¿Quién quiere defender España?
ESCUCHAR NOTICIA: {gspeech language=es autoplay=0}‘En España, el CIS no ha hecho una encuesta específica sobre la defensa nacional y las Fuerzas Armadas desde 2017. Entonces el 40% respondía ‘con total seguridad’ que, en el supuesto de que España fuese atacada militarmente no participaría voluntariamente en la defensa de la nación. Sólo un 17% aseguraba que se presentaría sin duda’. (ElMundo)
Antes de seguir, dos puntualizaciones. Una, mi aprecio a este 17%. Otra, mi desprecio a los del 40%.
Durante décadas- aún hoy- ha sido de buen tono progresista recitar las palabras de Samuel Johnson: ‘El patriotismo es el último refugio de los canallas’. Provocaba comentarios elogiosos. ¡Qué progresista! Lo que iba detrás de esta frase es que el patriotismo español era/es basura. Solamente los fachas son patriotas españoles. Un buen progresista no es patriota español. Esto formaba parte de la culturilla política dominante, sin que la derecha meapilas se enfrentara a la propaganda antipatriótica. Digamos, antes de seguir, que S. Johnson no criticaba los patriotismos, sin más, ya que defendía lo que llamaba ‘patriotismo sano’. Es el que defiende la patria por amor a la patria, y no por intereses espurios.
Veamos algunas de las miserables ridiculeces antipatrióticas de socialistas y populares en estos últimos 48 años.
El diario ABC nombró- en 1985- a Jordi Pujol ‘español del año’. Aplausos. Se consideraba- dejo aparte el presente sanchista- por parte de socialistas y populares, que lo correcto era mimar a los separatistas antiespañoles (aunque no se atrevían a decirlo así) porque esto ayudaba a construir una España en paz y mejor. O sea, ayudaba a que los separatistas antiespañoles respetaran a España. Amar a España era excesivo y no se podía exigir esto a los ‘nacionalistas periféricos’, que era/es la expresión políticamente correcta.
Todavía se pueden escuchar las risas del corrupto y antiespañol Jordi Pujol.
El socialista José Bono pronunció, el 2 de Mayo de 2005, la frase «Yo prefiero que me maten a matar, soy un ministro de Defensa», durante una conferencia en Washington para ilustrar su visión ética sobre la fuerza militar.
Por supuesto, es falso. Bono no se dejaría matar. Antes mataría, pero quedaba progresista decirlo. Lo peor es la consecuencia. ¿Qué mensaje transmitía el ministro de Defensa? Que, si unos invasores invaden España, está feo matarlos. Mejor nos dejamos matar. Claro que si fuésemos patriotas españoles (o sea, fachas) mataríamos a los invasores. Pero está feo. Un buen socialista se deja matar por el enemigo.
Aunque hay muchísimos más casos de vergonzosas miserias antipatrióticas de socialistas y populares, terminaré con un tercer ejemplo.
En 2015, Fernando Trueba recibió el premio Nacional de Cinematografía, con estas palabras: ‘Nunca me he sentido español. Ni cinco minutos de mi vida’.
Todo esto lo dijo en presencia del ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, del Partido Popular. Estaba sonriendo, mientras Trueba soltaba el miserable y desagradecido discurso antiespañol citado. Ni siquiera, el ministro, tuvo el detalle de poner cara de mala leche.
Estos ejemplos, y muchísimos más, han configurado el ambiente cultural antiespañol de los últimos 48 años. Gracias, repitamos, al antiespañolismo de los socialistas y la cobardía de los populares. Aclaro que hay socialistas decentes que no piensan así, pero son minoría, y no dirigen el partido. Pero, como bien dice el catedrático A. Elorza, Sánchez es un traidor. Además de corrupto.
En cuanto a los populares, no debería extrañar que, en 2013, apareciese en la escena política el partido Vox.
En conclusión, décadas de desprecio al patriotismo español conducen a este escuálido y preocupante 17% de españoles que defendería España, en caso de que la patria fuese atacada militarmente.
‘Vae victis’ (¡Ay de los vencidos!) es la expresión que muestra lo que ha pasado en la historia de la Humanidad. Si no hay honor y valentía para defender la patria, hay que bajarse los pantalones con las conocidas consecuencias.
En resumen, si nos invaden militarmente (agravando el ensayo de Ceuta), espero que los invasores os den, al 40%. Cantando ‘Imagine’, eso sí.
