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El 2 de octubre visité con un grupo de amigos la Academia de Infantería y tuve la ocasión de ver la Galería de Laureados, en la que figuran los nombres de los Caballeros pertenecientes a la Real y Militar Orden de San Fernando, es decir: NUESTROS HÉROES.
Clasificados todos ellos por las guerras en las que habían ganado la Cruz, me sorprendió ver en el panel correspondiente a la Guerra Civil de 1936-1939 la inclusión de dos personas, que parecían estar fuera de lugar al estar al final del mismo y no respetar el orden alfabético, así como estar señalados por un asterisco y debajo de cuyos nombres se podía leer Placa Laureada de Madrid. Se trataba de dos personajes que habían combatido en el bando del Frente Popular y que, por tanto, no tenían nada que ver con la referida Orden: José Miaja Menant y Vicente Rojo Lluch (en el listado aparece Llunch).
Al comienzo de uno de los corredores, muy próxima al suelo, se encuentra una placa en la que se informa que la Galería de Laureados está extraída de la magnífica obra del coronel D. José Luis Isabel Sánchez, profesor emérito de la Academia y posiblemente el mayor especialista en la materia.
Laureada de San Fernando
Intrigado por el motivo de la inclusión de ambos personajes, me dirigí al coronel Isabel, buen amigo mío, al que por última vez había visto el día de la presentación del libro sobre la Academia de Infantería –sin lugar a dudas la mejor, más completa, seria y documentada obra sobre tal centro– prohibido por el JEME por haber expuesto en él la pura realidad, es decir, el lamentable estado en que se encontraba la Academia de Infantería, con sus alumnos limpiando sus camaretas y retretes, y colocando sillas en el Patio de Armas cuando había algún acto.
Placa Laureada de Madrid (con la estrella soviética)
El coronel Isabel me confesó que desconocía los motivos por los cuales se habían añadido esos nombres a la relación hecha por él, en la cual, evidentemente, no figuraban, asunto en el que no se le había consultado y que había llegado hacía tiempo a sus oídos a través de otros visitantes militares a los que también les había llamado la atención.
Me confirmó que él era el autor de la relación que aparece en la Galería y que la inclusión de ambos personajes le había sido ocultada, sabiendo, quizá, cuál iba a ser su opinión. Al estar ya en situación de retirado cuando se dio fin a la instalación de la Galería, no recuerda si se llegó a inaugurar, pero en caso de así fuese no fue invitado, por lo que no supo de la inclusión de dichos nombres.
Nos cuenta que en las guerras civiles españolas siempre habían mantenido ambos contendientes las mismas condecoraciones, entre ellas la Cruz de San Fernando -incluido su reglamento-, que habían sido reconocidas a los componentes del bando perdedor al término de la contienda.
Gral. Vicente Rojo saludando al estilo soviético
El Gobierno del Ejército Popular no quiso mantener la Cruz de San Fernando, quizá porque mentar a los Santos le producía sarpullidos, y hasta 1937 no creó como recompensa la Placa Laureada de Madrid, quizá para tratar de compensar con ella los desastrosos resultados que iba cosechando, evidentemente, con un reglamento que nada tenía que ver con el de la Orden de San Fernando.
El coronel Isabel desconoce de quién provino la orden de colocar ambos nombres, decisión que confiesa que no le gustó, como tampoco el que no se le consultase al respecto.
Le dolió que se hubiese incluido al lado de unos héroes reconocidos el nombre del general Miaja, que había permitido al siniestro Carrillo cometer los asesinatos de Paracuellos del Jarama, y que se hallaba próximo al lugar que ocupaba quien había sido asesinado en Paracuellos, el teniente general Laureado José Rodríguez Casademunt, que en 1936 desempeñaba el cargo de Presidente del Consejo Director de las Asambleas de las Órdenes Militares de San Fernando y San Hermenegildo. Aquello parecía una broma macabra.
