La peregrinación tradicional (y portuguesista) de Nazare a Fátima. Día 2: Nueva retirada de la autorización para la misa tradicional a última hora
El segundo día, domingo 11, amaneció encapotado. El trayecto a cubrir era Aljubarrota a Batalha vía Porto de Mos. Estaba prevista la misa en la iglesia del famoso ex monasterio también expropiado de Santa María de la Victoria; de la victoria de Aljubarrota en cuya memoria fue mandado edificar. Los liberales que lo incautaron le cambiaron también el nombre original por el de Batalha. El antiguo sonaba demasiado católico… El nuevo nombre se ha impuesto.
Estaba en mis planes visitar el «centro de interpretación», como se dice ahora, de la Batalla de Aljubarrota. Nuestros hermanos portugueses no han reparado en gastos: la fundación ha recuperado toda la zona del campo de batalla. Como orvallaba intermitentemente lo he dejado para otra ocasión. Aprovechamos para ir a Fátima, ya que el lunes volvíamos a España directamente para no llegar muy tarde a Madrid. Había bastantes peregrinos, por la proximidad del aniversario de la última aparición (13 de octubre).
Como indicado, la peregrinación que nos ocupa tenía como uno de sus grandes atractivos celebrar misa solemne en la impresionante iglesia gótica del ex-monasterio. Allí me dirigí, algo inquieto porque llegaría algo tarde; la misa estaba programada para las 16:00. Cuando llegué, diez minutos tarde, los peregrinos estaban ya en las bancadas, preparándose apropiadamente para la Misa; es decir, rezando o al menos en silencio, lo que ya solo se ve en las misas tradicionales. Poco antes de las 16:30 pregunté a un vecino si sabía qué sucedía… Al poco tiempo, una persona se dirigió al ambón para informarnos de algo que no pudimos entender porque no funcionaba la megafonía (puedo pensar que se la habían desconectado por si acaso). No hacía falta, los peregrinos de los primeros bancos se levantaban y empezaban a salir: el ordinario del lugar acababa de retirar la autorización para celebrar la misa tradicional en la iglesia.
Nos dirigieron a un salón de actos cercano en cuyo escenario se instaló un altar. Se celebró la Misa con toda la solemnidad habitual de una misa tradicional coral. El predicador tuvo además el detalle de finalizar el sermón en español, refiriéndose al hecho de la batalla que conmemora la iglesia donde no pudieron celebrar. Hizo una referencia amable hacia los españoles y llevando la idea de batalla al momento actual advirtió de que no es contra los obispos sino contra el Mal, etc. Hablo de recuerdos cogidos al vuelo; no tengo el sermón.
Del tercer día de la peregrinación, el 12 de octubre, no puedo contar nada en primera persona, porque nos volvimos a España ese día. Me han dicho que no hubo sorpresas. La misa se celebró como previsto en la capilla de un hotel; antiguo monasterio que en este caso no fue expropiado, sino vendido.
Dos reflexiones sobre todo esto.
Primera, sigo pensando que el itinerario es desconsiderado con los españoles aunque es obvio que no hay ningún tipo de malicia. Además, en esa desconsideración tienen tanta responsabilidad, sino mas, los españoles que lo aceptan (por la ignorancia de su historia), que los organizadores que se pueden permitirlo. Podían haberlo subsanado con algún rezo por los españoles masacrados (y los responsables de la matanza) y hubiera estado bien que el último día de la peregrinación, 12 de Octubre, se hubiera dicho la misa de la Virgen del Pilar. Porque si en Fátima se apareció la Virgen a Zaragoza fue en persona. Esto era de justicia teniendo en cuenta que quizás hubiera tantos españoles como portugueses entre los peregrinos. Por mi parte, he cumplido el deber con mi nación advirtiendo a los organizadores y repartiendo la hoja volandera. Ahora los españoles saben, y los portugueses saben que sabemos. Además mi hijo me aseguró que en el grupo español que pastoreaba se rezó por ellos, y por los portugueses desde luego.
Segunda. Ya traté sobre la retirada de la autorización para decir misa. Muy mal la del primer día, aunque al menos fue anunciada con cierta antelación. La del domingo 11 en la iglesia de Batalha no tiene excusa. Se produjo en el último momento añadiendo el insulto al atropello. El responsable último tiene que ser el ordinario del lugar, Don José Ornelas Carvalho, obispo de Leiria-Fátima. Cabe suponer que le leyeron la cartilla desde Lisboa, de cuya archidiócesis depende la de Leiria-Fátima: si nosotros hemos suspendido la misa de Nazare (diócesis de Lisboa) que se iba a decir un sábado a las ocho de la mañana en un santuario apartado, ¿cómo vamos a permitir una misa tradicional el domingo por la tarde en un sitio tan relevante como Batalha?
Para concluir, la noticia de la peregrinación ha sido la desvergonzada retirada de las autorizaciones para celebrar por parte de sus excelencias reverendísimas. Desde luego, no procede declarar la guerra a los obispos, pero convendría tomar nota de que ellos se la han declarado a la misa de siempre. ¿Alguien lo duda?

No me extraña que cada día haya más sacerdotes que se pasen a la FSSPXII…