Última Hora. ‘El Gobierno impidió al Ejército aplicar el plan previsto, para contener la entrada masiva en Ceuta’. (El Debate)
‘Somos la izquierda traidora y putrefacta’.{/gspeech}
‘En España, el CIS no ha hecho una encuesta específica sobre la defensa nacional y las Fuerzas Armadas desde 2017. Entonces el 40% respondía ‘con total seguridad’ que, en el supuesto de que España fuese atacada militarmente no participaría voluntariamente en la defensa de la nación. Sólo un 17% aseguraba que se presentaría sin duda’. (ElMundo)
Antes de seguir, dos puntualizaciones. Una, mi aprecio a este 17%. Otra, mi desprecio a los del 40%.
Durante décadas- aún hoy- ha sido de buen tono progresista recitar las palabras de Samuel Johnson: ‘El patriotismo es el último refugio de los canallas’. Provocaba comentarios elogiosos. ¡Qué progresista! Lo que iba detrás de esta frase es que el patriotismo español era/es basura. Solamente los fachas son patriotas españoles. Un buen progresista no es patriota español. Esto formaba parte de la culturilla política dominante, sin que la derecha meapilas se enfrentara a la propaganda antipatriótica. Digamos, antes de seguir, que S. Johnson no criticaba los patriotismos, sin más, ya que defendía lo que llamaba ‘patriotismo sano’. Es el que defiende la patria por amor a la patria, y no por intereses espurios.
Veamos algunas de las miserables ridiculeces antipatrióticas de socialistas y populares en estos últimos 48 años.
El diario ABC nombró- en 1985- a Jordi Pujol ‘español del año’. Aplausos. Se consideraba- dejo aparte el presente sanchista- por parte de socialistas y populares, que lo correcto era mimar a los separatistas antiespañoles (aunque no se atrevían a decirlo así) porque esto ayudaba a construir una España en paz y mejor. O sea, ayudaba a que los separatistas antiespañoles respetaran a España. Amar a España era excesivo y no se podía exigir esto a los ‘nacionalistas periféricos’, que era/es la expresión políticamente correcta.
Todavía se pueden escuchar las risas del corrupto y antiespañol Jordi Pujol.
El socialista José Bono pronunció, el 2 de Mayo de 2005, la frase «Yo prefiero que me maten a matar, soy un ministro de Defensa», durante una conferencia en Washington para ilustrar su visión ética sobre la fuerza militar.
Por supuesto, es falso. Bono no se dejaría matar. Antes mataría, pero quedaba progresista decirlo. Lo peor es la consecuencia. ¿Qué mensaje transmitía el ministro de Defensa? Que, si unos invasores invaden España, está feo matarlos. Mejor nos dejamos matar. Claro que si fuésemos patriotas españoles (o sea, fachas) mataríamos a los invasores. Pero está feo. Un buen socialista se deja matar por el enemigo.
Aunque hay muchísimos más casos de vergonzosas miserias antipatrióticas de socialistas y populares, terminaré con un tercer ejemplo.
En 2015, Fernando Trueba recibió el premio Nacional de Cinematografía, con estas palabras: ‘Nunca me he sentido español. Ni cinco minutos de mi vida’.
Todo esto lo dijo en presencia del ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, del Partido Popular. Estaba sonriendo, mientras Trueba soltaba el miserable y desagradecido discurso antiespañol citado. Ni siquiera, el ministro, tuvo el detalle de poner cara de mala leche.
Estos ejemplos, y muchísimos más, han configurado el ambiente cultural antiespañol de los últimos 48 años. Gracias, repitamos, al antiespañolismo de los socialistas y la cobardía de los populares. Aclaro que hay socialistas decentes que no piensan así, pero son minoría, y no dirigen el partido. Pero, como bien dice el catedrático A. Elorza, Sánchez es un traidor. Además de corrupto.
En cuanto a los populares, no debería extrañar que, en 2013, apareciese en la escena política el partido Vox.
En conclusión, décadas de desprecio al patriotismo español conducen a este escuálido y preocupante 17% de españoles que defendería España, en caso de que la patria fuese atacada militarmente.
‘Vae victis’ (¡Ay de los vencidos!) es la expresión que muestra lo que ha pasado en la historia de la Humanidad. Si no hay honor y valentía para defender la patria, hay que bajarse los pantalones con las conocidas consecuencias.
En resumen, si nos invaden militarmente (agravando el ensayo de Ceuta), espero que los invasores os den, al 40%. Cantando ‘Imagine’, eso sí.
Última Hora. ‘El Gobierno impidió al Ejército aplicar el plan previsto, para contener la entrada masiva en Ceuta’. (El Debate)
‘Somos la izquierda traidora y putrefacta’.
Somos pocos, amigo Sebastián, pero no nos rendiremos, y moriremos combatiendo, POR DIOS Y POR ESPAÑA.
(No por el rey…).
Buen artículo y buen comentario. Un saludo para ambos
Muchas gracias, amigo Ramiro, y gracias a Marismo.