Col. Isabel
Solo enterarse de la felonía, el coronel Isabel se dirigió a los sucesivos Directores de la Academia -si no a todos, sí a su mayoría- pidiéndoles que retirasen los referidos nombres del panel, añadiendo que no veía inconveniente en que fuesen colocados en otro lugar, pero no en la Galería de Laureados, a la que no pertenecían y cuya inclusión, por tanto, suponía un atentado a la historia del Ejército. Hubo quien no se molestó en contestar y otros que dieron respuestas poco convincentes pero a través de las cuales se llegaba a la conclusión de que parecía ser que la decisión había obedecido al temor de que los gobernantes de izquierdas obligasen a eliminar la Galería. Solo en un Ejército como el actual se puede pensar que una pandilla de delincuentes pudiesen atreverse a tamaña afrenta sin esperar una respuesta contundente, lo cual parece indicar cuál habría sido la sumisa reacción de quien decidió incluirlos: primer tiempo del saludo y fuera la Galería de Laureados.
Siguió el coronel Isabel con su demostrada tenacidad pidiendo la retirada de los nombres, aludiendo a que al figurar el suyo como autor de la Galería sufría continuos reproches, hasta llegar al caso de un Director que le propuso una solución, retirar la placa que le aludía, todo antes que suprimir los nombres. El coronel Isabel no nos dice cuál fue su respuesta, pero la suponemos.
Hoy en día sigue en su lugar la placa en recuerdo del autor, como también los nombres de los dos generales del Ejército Popular. Tan solo falta que visite la Galería algún izquierdista y denuncie a la Academia por poner los nombres de dos correligionarios en un lugar ofensivo para sus creencias. Esperemos que sea así…{/gspeech}
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El 2 de octubre visité con un grupo de amigos la Academia de Infantería y tuve la ocasión de ver la Galería de Laureados, en la que figuran los nombres de los Caballeros pertenecientes a la Real y Militar Orden de San Fernando, es decir: NUESTROS HÉROES.
Clasificados todos ellos por las guerras en las que habían ganado la Cruz, me sorprendió ver en el panel correspondiente a la Guerra Civil de 1936-1939 la inclusión de dos personas, que parecían estar fuera de lugar al estar al final del mismo y no respetar el orden alfabético, así como estar señalados por un asterisco y debajo de cuyos nombres se podía leer Placa Laureada de Madrid. Se trataba de dos personajes que habían combatido en el bando del Frente Popular y que, por tanto, no tenían nada que ver con la referida Orden: José Miaja Menant y Vicente Rojo Lluch (en el listado aparece Llunch).
Al comienzo de uno de los corredores, muy próxima al suelo, se encuentra una placa en la que se informa que la Galería de Laureados está extraída de la magnífica obra del coronel D. José Luis Isabel Sánchez, profesor emérito de la Academia y posiblemente el mayor especialista en la materia.
Laureada de San Fernando
Intrigado por el motivo de la inclusión de ambos personajes, me dirigí al coronel Isabel, buen amigo mío, al que por última vez había visto el día de la presentación del libro sobre la Academia de Infantería –sin lugar a dudas la mejor, más completa, seria y documentada obra sobre tal centro– prohibido por el JEME por haber expuesto en él la pura realidad, es decir, el lamentable estado en que se encontraba la Academia de Infantería, con sus alumnos limpiando sus camaretas y retretes, y colocando sillas en el Patio de Armas cuando había algún acto.
Placa Laureada de Madrid (con la estrella soviética)
El coronel Isabel me confesó que desconocía los motivos por los cuales se habían añadido esos nombres a la relación hecha por él, en la cual, evidentemente, no figuraban, asunto en el que no se le había consultado y que había llegado hacía tiempo a sus oídos a través de otros visitantes militares a los que también les había llamado la atención.
Me confirmó que él era el autor de la relación que aparece en la Galería y que la inclusión de ambos personajes le había sido ocultada, sabiendo, quizá, cuál iba a ser su opinión. Al estar ya en situación de retirado cuando se dio fin a la instalación de la Galería, no recuerda si se llegó a inaugurar, pero en caso de así fuese no fue invitado, por lo que no supo de la inclusión de dichos nombres.
Nos cuenta que en las guerras civiles españolas siempre habían mantenido ambos contendientes las mismas condecoraciones, entre ellas la Cruz de San Fernando -incluido su reglamento-, que habían sido reconocidas a los componentes del bando perdedor al término de la contienda.
Gral. Vicente Rojo saludando al estilo soviético
El Gobierno del Ejército Popular no quiso mantener la Cruz de San Fernando, quizá porque mentar a los Santos le producía sarpullidos, y hasta 1937 no creó como recompensa la Placa Laureada de Madrid, quizá para tratar de compensar con ella los desastrosos resultados que iba cosechando, evidentemente, con un reglamento que nada tenía que ver con el de la Orden de San Fernando.
