió un comentario, hecho por un Catedrático de la Facultad de Derecho, profesor que fue de la alcaldesita inane sanchista, quien al referirse a ella hacía la siguiente reflexión: “siempre la tuve por tonta” (sic). Supongo que él sabrá el motivo, ya que tuvo que aguantarla como alumna y eso, sin duda, sirve para conocer a las personas.

Inés Rey

Este comentario lo hizo como consecuencia de unas declaraciones hechas por la inane que, al referirse a los lamentables sucesos acaecidos en La Coruña la semana pasada, señaló: “esta ciudad ha sido siempre un bastión contra el fascismo y muro contra los que vienen a recortar conquistas sociales”.

Una frase muy grandilocuente y con la que todos estamos de acuerdo, si no fuera por el hecho de que los fascistas eran, precisamente, los que, por su intolerancia y su intransigencia, trataron de reventar un acto político de un partido legal y constitucional y, además de eso, atacaron a la Policía y luego, llegada la noche, sembraron el miedo en la ciudad, quemando contenedores y causando graves daños en el ya de por sí maltrecho, mobiliario urbano. Es decir, los fascistas eran los que ella defendió tan enconadamente.

Unos individuos con el rostro cubierto por pasamontañas, máscaras, mascarillas, que, engañando a un grupo de chicos y chicas, de edad juvenil, que creían que iban a reivindicar una causa justa, se vieron metidos de lleno en aquella encerrona, protagonizada por esa ultraizquierda intolerante y violenta que solo añora poder llegar al poder para recortar derechos y libertades, como lo demuestran en los pocos países que gobierna su perversa ideología y, de paso, ocupar los cómodos sillones para luego comprar chalets con piscina o vestirse a la última moda, estrenando un modelito cada día.

Así que esta individua miente y todavía mucho más cuando La Coruña entera sabe de su talante intolerante y dictatorial, si no que se lo pregunten a las concejalas de su propio partido que tuvieron que dimitir y darse de baja, simplemente por no aguantar sus desprecios e impertinencias, derivadas de su forma dictatorial de ejercer el poder.

La Coruña, no es eso que dice esta individua. La Coruña es, y lo ha sido siempre, una ciudad abierta y liberal en la que han convivido, en buena armonía, todas las formas de pensar. No hay más que recordar aquellos años en los que, siendo Alcalde el inolvidable Francisco Vázquez, la ciudad despegó, sin dar la espalda a su historia, convirtiéndose en el gran ejemplo para toda España. Una ciudad que mayoritariamente apoyaba la gestión de su Alcalde y en la que todos teníamos cabida y nos sentíamos representados por él.

Sin embargo, fue precisamente esta perversa individua, inane e incompetente, y aquellos miserables podemitas que la precedieron, los que implantaron en La Coruña, además de la incompetencia manifiesta, el sectarismo, el odio y el desprecio a todos los que no pensamos como ellos. Por tanto, esos si que son los auténticos fascistas.

De hecho, esta alcaldesita inane que, al principio se presentó como una nueva esperanza para la ciudad tras deshacernos y sacudirnos la suciedad de aquella perversa y maloliente Marea, pronto adoptó sus mismas formas para ejercer un poder despótico y sectario, apoyada por su mano derecha -otro que tal baila- y por esos que la asesoran y contando, cómo no, con un equipo de gobierno amedrentado, capaz de tolerar cualquier desmán de esta individua por miedo a “no salir en la foto”.

Hablamos de una “sanchista” tan sectaria como su jefe de filas y que sigue al pie de la letra los dictados dimanantes de Ferraz y de la Moncloa. De ahí que, ahora, adopte esta postura tan miserable y canallesca, de defender lo indefendible, que pone de manifiesto, una vez, que ella no está con la ciudad, sino, más bien, todo lo contrario, contra ella.