Las gracias a ti, amigo Sebastián, que eres un ejemplo para muchos valientes de barra de bar, o de tertulias entre amigos, PERO SILENTES EN EL DEBATE PÚBLICO, posiblemente por cobardía.
ERES UN EJEMPLO PARA TODOS NOSOTROS.
La izquierda es por definicion internacionalista, defender al obrero del mundo entero, esa es su «patria». Ve en el patriotismo, en el clasismo, al enemigo de su aspiracion. Franco entendió muy bien que una de las causas de la guerra civil fue el clasismo de la sociedad española y creo la clase media. Sin embargo el clasismo pervive entre nosotros. Por ejemplo, cuando decimos sin fundamento, lo burro que es el pueblo que vota al psoe….. cuando la derecha todavia no se ha arremangado en toda la democracia y no se ha dignado a contar a mano, no solo los votos, sino tambien las actas de unas elecciones. Mientras que no bajemos del pedestal y contemos las actas, no podremos saber a quién votan los españoles. Nos la van a volver a dar el 29-N….. por señoritos. La estupidez esta muy instalada en el clasismo… se cree más inteligente que nadie, y la izquierda se la viene pegando 40 años
El desprecio, en espera de consejo de guerra, es para el 40% de los que se mojan en el no defender a España y para el 43% que no saben-no contestan.
Pero, eso sí, primero empezando por la cabeza: Corona, políticos, consagrados-purpurados, jueces y Generales en general
Otro ejemplo es la critica que se hace desde el clasismo de las tertulias al pueblo español de no salir a defender España, cuando vemos precisamente que los clasistas son los primeros en no hacer nada: militares, jueces, politicos, diputados, cuerpos de seguridad, funcionarios del Estado de los Cuerpos Superiores como abogados del estado, inspectores etc… elitistas que no hacen nada, no cumplen con sus funciones publicas de servir a España.
Yo quisiera decir 3 cosas al hilo de este buen intencionado artículo:
1ª.- la primera que esos porcentajes de pasotismo (43%), de negativa pura y simple a mover un dedo por la defensa de España (40%), o de patriotismo a defenderla (17%), hay que tomarlos con reserva, las reservas propias de que la pregunta se hace en un momento de paz. Llegado el caso muchos de esos 40% y 43% que en principio no iban a mover un dedo podrían protagonizar acciones de puro arrojo en la defensa de España, y no pocos de ese 17% no hay que descartar que llegada la hora de la verdad saldrían corriendo, porque el patriotismo en una reunión de amigos en La Moraleja, mientras se percibe el aroma de la barbacoa churrascando las chuletas de cordero, es una cosa, y la hora de la verdad otra muy diferente.
Dicho lo anterior, añadir que si algo ha demostrado la invasión de Ceuta es que tú puedes pasar de la «guerra» y no implicarte cuando la guerra se ve lejos, se ve en el Sahara, en las Canarias (y tú eres de Toledo o de Murcia, o de Lérida) , en Ceuta, y en tales circunstancias lo puedes ver como algo muy ajeno a tu vida; pero la invasión de Ceuta ha demostrado que tú puedes pasar de la guerra y de la Defensa de España, cuando la guerra se ve allá a lo lejos que afecta a otros, pero la guerra puede desplazarse como se ha desplazado en Ceuta a tu portal, al descansillo de tu escalera, o incluso al salón de tu casa o a tu dormitorio. Entonces cuando la guerra llega a tu salón tú por muy pasota que seas te tendrás que implicar te guste o no, si no quieres quedar a merced de unos bárbaros. Y entonces ya veríamos si esos porcentajes son los que se dicen o son otros, tanto en un sentido como en otro.
2ª.- La segunda cosa que quiero decir, y que está muy relacionada a mi entender con esos porcentajes de implicación (o de falta de implicación) en la defensa de España, es que hay pocas cosas en este mundo más ingratas que defender a España o incluso dar la vida por España.
España no es una nación como otras que a lo largo de su Historia, -sobre todo de la Historia reciente en los últimos 250 años-, haya llevado una normalidad de estar regida por Jefes de Estado y de Gobierno, entregados al servicio de España y a su engrandecimiento, con mayor o menor acierto pero con esta voluntad de gobierno, como sí han tenido otros países de una manera regular y sin solución de continuidad. Sino que si echamos un vistazo a los Jefes de Estado y de Gobierno (y a las fuerzas políticas de la oposición) que ha tenido España en los últimos dos siglos son mayoría los periodos en los que quienes regían España estaban más a favor de los enemigos de España o de intereses extranjeros de otro tipo, que a favor de la propia España.