El coronel Isabel desconoce de quién provino la orden de colocar ambos nombres, decisión que confiesa que no le gustó, como tampoco el que no se le consultase al respecto.
Le dolió que se hubiese incluido al lado de unos héroes reconocidos el nombre del general Miaja, que había permitido al siniestro Carrillo cometer los asesinatos de Paracuellos del Jarama, y que se hallaba próximo al lugar que ocupaba quien había sido asesinado en Paracuellos, el teniente general Laureado José Rodríguez Casademunt, que en 1936 desempeñaba el cargo de Presidente del Consejo Director de las Asambleas de las Órdenes Militares de San Fernando y San Hermenegildo. Aquello parecía una broma macabra.
Col. Isabel
Solo enterarse de la felonía, el coronel Isabel se dirigió a los sucesivos Directores de la Academia -si no a todos, sí a su mayoría- pidiéndoles que retirasen los referidos nombres del panel, añadiendo que no veía inconveniente en que fuesen colocados en otro lugar, pero no en la Galería de Laureados, a la que no pertenecían y cuya inclusión, por tanto, suponía un atentado a la historia del Ejército. Hubo quien no se molestó en contestar y otros que dieron respuestas poco convincentes pero a través de las cuales se llegaba a la conclusión de que parecía ser que la decisión había obedecido al temor de que los gobernantes de izquierdas obligasen a eliminar la Galería. Solo en un Ejército como el actual se puede pensar que una pandilla de delincuentes pudiesen atreverse a tamaña afrenta sin esperar una respuesta contundente, lo cual parece indicar cuál habría sido la sumisa reacción de quien decidió incluirlos: primer tiempo del saludo y fuera la Galería de Laureados.
Siguió el coronel Isabel con su demostrada tenacidad pidiendo la retirada de los nombres, aludiendo a que al figurar el suyo como autor de la Galería sufría continuos reproches, hasta llegar al caso de un Director que le propuso una solución, retirar la placa que le aludía, todo antes que suprimir los nombres. El coronel Isabel no nos dice cuál fue su respuesta, pero la suponemos.
Hoy en día sigue en su lugar la placa en recuerdo del autor, como también los nombres de los dos generales del Ejército Popular. Tan solo falta que visite la Galería algún izquierdista y denuncie a la Academia por poner los nombres de dos correligionarios en un lugar ofensivo para sus creencias. Esperemos que sea así…
2 respuestas a «Ver para creer. Los héroes junto a los antihéroes»
Los altos mandos militares actuales, y seguramente muchos de los menos «altos», no, repito, NO son militares, son MERCENARIOS al servicio ni siquiera del mejor postor, del más cercano y cómodo.
Para ser militar español (o de la nación que sea) primero hay que ser patriota y luego tener un mínimo de decencia. El valor «se les supone» en caso de guerra, pero en tiempo de paz se ve clarísimamente que carecen de él (y de la mínima decencia)
Están FALSIFICANDO LA HISTORIA, a su gusto y conveniencia…
Y lo triste del caso es que muchos mandos militares, cobardes, no se oponen.
¡Gracias por su ejemplo, mi Teniente Coronel, por ir CON LA VERDAD POR DELANTE, Y CAIGA QUIEN CAIGA!
(Lo triste es que no cae nadie; es más, cuántas carreras militares, y civiles, se han hecho con el deshonor por bandera…).
Los altos mandos militares actuales, y seguramente muchos de los menos «altos», no, repito, NO son militares, son MERCENARIOS al servicio ni siquiera del mejor postor, del más cercano y cómodo.
Para ser militar español (o de la nación que sea) primero hay que ser patriota y luego tener un mínimo de decencia. El valor «se les supone» en caso de guerra, pero en tiempo de paz se ve clarísimamente que carecen de él (y de la mínima decencia)
Están FALSIFICANDO LA HISTORIA, a su gusto y conveniencia…
Y lo triste del caso es que muchos mandos militares, cobardes, no se oponen.
¡Gracias por su ejemplo, mi Teniente Coronel, por ir CON LA VERDAD POR DELANTE, Y CAIGA QUIEN CAIGA!
(Lo triste es que no cae nadie; es más, cuántas carreras militares, y civiles, se han hecho con el deshonor por bandera…).