Habría que preguntarle, ¿quién va a pagar los daños en el mobiliario urbano?, ¿los autores de las quemas o todos los coruñeses?; habría que preguntarle también, ¿quién se hará cargo de las pérdidas de los establecimientos comerciales que no pudieron trabajar por motivo de las algaradas? Y encima, va esta tía y defiende a los auténticos fascistas, los que atacan la libertad de expresión y la convivencia pacífica; los intolerantes y sectarios como ella. Realmente, además de tonta, es mentirosa.

Ya llevamos tiempo viéndola ponerse de perfil o, todavía y eso es más grave, apoyando todas las iniciativas de la ultraizquierda violenta. Ya en otra ocasión se había manifestado contra la Policía por una intervención próxima al Estadio de Riazor. Por tanto, es más de lo mismo.

Mejor le iría si se dedicase a trabajar por La Coruña. A reparar todas las deficiencias que son muchas: alumbrado, limpieza, pavimentación, vivienda, seguridad, etc. que deberían ser sus principales preocupaciones y que no lo son en una ciudad cuyo estado general es lamentable y todo se debe a su penosa gestión y a la de los que la precedieron de los que heredó sus modos y maneras fascistas. No debería olvidar que el fascismo no es otra cosa que una escisión del partido socialista italiano, al igual que el nazismo, el partido nacional socialista alemán.

Y algo que conviene recordarle. ¿Dónde estaba el día de la manifestación en favor de Ceuta?, ¿escondida en su despacho? No le hemos oído ni una sola frase defendiendo los derechos de los ceutíes, conculcados por los intereses bastardos de su jefe de filas y sus acólitos. Lo suyo, ya lo hemos visto más veces, no va de solidaridad ni de tolerancia, va, más bien, de servidumbre sectaria a su amo.

Por cierto, en otro orden de cosas. Las mentiras tienen las patas muy cortas. Llevamos meses oyéndole decir que el famoso metrosidero del Cantón Grande que ella misma mató al trasplantarlo, seguía vivo. Pues ya hemos visto que hasta en eso mentía. Estaba muerto y, de hecho, hubo que talarlo, encima con nocturnidad y alevosía.

Durante estos penosos y eternos siete años, la única obsesión de esta incompetente “sanchista” no ha sido otra que tratar de borrar la herencia de Francisco Vázquez, llevándose por delante una buena parte de lo hecho durante aquellos años para, como hacen siempre los incompetentes sectarios, no sustituirlo por nada, tan solo destrozarlo.

Y una última reflexión. Ese pánico cerval a VOX no vendrá dado por el temor a que se terminen prebendas y privilegios para amiguetes y se levanten totalmente las alfombras para limpiar, de una vez por todas, toda la corruptela “sanchista”.

Tal vez, haya que reflexionar sobre eso y lo digo yo que ni pertenezco a VOX ni a ningún otro partido político y que, ni tan siquiera, concurro a sus mítines.

Blog del autor: http://cnpjefb.blogspot.com/


3 respuestas a «Encima de tonta, mentirosa y “sanchista”»

  1. Lo referido en el artículo, no deja de ser una radiografía del perfil de la clase política actualmente padecida en el caso de Europa, y, en España, desde la traición del 76; por consiguiente, considerando que, presuntamente, la clase política en general no rebase la mediocridad más absoluta y, en algunos casos, el manifiesto desconocimiento del significado que encierra la frase «BIEN COMÚN o Interés general del País», ya que, en la praxis, los políticos -todos- en más o en menos, anteponen el interés ideológico o partitocrático al bien general de la nación a la cual han de servir sin distingos de clase alguna. Ahora bien; dicho lo anterior, hay que ser coherentes, la mediocridad se ha asentado en los sillones del poder a causa de un pueblo que no deja de ser, salvas sean las honrosas excepciones, el auténtico culpables al escoger con su voto lo que quieren y el resto padece, es lo que en política se denomina la «tiranía de la mayoría» (*); por consiguiente, no olvidemos: Lo que es abajo es arriba; he ahí el porqué la democracia liberal no es el menos malo, sino el peor de los sistemas políticos.
    (*) John Stuart Mill, «Sobre la Libertad», SARPE, Los grandes pensadores, 1984; pág. 31

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