España es un país tradicionalmente de traidores, la invasión mahometana del año 711 se perpetra por una suma de traiciones y de traidores. Incluso en el periodo más poderoso, Felipe II tuvo que hacer frente a la traición de su Secretario Antonio Pérez y a la traición de su propio hijo primogénito y heredero, el príncipe D. Carlos después de que se descubriera que, tras intentar apuñalar al Duque de Alba y de amenazar a D. Juan de Austria, pretendía huir a Flandes para ponerse al frente de los rebeldes protestantes flamencos y en contra de España. Pero al menos en estos supuestos, sin duda gravísimos, el Jefe de Estado y de Gobierno no era el que cometía la traición. El siglo XIX español es un puro desastre que empieza con la traición de Carlos IV y Fernando VII en Bayona, y que termina con la traición del desastre de 1898.
España no ha tenido izquierda ha tenido extrema izquierda y una extrema izquierda que se ha venido caracterizando desde su origen por dos notas: porque era terrorista y porque era antinacional. La historia del anarquismo español es la historia de grupos armados terroristas, del bandolerismo, de los atracos y de los atentados con bombas. Los socialistas les han ido al a zaga a no mucha distancia, la revolución de octubre de 1934 es clara muestra de ello.
El Frente Popular de la 2ª República estaba entregado a una potencia extranjera como era la URSS de Stalin. Las reservas de oro del Banco de España (las terceras o cuartas de todo el mundo) se entregaron a este país, y Stalin pronunció su famosa frase:
«los españoles no volverán a ver este oro como nadie puede ver sus propias orejas».
El Ejército rojo del Frente Popular obedecía a lo que disponían los asesores soviéticos enviados por Stalin, ante ellos los mandos militares españoles rojos no pintaban nada, incluido Vicente Rojo. En plena guerra las autoridades del Frente Popular le ofrecieron a Gran Bretaña las Islas Canarias y a Italia la Isla de Menorca. Nadie con un sentido mínimamente nacional entrega parte del territorio de España a una potencia extranjera a cambio de ayuda militar.
El separatismo en España es un separatismo antiespañol y financiado por potencias extranjeras. En el caso del separatismo vasco y de la ETA, valga la redundancia, se llegó al descaro de la bandera separatista copiada de la bandera de Gran Bretaña pero con otro color. Uno de los grandes crímenes cometidos durante la «Transición» fue normalizar la bandera que durante años habían enarbolado los terroristas y que había servido como trampa para asesinar a tantos españoles.
Hoy se sabe que todo lo que ocurrió tras la muerte de Franco se planeó en despachos de países extranjeros. Los españoles como borregos hicieron lo que previamente se había planeado en Bonn , en París y en Washington, que tenían que hacer. El régimen del 78 básicamente es un menú decidido fuera de España, aunque en España se sometieran a él como plato único. Desde la hospitalización final de Franco el propio Gobierno de España y con el Príncipe Juan Carlos en funciones de Jefe de Estado ante la situación terminal de Franco, España se entrega ya al enemigo con todo descaro. Es el propio Príncipe y el propio Gobierno de España los que entregan el provincia del Sahara a Marruecos, mientras prometían todo lo contario. Desde entonces España ha ido empalmando un gobierno tras otro traidor a España en todos los aspectos (desde la apertura de la verja de Gibraltar, a la destrucción del tejido industrial de España, las condiciones de entrada en el entonces Mercado Común, el servilismo de España a Marruecos y otros países etc, y desde entonces ha sido un no parar. Sólo hay que ver los ministros de Exteriores que ha tenido España desde 1976, al momento presente de la entrega de Gibraltar tirando por tierra 300 años de lucha, y lo que ha pasado en Ceuta que se ha dejado al enemigo invadir a su antojo la ciudad y sin oponer resistencia y que parece clara la complicidad del gobierno y su entorno con el sultán de Marruecos. ES imposible encontrar ministros de exteriores peores que todos ellos.
En este contexto de traidores a España desde los propios gobiernos de España y jefaturas del Estado, es desde donde hay que valorar la enorme generosidad de los que a pesar de este panorama para salir corriendo, están dispuestos a defender a España y hasta a morir por España a sabiendas de que este sacrificio y que esta muerte, llegado el caso, va a ser tirado a la basura por el siguiente gobierno de España. Se nos olvida cuando se ve lo que está pasando en Ceuta que Ceuta es española mucho más que por las razones históricas de cómo pasó de Portugal a España, por la sangre de los soldados españoles muertos en las campañas de Marruecos en los años 20 del siglo pasado. Habría que preguntarle a los soldados y oficiales españoles que murieron en la defensa y la retirada de Igueriben, en Monte Abarrán, en Annual e Izuman, en Dar Drius y Tistutín, en Monte Arruit, y en tantos y tantos lugares, incluido en el desembarco de Alhucemas, el sacrificio de tantos soldados (y civiles españoles asesinados o caídos prisioneros) , cómo se sentiría si pudieran ver en qué ha quedado su sacrificio, para luego ver a los soldados españoles con un fusil para cuatro, y con sprays de pimienta, y entregada toda España a Marruecos, el Rey y el Gobierno los primeros, los mandos militares detrás y después las televisiones y todos los demás.
No es lo mismo luchar y morir por tu país cuando tu país lleva una trayectoria de luchar para su engrandecimiento que hacerlo para un país como España que sus propios dirigentes son al 90% del tiempo traidores, porque el Gobierno de Franco fue un mirlo blanco, un oasis en el desierto, o una gota en el océano para lo que han sido los gobiernos antes y después. Qué pensarían los Héroes de Filipinas, los legionarios de la guerra de Ifni o del Sahara, tantos y tantos de las Campañas de Marruecos que el JEMAD de España diga que la Armada está para ayudar a los cayucos que lanza el Sultán de Marruecos para invadir y colapsar España.
Todavía viven muchos de lo que en 1975 eran jóvenes oficiales en el Sahara, cuando la Marcha Verde, dispuestos a dar su vida por España (a darla, porque a arriesgar su vida ya la arriesgaban todos los días en aquellas tierras) , a ver cómo se les queda la cara de cómo ellos se entregaron a España, y ven el papelito que juegan hoy los oficiales y Jefes de las unidades, pasando de todo y mandando a sus hombres a patrullar desarmados o con un spray de pimienta,, que eso ya es para nota del ridículo de un ejército llevar como «arma» un spray de defensa.
Es que viendo el panorama de lo que es España y de lo que son los que rigen España que a mierdas y a traidores no hay quien les gane a ninguno de ellos, mandos militares incluidos, hay que valer mucho como persona, y ser muy generoso para luchar por España en un pais como es España que existen instituciones propias como la Fiscalía del odio, la policía roja que detiene a mujeres por rezar el rosario en las escaleras de la entrada de una iglesia , los jueces rojos que su órgano de Gobierno se niega a dar apoyo a una jueza amenazada de muerte por los sicarios del PSOE (que eso queda para la Historia judicial española por mucho que lo quieran tapar en el futuro según su costumbre), el propio Gobierno etc. etc que persiguen a los que luchan por España. Ahí tenemos el ejemplo del Sr. Bendala por dar una conferencia cómo se le han tirado todos a la yugular contra él, mientras los militares en activo que son los que tendrían que dar esa conferencia, o mejor aún, hacer innecesario el tenerla que dar, y los que cobran por defender a España y no hacen nada, están debajo de la cama o peor aún en la Embajada marroquí celebrando departiendo con el enemigo como en 1808 con los franceses. Qué ingrato es luchar y morir por tu país en un pais como España que los héroes son quitados del estadillo, sus estatuas destruidas y los nombres de las calles sustituidos. Esto solo pasa en un pais como España que desde la Edad Media y de modo invariable se tiene que decir esa famosa frase del Cantar de Mio Cid: «Dios que buenos vasallos si hubiera buen señor».
3ª.- La tercera cosa que quiero decir es que en 1989 (hablo de memoria, pero más o menos fue ese año) se publicó el libro «España indefensa», del entonces Coronel de Infantería Amadeo Martínez Ingles (que al año siguiente sería expulsado del Ejército por el Ministro Narcís Serra). En dicho libro se abogaba por un Ejército Profesional (además de muchos detalles sobre la desidia interna en las FFAA, como por ejemplo en el tema de la munición disponible por firmar los recibí por sucesión del mando sin deducir la munición que se gastaba, dando lugar a una situación real de escasez no contemplada oficialmente). En 2001 se implantó el mito del Ejército Profesional.
Antes de esta implantación no era verdad que el Ejército no fuera profesional, lo único que entonces no era profesional era la tropa (que parcialmente también lo era, en el caso dela Guardia civil o de parte de los Tercios de la Legión), los mandos militares, -de sargento a General-, eran profesionales (con la escasísima excepción de los oficiales y suboficiales de complemento por ser universitarios), en la Marina y sobre todo en el Ejército del Aire donde la proporciòn de profesionales era muy alta.
Con la perspectiva de los años, -y lo podemos ver con nuestros propios ojos en tiempo real mirando a Ceuta-, se ha demostrado que lo del «Ejército Profesional» en realidad era un mito, y que se le denomina «profesional» a unas fuerzas que con mayor propiedad deberían denominarse no «profesionales» sino «mercenarias», donde lo que prima es no comer bocadillos de mortadela (si los hubieran pillado los defensores de Baler o de Tifaruin esos bocadillos), o que los colchones sean nuevos, y en la oficialidad a lo que digan los políticos, sea lo que sea lo que digan y tenga las consecuencias que tenga para España.
El Ejército Español con tropa de reemplazo era más profesional que el Ejército «profesional» (sobre el papel) actual, , porque sus oficiales eran verdaderamente profesionales, con un sentido del Honor y de la Patria que hoy no tienen, y además de ser un Ejército más profesional era también un Ejército más aguerrido. Los mandos militares que escriben en este digital, que estuvieron de oficiales en el Sahara durante la Marcha Verde, y en los meses que la precedieron, podrán corroborar que los soldados de reemplazo de entonces eran más de fiar como combatientes que los soldados «profesionales» del spray de pimienta o de un fusil para cuatro.
Como todo lo demás, el «Ejercito profesional» del Régimen del 78 ha resultado ser otro timo, y su capacidad de combate par ala guerra irregular, nula.
Yo quisiera decir 3 cosas al hilo de este buen intencionado artículo:
1ª.- la primera que esos porcentajes de pasotismo (43%), de negativa pura y simple a mover un dedo por la defensa de España (40%), o de patriotismo a defenderla (17%), hay que tomarlos con reserva, las reservas propias de que la pregunta se hace en un momento de paz. Llegado el caso muchos de esos 40% y 43% que en principio no iban a mover un dedo podrían protagonizar acciones de puro arrojo en la defensa de España, y no pocos de ese 17% no hay que descartar que llegada la hora de la verdad saldrían corriendo, porque el patriotismo en una reunión de amigos en La Moraleja, mientras se percibe el aroma de la barbacoa churrascando las chuletas de cordero, es una cosa, y la hora de la verdad otra muy diferente.
Dicho lo anterior, añadir que si algo ha demostrado la invasión de Ceuta es que tú puedes pasar de la «guerra» y no implicarte cuando la guerra se ve lejos, se ve en el Sahara, en las Canarias (y tú eres de Toledo o de Murcia, o de Lérida) , en Ceuta, y en tales circunstancias lo puedes ver como algo muy ajeno a tu vida; pero la invasión de Ceuta ha demostrado que tú puedes pasar de la guerra y de la Defensa de España, cuando la guerra se ve allá a lo lejos que afecta a otros, pero la guerra puede desplazarse como se ha desplazado en Ceuta a tu portal, al descansillo de tu escalera, o incluso al salón de tu casa o a tu dormitorio. Entonces cuando la guerra llega a tu salón tú por muy pasota que seas te tendrás que implicar te guste o no, si no quieres quedar a merced de unos bárbaros. Y entonces ya veríamos si esos porcentajes son los que se dicen o son otros, tanto en un sentido como en otro.
2ª.- La segunda cosa que quiero decir, y que está muy relacionada a mi entender con esos porcentajes de implicación (o de falta de implicación) en la defensa de España, es que hay pocas cosas en este mundo más ingratas que defender a España o incluso dar la vida por España.
España no es una nación como otras que a lo largo de su Historia, -sobre todo de la Historia reciente en los últimos 250 años-, haya llevado una normalidad de estar regida por Jefes de Estado y de Gobierno, entregados al servicio de España y a su engrandecimiento, con mayor o menor acierto pero con esta voluntad de gobierno, como sí han tenido otros países de una manera regular y sin solución de continuidad. Sino que si echamos un vistazo a los Jefes de Estado y de Gobierno (y a las fuerzas políticas de la oposición) que ha tenido España en los últimos dos siglos son mayoría los periodos en los que quienes regían España estaban más a favor de los enemigos de España o de intereses extranjeros de otro tipo, que a favor de la propia España.
España es un país tradicionalmente de traidores, la invasión mahometana del año 711 se perpetra por una suma de traiciones y de traidores. Incluso en el periodo más poderoso, Felipe II tuvo que hacer frente a la traición de su Secretario Antonio Pérez y a la traición de su propio hijo primogénito y heredero, el príncipe D. Carlos después de que se descubriera que, tras intentar apuñalar al Duque de Alba y de amenazar a D. Juan de Austria, pretendía huir a Flandes para ponerse al frente de los rebeldes protestantes flamencos y en contra de España. Pero al menos en estos supuestos, sin duda gravísimos, el Jefe de Estado y de Gobierno no era el que cometía la traición. El siglo XIX español es un puro desastre que empieza con la traición de Carlos IV y Fernando VII en Bayona, y que termina con la traición del desastre de 1898.
España no ha tenido izquierda ha tenido extrema izquierda y una extrema izquierda que se ha venido caracterizando desde su origen por dos notas: porque era terrorista y porque era antinacional. La historia del anarquismo español es la historia de grupos armados terroristas, del bandolerismo, de los atracos y de los atentados con bombas. Los socialistas les han ido al a zaga a no mucha distancia, la revolución de octubre de 1934 es clara muestra de ello.
El Frente Popular de la 2ª República estaba entregado a una potencia extranjera como era la URSS de Stalin. Las reservas de oro del Banco de España (las terceras o cuartas de todo el mundo) se entregaron a este país, y Stalin pronunció su famosa frase:
«los españoles no volverán a ver este oro como nadie puede ver sus propias orejas».
El Ejército rojo del Frente Popular obedecía a lo que disponían los asesores soviéticos enviados por Stalin, ante ellos los mandos militares españoles rojos no pintaban nada, incluido Vicente Rojo. En plena guerra las autoridades del Frente Popular le ofrecieron a Gran Bretaña las Islas Canarias y a Italia la Isla de Menorca. Nadie con un sentido mínimamente nacional entrega parte del territorio de España a una potencia extranjera a cambio de ayuda militar.
El separatismo en España es un separatismo antiespañol y financiado por potencias extranjeras. En el caso del separatismo vasco y de la ETA, valga la redundancia, se llegó al descaro de la bandera separatista copiada de la bandera de Gran Bretaña pero con otro color. Uno de los grandes crímenes cometidos durante la «Transición» fue normalizar la bandera que durante años habían enarbolado los terroristas y que había servido como trampa para asesinar a tantos españoles.
Hoy se sabe que todo lo que ocurrió tras la muerte de Franco se planeó en despachos de países extranjeros. Los españoles como borregos hicieron lo que previamente se había planeado en Bonn , en París y en Washington, que tenían que hacer. El régimen del 78 básicamente es un menú decidido fuera de España, aunque en España se sometieran a él como plato único. Desde la hospitalización final de Franco el propio Gobierno de España y con el Príncipe Juan Carlos en funciones de Jefe de Estado ante la situación terminal de Franco, España se entrega ya al enemigo con todo descaro. Es el propio Príncipe y el propio Gobierno de España los que entregan el provincia del Sahara a Marruecos, mientras prometían todo lo contario. Desde entonces España ha ido empalmando un gobierno tras otro traidor a España en todos los aspectos (desde la apertura de la verja de Gibraltar, a la destrucción del tejido industrial de España, las condiciones de entrada en el entonces Mercado Común, el servilismo de España a Marruecos y otros países etc, y desde entonces ha sido un no parar. Sólo hay que ver los ministros de Exteriores que ha tenido España desde 1976, al momento presente de la entrega de Gibraltar tirando por tierra 300 años de lucha, y lo que ha pasado en Ceuta que se ha dejado al enemigo invadir a su antojo la ciudad y sin oponer resistencia y que parece clara la complicidad del gobierno y su entorno con el sultán de Marruecos. ES imposible encontrar ministros de exteriores peores que todos ellos.
En este contexto de traidores a España desde los propios gobiernos de España y jefaturas del Estado, es desde donde hay que valorar la enorme generosidad de los que a pesar de este panorama para salir corriendo, están dispuestos a defender a España y hasta a morir por España a sabiendas de que este sacrificio y que esta muerte, llegado el caso, va a ser tirado a la basura por el siguiente gobierno de España. Se nos olvida cuando se ve lo que está pasando en Ceuta que Ceuta es española mucho más que por las razones históricas de cómo pasó de Portugal a España, por la sangre de los soldados españoles muertos en las campañas de Marruecos en los años 20 del siglo pasado. Habría que preguntarle a los soldados y oficiales españoles que murieron en la defensa y la retirada de Igueriben, en Monte Abarrán, en Annual e Izuman, en Dar Drius y Tistutín, en Monte Arruit, y en tantos y tantos lugares, incluido en el desembarco de Alhucemas, el sacrificio de tantos soldados (y civiles españoles asesinados o caídos prisioneros) , cómo se sentiría si pudieran ver en qué ha quedado su sacrificio, para luego ver a los soldados españoles con un fusil para cuatro, y con sprays de pimienta, y entregada toda España a Marruecos, el Rey y el Gobierno los primeros, los mandos militares detrás y después las televisiones y todos los demás.
No es lo mismo luchar y morir por tu país cuando tu país lleva una trayectoria de luchar para su engrandecimiento que hacerlo para un país como España que sus propios dirigentes son al 90% del tiempo traidores, porque el Gobierno de Franco fue un mirlo blanco, un oasis en el desierto, o una gota en el océano para lo que han sido los gobiernos antes y después. Qué pensarían los Héroes de Filipinas, los legionarios de la guerra de Ifni o del Sahara, tantos y tantos de las Campañas de Marruecos que el JEMAD de España diga que la Armada está para ayudar a los cayucos que lanza el Sultán de Marruecos para invadir y colapsar España.
Todavía viven muchos de lo que en 1975 eran jóvenes oficiales en el Sahara, cuando la Marcha Verde, dispuestos a dar su vida por España (a darla, porque a arriesgar su vida ya la arriesgaban todos los días en aquellas tierras) , a ver cómo se les queda la cara de cómo ellos se entregaron a España, y ven el papelito que juegan hoy los oficiales y Jefes de las unidades, pasando de todo y mandando a sus hombres a patrullar desarmados o con un spray de pimienta,, que eso ya es para nota del ridículo de un ejército llevar como «arma» un spray de defensa.
Es que viendo el panorama de lo que es España y de lo que son los que rigen España que a mierdas y a traidores no hay quien les gane a ninguno de ellos, mandos militares incluidos, hay que valer mucho como persona, y ser muy generoso para luchar por España en un pais como es España que existen instituciones propias como la Fiscalía del odio, la policía roja que detiene a mujeres por rezar el rosario en las escaleras de la entrada de una iglesia , los jueces rojos que su órgano de Gobierno se niega a dar apoyo a una jueza amenazada de muerte por los sicarios del PSOE (que eso queda para la Historia judicial española por mucho que lo quieran tapar en el futuro según su costumbre), el propio Gobierno etc. etc que persiguen a los que luchan por España. Ahí tenemos el ejemplo del Sr. Bendala por dar una conferencia cómo se le han tirado todos a la yugular contra él, mientras los militares en activo que son los que tendrían que dar esa conferencia, o mejor aún, hacer innecesario el tenerla que dar, y los que cobran por defender a España y no hacen nada, están debajo de la cama o peor aún en la Embajada marroquí celebrando departiendo con el enemigo como en 1808 con los franceses. Qué ingrato es luchar y morir por tu país en un pais como España que los héroes son quitados del estadillo, sus estatuas destruidas y los nombres de las calles sustituidos. Esto solo pasa en un pais como España que desde la Edad Media y de modo invariable se tiene que decir esa famosa frase del Cantar de Mio Cid: «Dios que buenos vasallos si hubiera buen señor».
3ª.- La tercera cosa que quiero decir es que en 1989 (hablo de memoria, pero más o menos fue ese año) se publicó el libro «España indefensa», del entonces Coronel de Infantería Amadeo Martínez Ingles (que al año siguiente sería expulsado del Ejército por el Ministro Narcís Serra). En dicho libro se abogaba por un Ejército Profesional (además de muchos detalles sobre la desidia interna en las FFAA, como por ejemplo en el tema de la munición disponible por firmar los recibí por sucesión del mando sin deducir la munición que se gastaba, dando lugar a una situación real de escasez no contemplada oficialmente). En 2001 se implantó el mito del Ejército Profesional.
Antes de esta implantación no era verdad que el Ejército no fuera profesional, lo único que entonces no era profesional era la tropa (que parcialmente también lo era, en el caso dela Guardia civil o de parte de los Tercios de la Legión), los mandos militares, -de sargento a General-, eran profesionales (con la escasísima excepción de los oficiales y suboficiales de complemento por ser universitarios), en la Marina y sobre todo en el Ejército del Aire donde la proporciòn de profesionales era muy alta.
Con la perspectiva de los años, -y lo podemos ver con nuestros propios ojos en tiempo real mirando a Ceuta-, se ha demostrado que lo del «Ejército Profesional» en realidad era un mito, y que se le denomina «profesional» a unas fuerzas que con mayor propiedad deberían denominarse no «profesionales» sino «mercenarias», donde lo que prima es no comer bocadillos de mortadela (si los hubieran pillado los defensores de Baler o de Tifaruin esos bocadillos), o que los colchones sean nuevos, y en la oficialidad a lo que digan los políticos, sea lo que sea lo que digan y tenga las consecuencias que tenga para España.
El Ejército Español con tropa de reemplazo era más profesional que el Ejército «profesional» (sobre el papel) actual, , porque sus oficiales eran verdaderamente profesionales, con un sentido del Honor y de la Patria que hoy no tienen, y además de ser un Ejército más profesional era también un Ejército más aguerrido. Los mandos militares que escriben en este digital, que estuvieron de oficiales en el Sahara durante la Marcha Verde, y en los meses que la precedieron, podrán corroborar que los soldados de reemplazo de entonces eran más de fiar como combatientes que los soldados «profesionales» del spray de pimienta o de un fusil para cuatro.
Como todo lo demás, el «Ejercito profesional» del Régimen del 78 ha resultado ser otro timo, y su capacidad de combate para la guerra irregular, nula.